Santa Claus en la política
Al dejar de creer hace mucho en Santa Claus, como él mismo reconoció este lunes ante periodistas en la ciudad de México, el gobernador Rafael Moreno Valle quiso decir también que no es ningún ingenuo y que, por lo tanto, le gusta transitar por la vía de la certeza.
De ahí proceden y se sustentan los dos anuncios que hizo en ese mismo evento, relacionados ambos con el proceso electoral que culminará en el 2018 y que definirá por igual el destino político del país y de la entidad poblana.
En el primer caso, Moreno Valle planteó que para el proceso interno del PAN para elegir candidato se impongan “candados”, de tal forma que quien compita por esta contienda y pierda, haga el compromiso de no salirse del partido.
Aunque apeló a la unidad partidista, la propuesta tiene en realidad destinataria, que no es otra que Margarita Zavala, quien ha insinuado varias veces que podría optar en su momento por una candidatura independiente.
La idea es frenar desde ahora ese doble juego, tan parecido y tan perverso como el del dirigente partidista Ricardo Anaya, quien no acaba por definir su rol y que, pese a las presiones, sigue en franca promoción mediática.
Moreno Valle sabe que si logra superar a Margarita en el proceso interno mataría dos pájaros de un solo tiro, ya que de aceptarse tal iniciativa, le impediría buscar cualquier otra opción para pelear por la Presidencia de la República.
Por otro lado, el propio mandatario poblano anunció que este martes presentará al Congreso del Estado una reforma a la Constitución local para que sea gobernador de la entidad quien tenga más del 42% de los votos, pero si el porcentaje es menor, lo será sólo si se compromete a hacer un gobierno de coalición, de lo contrario habría una segunda vuelta electoral.
Esta otra iniciativa para establecer la obligatoriedad de formar coalición si un partido político gana con una votación menor al 42 por ciento también lleva su propia jiribilla, pues si bien apela a la posibilidad de gobernar con mayor fortaleza y legitimidad, ya en la práctica tal opción no es una garantía de total inmunidad y cumplimiento.
La verdad es que la experiencia dicta que el ejercicio de gobierno no se comparte, no al menos en los temas torales, y de eso históricamente hay aquí y afuera evidencias que lo demuestran.
La posibilidad de que el ganador en Puebla logre un porcentaje menor del 42 por ciento es mucha, según explicó, ya que antes se alcanzaban márgenes mayores al 55 por ciento, y en el caso de la última en Puebla fue apenas de 45.
Es en esa tesitura en la que posiblemente Moreno Valle visualice un escenario eventualmente adverso a su partido en la contienda por la gubernatura y caiga en esa disyuntiva, en cuyo caso, la norma propuesta le permitiría un margen de maniobra suficiente como para no quedarse totalmente afuera en las decisiones del futuro gobierno, cualquiera que ese fuera.
Se trata pues de un par de planteamientos en lo que se advierte sagacidad y visión, en los que se acredita además que hacer política es algo mucho, mucho más que la mera grilla banquetera.
AL OÍDO
En la pasada entrega nos habíamos referido a la lucha desigual que imperaba al interior del PRI poblano en la disputa por la candidatura para el 2018, que se vio agravada recientemente por evidentes actos de campaña del funcionario federal Juan Carlos Lastiri.
Hacíamos mención que para calmar los ánimos, el dirigente estatal Jorge Estefan Chidiac promovió el pasado martes una reunión para tratar de calmar los ánimos, a la que, por cierto, Lastiri no acudió.
En ese ambiente de aparente rebeldía, finalmente se cumplió el deseo que el grupo inconforme planteó y anoche los involucrados fueron convocados en la capital del país por el CEN del partido tricolor.
Su dirigente Enrique Ochoa Reza habría recibido ayer al menos al propio Juan Carlos Lastiri, así como a Enrique Dóger, Javier López Zavala, Alberto Jiménez Merino y Alejandro Armenta.
De Blanca Alcalá, se dijo, podría acudir también en caso de estar en el país por un compromiso en función de su tarea legislativa.
Nos cuesta trabajo creer que tras la reunión habrá entre los convocados absoluto convencimiento sobre la necesidad de mantener por ahora disciplina y lealtad partidista.
Y es que la burra no era arisca…
