¿Quién ganó la presidencia de los EEUU?
Esa es la pregunta que deberán hacerse y tratar de contestarse los norteamericanos y los mexicanos luego de haber presenciado una jornada electoral que pasó a la historia.
¿A quién eligieron como el nuevo presidente de los Estados Unidos (EEUU), el país más poderoso del mundo?
¿Quién es Hillary Clinton y quién Donald Trump?
Hillary es aún la candidata del Partido Demócrata, y Trump todavía el abanderado del Partido Republicano.
Sin conocer el resultado a estas alturas del día, cuando tecleo mi computadora para escribir estas líneas, considero que los gringos eligieron uno de los dos muy claros escenarios para el futuro de su país.
Por supuesto, ellos son los responsables directos de lo que le depara a su país luego de la elección de ayer.
Eligieron a un personaje como Donald Trump, quien siempre fue visto como un candidato fascista, racista, autoritario, que siempre amenazó con aplastar al débil, pisotear sus derechos y restringir su libertad.
Porque como dijo Jesús Silva-Herzog Márquez, “sólo un régimen político muy enfermo podría permitir que un personaje de este tipo hubiera llegado tan lejos”.
O votaron por Hillary Clinton para convertirla en la primera mujer en presidir el país más poderoso del planeta.
Vaya elección la de ayer.
Una de las más competidas y peleadas en la historia de los EU.
Independientemente del resultado, lo que debemos tomar en cuenta los mexicanos es que en EU la mayoría de los ciudadanos decidió elegir al candidato que los convenció de cómo debe mantenerse su política nacional y su política migratoria, en particular.
¿Qué eligieron los norteamericanos, la construcción de un muro o la tolerancia y la razón?
De todo esto debemos tratar de entender cómo es la democracia gringa, cómo avanza o retrocede, o cómo pretende permanecer con su socio más cercano.
Y es que las múltiples amenazas de Trump, incluso su escandalosa visita a México, tras la invitación del ex secretario de Hacienda Luis Videgaray Caso, quien por cierto ya anda con look de junior, sirvieron de mucho para los mexicanos y para la democracia de los EU.
A ver si en una de esas siempre sí tuvo razón Videgaray.
De entrada, como ya otros analistas políticos los han comentado, los desplantes y discursos racistas y hostiles de Trump despertaron al gigante dueño del voto latino en los Estados Unidos.
Los latinos ya no están dormidos, ni son los “tontos útiles” de los gringos.
El voto latino pesa y ya decide.
Se dice incluso que si Clinton logró la victoria se lo debería precisamente a éste sector que a partir de ayer será fundamental en cualquier elección.
Otro punto importante si es que Hillary, insisto, se alzó con la victoria electoral el día de ayer para convertirse en la nueva presidenta de los EU, es que la mujer hoy en día empieza a empoderarse.
Un mensaje de suma importancia para cualquier otro país, en particular para México por sus elecciones del 2018 en las que podría participar una mujer como candidata presidencial.
El triunfo de Hillary Clinton representaría para el sector femenino un avance importante en su incursión en la política local, nacional e internacional.
Porque la batalla electoral entre Clinton y Trump significó una batalla de la mujer contra el clásico macho narcisista que las quiere someter discriminándola y abusando de ella.
Empero, insisto, ya hoy a estas alturas sabemos quién ganó.
Son muchas las enseñanzas que deja la campaña presidencial de los EEUU.
Una campaña de mucha fricción, muy polarizada y competida.
A ver con qué nos salen los estadounidenses, quienes a estas alturas ya decidieron quién será su próximo presidente o presidenta, un macho fascista y narcisista a quien no le importa pisotear a quien sea con tal de salirse con la suya, o a la primera mujer que se apostará históricamente en el despacho oval de la Casa Blanca.
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