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Renovarse o morir, el futuro de Blanca Alcalá

La precandidata del PRI a la minigubernatura del estado, la senadora con licencia Blanca Alcalá Ruiz (BAR), está en serios aprietos y necesita dar un viraje completo a su estrategia electoral y a los planes que trazó para armar su campaña a fin de competir con fortaleza en los comicios del 5 de junio entrante.

De lo contrario, de seguir así las cosas, el resultado de la elección será negativo para ella.

Y es que a la fecha nada de lo planeado ha salido conforme lo esperaba, conforme la federación y el PRI se lo prometieron.

Pareciera que el proceso electoral de aquel catastrófico 2013 para el PRI, cuando cayó ante Tony Gali y el morenovallismo, se está repitiendo.

Como a Enrique Agüera Ibáñez en aquel año electorero, pareciera que a Blanca la están dejando sola.

Recordemos que a Agüera el peñismo le prometió todo: dinero a manos llenas para su campaña, la estructura federal para cuidarlo y evitar un fraude electoral que tumbara su triunfo, los votos necesarios en el estado para hacerlo ganar y manos libres para la integración de su equipo.

De todas las promesas, hay que subrayarlo, ninguna se cumplió.

El peñismo, desde el principio, le dio atole con el dedo: ni dinero, ni estructura, ni votos, ni apoyo el día de la elección.

Al final, el ex rector de la BUAP fue derrotado en las urnas por Tony Gali y su avasallante equipo.

El galismo y el morenovallismo lo aplastaron.

Entonces, Agüera quedó muerto, políticamente hablando.

Además de las millonarias deudas que tuvo que sufragar durante los dos años siguientes por el gasto que ejerció en su campaña, quedó prácticamente fuera del PRI porque haber perdido la elección a la presidencia municipal del 2013.

Hay que recordar que además del nulo apoyo peñista, a Agüera también lo traicionaron los priistas poblanos, los lidercillos, esos que siempre juegan doble y que hoy están metidos en la campaña de BAR y Tony.

Esos mismos que se venden por tres monedas como Judas.

Si Blanca Alcalá se sigue confiando y permitiendo que su campaña la lleve el marinismo y el pañismo blofero se va a llevar una lamentable sorpresa el día “D”, el 5 de junio.

Sobre todo porque la senadora con licencia parece estar sometida a la voluntad de las tribus y grupúsculos priistas poblanos, al marinismo, al zavalismo, al lastirismo, al chedrauismo, y a muchos otros ismos que lo único que le van a generar son problemas y una inminente derrota.

Prueba de ello, insisto, es que a la fecha su proselitismo no ha tenido eco en ningún sentido.

Tan sólo en el tema de la comunicación y los medios, a Blanca la perjudica el hecho de que sus brillantes “operadores” estén peleados con los reporteros, con los columnistas, con los directores, con los dueños; le afecta de sobremanera que algunos no conozcan el gremio poblano, que tengan deudas -de cualquier tipo- con los propios comunicadores, que no crean en ella y que incluso hasta despotriquen en su contra.

Si BAR no cuida esos pequeños detalles en lo que será su equipo de campaña, insisto, las cosas no le serán positivas.

De qué le sirve a la futura candidata del PRI tener a 5 o 6 pelados en comunicación si ninguno de ellos ha podido servirle de apaga fuegos, de un verdadero operador que le permita, para empezar, establecer un buen trato con los medios y sus actores.

Martha Gutiérrez, ex diputada federal, debería sentarse a analizar con BAR quién le sirve y quién no.

Porque igual el grupillo de comunicación con que ya cuenta no le ha podido ayudar porque simple y sencillamente no sabe cómo hacerlo.

Porque eso sí, algunos no tienen cara ni la calidad moral para operar en el gremio periodístico poblano.

Blanca debe depurar su equipo, analizar los graves errores cometidos hasta ahora en lo que va del proceso electoral y armar un trabuco, de verdad profesional, que le permita competir contra Tony Gali en igualdad de condiciones.

Hasta el momento, hay que reconocerlo, le van ganando la partida.

El galismo y el panismo-morenovallismo llevan mano y han asestado los mejores golpes.

Allí está el tema de las fotografías tomadas durante el arribo de Alcalá Ruiz al helicóptero propiedad de Ricardo Urzúa Rivera, las cuales salieron de su propio equipo de trabajo.

Y no hay que darle muchas vueltas ni buscarle mucho para darse cuenta que la futura candidata ya es presa de los intereses priistas ajenos a los de su campaña.

El marinismo la envolvió y prácticamente la secuestró.

¿A quién carajos se le habrá ocurrido placear a BAR con el sinvergüenza del “gober precioso”, Mario Marín Torres?

La periodista y escritora Lydia Cacho Ribeiro espero el mejor momento para lanzarse en contra del blanquismo por estar cerda de Marín. Y lamentablemente para BAR, así será durante toda la campaña.

Si Blanca Alcalá quiere competir de verdad en la elección que se avecina tiene que depurar su equipo de trabajo.

Está visto que sus contrincantes, el equipo de Tony Gali, han administrado mejor sus dardos venenosos.

Ojalá que la abanderada priista ya no permita que el viejo PRI, el de la corrupción y las mentiras, junto con sus disque operadores de medios, le siga dando atole con el dedo.

Ya veremos y diremos.

En twitter: @poncharelazo

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