Réquiem para el priismo poblano
Es un hecho que los últimos acontecimientos violentos registrados en México y en el estado podrían haber cambiado ya el rumbo de la carrera priista por la gubernatura para 2018.
Y tal vez no sólo para el PRI sino para el resto de los partidos políticos que anhelan ocupar Casa Puebla, una vez que concluya la gestión del gobernador electo de Puebla, Tony Gali.
Luego del lacerante “gasolinazo” ordenado y aprobado por el gobierno federal y el presidente Enrique Peña Nieto (EPN), el panorama electoral parece estar definido para algunos partidos políticos.
El caso del PRI, hay que precisarlo y desatacarlo, parecer irremediable y destinado a la derrota en las urnas.
Su presidente, quien tendría que haber sido el más famoso y popular por la costosa campaña mediática que se construyó a lo largo de su campaña y de lo que va de su sexenio, hoy es su peor lastre.
Fue evidente que nadie, ni de broma, ninguno de los priistas poblanos salió en su defensa durante los momentos de la peor crisis que se vivió el 5 de enero pasado, cuando se desató la violencia, los saqueos, las manifestaciones y desmanes por todo el país.
Ni diputados locales, federales, senadores, tampoco los delegados federales, ni mucho menos los dirigentes del PRI en el estado defendieron la causa de EPN.
Todos los priistas poblanos se escondieron, se hicieron como el tío Lolo.
Ninguno de los aspirantes al gobierno salió a ofrecer su respaldo a su presidente.
Ni siquiera Juan Carlos Lastiri Quirós, subsecretario de la Sedatu, quien parece haber sido el más beneficiado por el gasolinazo.
Favorecido, por supuesto, porque tal parece que ahora sus contrincantes pensaran dos veces lanzarse por la candidatura de su partido para el 2018.
Más bien pareciera que se replegaron y decidirán, al final, dejar el camino libre a Lastiri, quien cargaría con la derrota priista si es que decide continuar su camino para convertirse en el abanderado del PRI al gobierno.
¿Y es que a quién le convendría jugar con el PRI de Peña Nieto en 2018?
Me parece a estas alturas que sería como un suicidio jugar a ser candidato priista.
Sobre todo cuando el malestar social está a tope contra Peña y el RIP, digo, el PRI.
Cuando la popularidad del presidente priista de la república está por los suelos.
Me parece que los Zavala, los Doger, los Armenta, las Saldaña, y todos quienes pretendían jugarle al vivo ahora preferirán apostarse por una candidatura a diputado local, federal y senador.
Y por qué no hasta buscar convertirse en presidente municipal de su municipio o de su pueblo natal.
Los priistas de siempre saben que hoy ya es muy arriesgado jugar a ser candidato de un PRI devastado y desolado por el presidente de la república.
Me parece que esta vez los priistas de siempre, esos que todo quieren en cada elección, van a apostarle incluso a abandonar su partido para sumarse a otra causa política, a una marca que no esté en crisis como la suya.
Así que de cara al 2018 Morena y hasta el propio PAN podrían cachar a los priistas arrepentidos.
El escenario no es nada descabellado.
¿Por qué no emigrar a otro partido?
Al fin y al cabo a Enrique Doger Guerrero siempre se le ha vinculado con Morena, a Javier López Zavala con el morenovallismo, a Alejandro Armenta Mier con los ciudadanos, por lo que podría ser candidato ciudadano en un caso extremo, mientras que el resto de los aspirantes más bien serían relleno de la campaña de algunos de estos mismos.
El escenario político-electoral para el PRI en Puebla es muy complicado.
No hay más, la próxima guerra electoral definitivamente será entre el PAN morenogalista y Morena.
El PRD no existe en Puebla; la mayoría de sus militantes seguro se va a sumar al PAN.
Hay que recordar, además, que en la elección presidencial EPN perdió el estado y ganó Andrés Manuel López Obrador.
Hoy, con todas sus equivocaciones cometidas en el gobierno, el peñismo es un grupo político muerto en vida.
Ni su perro fiel y aliado de siempre, el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), lo va a respetar y a seguir apoyando en 2018.
En Puebla, al menos, ya no tiene ni quinto para operar debido a sus pobres resultados electorales.
Así está el escenario político-electoral para el PRI y para su futuro candidato.
¿Quién será el valiente?
Réquiem para el priismo poblano.
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