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¡Quién ganó y quién perdió en la elección!

Los máximos ganadores de la elección de ayer, sin lugar a duda, fueron dos: el prácticamente gobernador electo de Puebla, Tony Gali; y el aún mandatario poblano, Rafael Moreno Valle Rosas, a quien le espera el 2018.

Sus respectivos equipos de trabajo llevan el triunfo a cuestas y son parte del engranaje y la maquinaria puesta en marcha para poder lograr avasallar en las urnas al PRI, a su candidata, Blanca Alcalá Ruiz (BAR) y al marinismo.

A los cerebros de la campaña y la elección que jugó Tony Gali se les deben gran parte de los atinos y la suerte por donde llevaron la estrategia.

A Marcelo García Almaguer, a Javier Lozano Alarcón, a Jorge Aguilar Chedraui, a los hermanos Riestra Piña, encabezados por Mario; a Patricia Leal Islas, a Jesús Zaldivar Benavides, a Eukid Castañón Herrera, a Martha Erika Alonso, secretaria general del PAN, a toda la familia de Tony Gali, integrada por su señora esposa Dinorah y sus tres hijos, Tony Jr., Eddie y Dinorah, a todos ellos se les debe el triunfo de ayer.

Bien dicen, en las campañas no hay más que dos cosas para ganar: trabajo y suerte.

Y la maquinita de Tony Gali caminó con paso perfecto, con el manual en la mano y sin equivocaciones para lograr el tan anhelado triunfo.

Todos se sumaron, todos se coordinaron en torno a una sola figura, la de Tony Gali.

Sin embargo, eso sí, el líder de morenovallismo, de la clase política que predomina en Puebla, fue el verdadero actor intelectual del nuevo triunfo electoral en Puebla.

Los números son fríos, Tony Gali ganó y Blanca Alcalá perdió.

El marinismo y su estela de corrupción perdieron; el morenovallismo, Tony Gali y su proyecto de gobierno ganaron.

Los líderes de los partidos que se aliaron al PAN y a Tony Gali también son ganadores: allí está Gerardo Islas Maldonado, dirigente estatal del Panal, quien refrendó su madurez política y su capacidad como operador electoral.

Junto con todos los líderes del panismo y el morenovallismo ganaron muchos otros colaboradores que hicieron su trabajo, cumplieron su encomienda y lograron el triunfo galista de ayer.

Empero, en la guerra electoral también hubo claros perdedores.

El PRI y el marinismo fueron los más evidentes.

A Blanca y a su equipo compacto, lamentó decirlo, los engañaron.

Los dinosaurios del PRI la llevaron a una franca derrota y ella se dejó llevar por el canto de las sirenas, sin escuchar a nadie.

Muchas veces lo dije, en la campaña de BAR extrañamente no hicieron ni el trabajo básico que era conciliar con los medios de comunicación, con sus dueños, con sus directores y trabajadores.

Se enfrentaron a quienes llamaron “aliados del morenovallismo” sin siquiera comprobarlo.

De sobra está decir que el equipo de BAR tenía mil cabezas, todos mandaban y todos querían decidir.

Ni un equipo de comunicación efectivo pudo lograr; que se esperaba del resto.

Blanca creyó en los Lastiri, en los Estefan, en los Zavala, en los Doger, en el marinismo, en todos los priistas traidores que no respetan a nadie más que a sus propios intereses.

Con la elección y la derrota de ayer pierde, además de BAR, Jorge Estefan Chidiac, dirigente estatal del PRI; Alejandro Armenta Mier, coordinador de la campaña; José Chedraui Budib, dirigente municipal del PRI; el “góber precioso”, Mario Marín Torres; entre muchos otros priistas.

Manlio Fabio Beltrones, dirigente nacional del PRI, creo que la libra porque de ganar la mayoría de las gubernaturas que se jugaron en el país, tendría una calificación aprobatoria.

Eso sí, Don Beltrone siempre supo que Puebla era una plaza difícil que sería muy difícil ganar, por eso navegó muy precavido en aguas locales.

Otros grandes perdedores de la elección de son: el Partido Verde en Puebla y su dirigente, Juan Pablo Kuri Carballo; el PES y sus ridículas dirigencia local y nacional.

Al PRI ya le será muy difícil levantarse de la derrota.

Y lo mismo sucede con Roxana Luna Porquillo y su partido el PRD; con Ana Teresa Aranda Orozco, la candidata independiente.

Las dos abanderadas se disputan el cuarto y el quinto lugar de la elección en Puebla.

Sus proyectos políticos simple y sencillamente fracasaron.

Eso sí, hay que reconocer que la participación de la mujer en la política local y nacional ha ido de menos a más, ha crecido para beneficio y reconocimiento de la mujer.

Si las candidaturas de ambas hubiesen sido mejor pensadas, estructuradas y organizadas, con otras candidatas más limpias, políticamente hablando, otra cosa hubiera sido.

El candidato de Morena, Abraham Quiroz Palacios, su tercer lugar ni quitó, ni perjudicó a nadie.

Al Peje, a Andrés Manuel López Obrador, lo que interesaba en esta elección -local y nacional- era, curiosamente, sólo “Seguir Adelante”, sólo Seguir Avanzando”.

Y es que poco a poco Morena, su partido, sigue creciendo de cara al 2018.

Así las cosas después de la elección de ayer.

A ganadores y vencidos sólo les queda la resaca, a unos por el festejo del triunfo y a otros por el golpazo que resultó la derrota.

En Twitter: @poncharelazo