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Quién ganó y quién perdió en la elección 2017

De confirmarse hoy la tendencia y el resultado de la elección en el Estado de México -la llamada joya de la corona- la sentencia de muerte político-electoral para el PRI de cara al 2018 estaría prácticamente firmada y sentenciada.

Así es.

Que tiemble el PRI si es que, además, también pierde Nayarit, Coahuila y Veracruz.

Empero, hay que decir que si tan solo pierde su mentada hegemonía en el estado con el mayor padrón electoral del país (13.3 millones de ciudadanos), el cual ha gobernado por 88 años ininterrumpidos, lo que se vislumbra a futuro es su acabose.

No veo de qué forma podrían levantarse los priistas en 2018 si se adjudican una derrota electoral tan sólo en el Estado de México.

De entrada, por supuesto que el gran derrotado sería el presidente Enrique Peña Nieto, quien aunque le pese prácticamente tendría prepararse para ceder la estafeta a Morena y a su líder Andrés Manuel López Obrador (AMLO).

 Porque, insisto, si el PRI pierde y Morena se alza con el triunfo electoral del fin de semana me parece que se vendría una oleada de nuevos pejistas, los cuales se sumarían al proyecto de AMLO para asegurar la presidencia de la república.

El argumento base que acreditaría la derrota del PRI en el estado de México, según los operadores de Morena y el propio PRI, es el hartazgo de la ciudadanía.

Un hartazgo provocado por los abusos del gobierno en el poder y por el abusivo control que el PRI ha tenido en el Estado de México por casi 90 años.

Asimismo, por fenómenos como la inseguridad, la impunidad, el abuso del poder de parte de los gobiernos priistas, por el alza a la gasolina, por la corrupción, por todas las injusticias y arbitrariedades descubiertas en las administraciones priistas.

En administraciones que se han encargado de saquear al país y de abusar del pueblo.

La elección del Estado de México fue una elección muy competida, que parece el preámbulo de una nueva derrota para el PRI y un posible triunfo de Morena en 2018, insisto en caso de confirmarse la tendencia marcada por el PREP del IEEM.

Porque parece que al PRI ya nadie lo quiere.

Otro derrotado con la posible confirmación del triunfo de Morena sería el gobernador del Estado de México, Eruviel Ávila Villegas, quien estaría entregando malas cuentas a su partido.

En cambio, si gana el PRI las cosas para el peje tampoco estarían tan perdidas porque su arrastre ya se sintió de cara al 2018.

Si el PRI gana no todo estaría perdido para la guerra por la presidencia.

Del lado panista, la derrotada, desde luego, es la candidata del PAN, Josefina Vázquez Mota, quien se fue hasta el cuarto lugar de la elección, superada incluso por Juan Zepeda Hernández, candidato del PRD.

Por supuesto, el descalabro alcanza al ex edil de Puebla capital, Eduardo Rivera Pérez, quien fue el coordinador de la campaña de Josefina, y quien finalmente ya tendría nulas posibilidades de ser candidato a gobernador por Puebla.

La tumba política de Lalo Rivera parece inminente.

Tal vez lo que podría negociar, si es que le quieren dar algo, es alguna diputación federal como premio de consolación a su lealtad.

En el caso de Rafael Moreno Valle Rosas, el ex gobernador del estado, parece que la derrota del PAN en el Estado de México tampoco le perjudica como a Ricardo Anaya Cortés, más bien parece que le daría la razón por aquello de que Vázquez Mota no debió haber sido la candidata.

Juan Zepeda, aunque derrotado ayer, pudo ser uno de los ganadores en la elección pasada ya que fue la revelación de la campaña y de los propios perredistas.

Lo que queda claro que es que si el PAN y el PRD se unen y se lo proponen para 2018 podrían meter en serios problemas a AMLO y a Morena.

Porque el PAN aunque pierde el estado de México parece que gana el resto de los estados, donde el hartazgo y repudio por el PRI es evidente.

Y desde luego que los comicios pasados y su resultado tienen repercusión en Puebla.

Queda claro que la guerra electoral que se avecina en el estado sería única y exclusivamente entre el PAN-morenovallista y Morena como ya lo había dicho, no hay más.

El PRI, de confirmarse su derrota, ya no ganaría ni con un milagro en la entidad.

Así que no dudo que a Juan Carlos Lastiri Quirós, subordinado de Rosario Robles Berlanga, le dejen el camino libre para que sea el único responsable de la próxima nueva derrota del PRI en Puebla.

Creo que Enrique Doger Guerrero, el mejor candidato del PRI para 2018, debería replantear su proyecto, sus aspiraciones, su estrategia y buscar la senaduría o una diputación federal.

El PRI no tiene forma de ganar en 2018.

Otro responsable al que se le podría adjudicar la derrota del PRI es a su dirigente nacional, Enrique Ochoa Reza, quien no ata ni desata desde que llegó como líder.

Lo reprobable de la elección fueron las agresiones en agravio del presidente municipal de San Pedro Cholula, José Juan Espinosa Torres; y de la senadora poblana Patricia leal Islas.

Al edil lo golpeó, agredió y jaloneó un grupo de choque presuntamente organizado por Eruviel Ávila, lo que debe repudiarse.

La violencia no debe ser parte de un día electoral.

En el caso de la senadora panista, a ella sólo la interrogaron e intentaron amedrentar con la policía de Nayarit pero el caso no pasó a mayores.

Por lo pronto a ver quién es el que resulta con jaqueca y con los estragos de la cruda política por el resultado de la elección de ayer, Alfredo de Mazo (candidato del PRI) o Delfina Gómez (candidata de Morena).

¿Quién pone las aspirinas o los Alka-Seltzer?

En twitter: @poncharelazo