Ridícula oposición en el Congreso
Algo tiene que hacer el PRI poblano para poner orden entre sus diputados locales, federales; entre sus delegados, entre sus líderes en la entidad y entre sus dirigentes -estatal y municipal- para llegar al 7 de junio próximo preparado.
Y es que si las cosas caminan como hasta ahora marchan en el PRI, el resultado de la próxima elección federal será devastador para sus intereses.
Los priistas no quieren, ni tienen la idea de defenderse de las embestidas que les propinan el PAN, el morenovallismo y su circunstancia.
La bancada priista en el Congreso del Estado, por ejemplo, es simple y sencillamente complaciente con el grupo parlamentario más grande, y que comanda el Poder Legislativo. No hay poder humano que trastoque ni sus disposiciones, ni sus intereses.
En la LIX Legislatura los amos y señores son tres, los diputados Patricia Leal Islas, Eukid Castañón Herrera y Jorge Aguilar Chedraui.
En el Congreso no se mueve un dedo si no es avalado por esta tercia de operadores del gobernador Rafael Moreno Valle Rosas, quienes mantienen a raya a los priistas y demás diputados dizque de oposición.
De los tres citados legisladores, es el diputado Eukid Castañón quien controla los designios de la actual legislatura, y quien marca cada paso que se da en la sede del Congreso poblano.
La pregunta es: ¿Por qué los priistas son tan serviciales en estos tiempos electorales?
Y luego no quieren que se les critique.
Una de las pruebas de su docilidad política es el cambio en la imagen institucional de la actual legislatura, la cual habría sido aprobada por la Junta de Gobierno y Coordinación Política en la que el PRI tiene representación.
La coordinadora del grupo parlamentario del PRI en el Congreso local Silvia Tanús Osorio se tiene que poner las pilas para poder recomponer el trabajo de los diputados priistas, el cual, como oposición, está por los suelos.
Si los priistas no reaccionan desde ahorita ya después será muy tarde.
Y ni qué decir de sus dos dirigentes, quienes están más metidos en sus asuntos personales que en los de su propio partido. El simple hecho de mencionarlos da pena.
Extrañamente, los pocos operadores priistas poblanos están concentrados en sólo tres o cuatro distritos federales, en los cuales aún ven la esperanza de poder ganar o recuperar para evitar que el día de la jornada electoral el resultado sea un desastre para ellos.
Por supuesto, están empeñados en ganar Izúcar de Matamoros con la candidatura y toda la estructura y dinero que trae Jorge Estefan Chidiac, ex titular de Bansefi; además de Tepeaca con la figura de Alejandro Armenta Mier, ex titular de Renapo, quien está dando la batalla para intentar ganarle a uno de los consentidos del gobierno del estado, Mario Rincón González.
Otros distritos en los que el PRI quiere dar la sorpresa son el 3 de Teziutlán, a través de Nancy de la Sierra Aramburo, ex delegada del Programa Oportunidades, hoy Progresa; así como el distrito de Ajalpan con Edith Villa Trujillo.
En el caso de Nancy de la Sierra, la intención está en chino porque ya compite contra un ex priista que bien conoce las buenas y malas artes electoreras del priismo, además que cuenta con el respaldo y todo el apoyo del gobernador poblano.
En Ciudad Serdán, aunque el PRI pretende ganar, la designación de Fernando Morales Martínez como subsecretario de la Secretaría General de Gobierno, le puso las cosas casi imposibles al partido de los tres colores.
Tal vez con todos estos antecedentes se podría uno explicar por qué la docilidad, complacencia y servilismo de los legisladores priistas en el Congreso del Estado.
Y es que sí, bien lo dicen los propios diputados priistas, “quien manda, manda”.
Ojalá que la diputada Silvia Tanús, quien tiene buenas tablas como legisladora y política poblana, ya ponga orden en su bancada.
Porque dijera el clásico, “¡pero qué asquerosidad es esto, eh!”.
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