Con la novedad de que las cosas al interior del Partido Verde Ecologista de México en Puebla (PVEM) no están nada bien. En menos que se lo imagina su dirigente, Juan Carlos Natale López, me cuentan, podrían darse cambios importantes en su oficina.
La versión no parece descabellada, toda vez que tiene que ver con la próxima elección federal en la entidad, con el futuro del partido del tucán y con el poco o nulo trabajo que Natale ha ejecutado en su partido.
El caso es que Arturo Escobar y Vega, vocero nacional del Verde; Jorge Legorreta Ordorica, secretario Ejecutivo; y el secretario Técnico, Diego Guerrero Rubio; los actuales mandones del Partido Ecologista, no están nada contentos con el desempeño de su líder en Puebla.
Es más, me aseguran que el propio Jorge Emilio González Martínez, ex dirigente nacional, ya habría avalado la posibilidad de remover a Natale de su cargo, una vez que concluya su gestión como diputado federal.
Y los motivos son muchos.
El principal, el desastre político y administrativo que mantiene en la dirigencia estatal de su negocio, perdón, de su partido.
Y es que Natale está peleado con los pocos militantes y representantes populares que aún le quedan al Verde.
Con el diputado local, Elías Abaid Kuri, coordinador de la bancada del Verde, no existe acuerdo, ni trato cordial alguno porque Natale, dicen, le ha jugado chueco. Vamos, le ha mostrado sus dos caras.
Natale no se atrevió a defender la posición de Abaid como posible candidato del PRI-Verde en el Distrito XI para los próximos comicios federales. Mucho menos se ha preocupado en apoyar su trabajo legislativo.
Con el segundo de sus legisladores, Jesús Morales Manzo, mantiene una relación de interés político, simplemente. Ambos cuidan las formas y su lema es algo así como “si no me das, no me quites”.
Mientras tanto, con su supuesto secretario General, Rodolfo Huerta Espinosa, la relación está rota. Natale le prometió al ex petista el sol, la luna y las estrellas y nunca le cumplió.
Al secretario General del Verde en Puebla, antes de las modificaciones de sus estatutos, se le encargó la construcción y organización de una estructura al interior del estado que hiciera crecer al partidazo.
Sin embargo, Natale nunca soltó un peso ni para la gasolina, ni mucho menos para motivar a los posibles militantes con un refresco.
Es por ello que Huerta Espinosa ya analiza la posibilidad de sumarse a las filas del Panal, donde sí que hacen falta cuadros políticos para crear una verdadera opción de gobierno.
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Otras Posdatas:
* Candil de la calle...
Otro dirigente partidista poblano que parece no dar una, es el priista, Fernando Morales Martínez, quien está más ocupado en hacer grilla política en contra del presidente municipal de Puebla, Eduardo Rivera Pérez, que en arreglar los asuntos de su partido.
El hijo pródigo de la familia Morales está más entretenido buscando la forma de denostar y vapulear públicamente al edil, que en lograr la unidad y garantizar un buen resultado electoral para el PRI el próximo mes de julio.
A Fernando Morales se le ocurrió la puntada de convocar a los reporteros que cubren la fuente política en el ayuntamiento de Puebla, donde, anunció, realizará una visita al alcalde capitalino para reclamarle su Programa Mil Calles.
Lo que Fernando Morales no sabe, o si sabe sólo va a contribuir al circo político, es que Eduardo Rivera no estará en la sede del gobierno municipal debido a que se encuentra de gira en los Estados Unidos.
Por cierto, hoy el edil capitalino estará en Washington, donde impartirá una conferencia ante la comunidad de la Universidad George Washington. Posteriormente, se reunirá con el embajador de México en esta ciudad, Arturo Sarukhan, con quien hablará de proyectos sobre Puebla.
Así que mientras el edil poblano imparte una conferencia en Washington, Fernando Morales hace circo, maroma y teatro en el ayuntamiento. Y al mismo tiempo, uno de sus correligionarios, Alejandro Cruz Olivera, aspirante a candidato a diputado federal por el Distrito IX, lo denuncia públicamente por la presunta inequidad en el proceso de selección de las candidaturas.
Bien dice el dicho: “Candil de la calle y oscuridad de su casa”.