¿Quién entiende a los priistas?
Han dicho que el grueso de los medios de comunicación, sus dueños, sus directores, sus columnistas, sus reporteros y hasta sus fotógrafos son unos vendidos, unos arrastrados, son unos paleros y unos mercenarios.
Se han referido a los comunicadores poblanos, sobre todo en los últimos procesos electorales, como unos perros, unos “come cuando hay”, unos entreguistas, unos pinches jodidos y hasta unos mugrosos muertos de hambre.
Pero qué tal, fueron ellos, los priistas poblanos, los diputados locales, quienes aprobaron la cuenta pública de su supuesto peor enemigo, de quien se quejaron, berrearon y a quien denunciaron por todo en la víspera de los últimos comicios, el gobernador Rafael Moreno Valle Rosas.
¿Ahora, entonces, quiénes son los mentirosos, los embusteros?
Evidentemente, el tiempo, los hechos y su descarada incongruencia ya los pusieron en ridículo y en su lugar.
Por fin quedó a flote el engaño y toda la suciedad utilizada por el PRI para tratar de salirse con la suya y recuperar, a como diera lugar, el poder en Puebla.
Qué razón tienen los regidores priistas Karina Romero Alcalá e Iván Galindo Castillejos, quienes se han mostrado como dos priistas de los más congruentes, serios y respetables en el estado al fijar posturas críticas contra los seudo líderes de su partido por incongruentes y entreguistas.
Vaya que si en el PRI poblano hacen falta actitudes profesionales y dignas.
Está claro que el partido tricolor ha perdido el rumbo de la verdad, de la lucha política madura, y sólo se ha dedicado a la venta de consciencias y de su ideología.
Son más los priistas que negocian sus intereses económicos y personales que los dedicados a hacer de su partido una oposición inteligente que dispute de buena forma, con un proyecto real de gobierno, el poder al grupo que controla el estado.
¿Y así quieren competir y ganar en el 2018?
Está claro que los diputados locales del PRI: Francisco Javier Jiménez Huerta, Sergio Salomón Céspedes Peregrina, Rosalío Zanatta Vidaurri, José Chedraui Budib (el malogrado dirigente municipal el PRI), Pablo Fernández del Campo Espinosa, Maritza Marín Marcelo, Leobardo Soto Martínez y Silvia Tanús Osorio, no actúan conforme lo dictamina ni su partido ni su dirigente estatal, Jorge Estefan Chidiac, sino más bien sus intereses personales y sus bolsillos.
¡Con esos militantes (diputados) para qué carajo quiere el PRI enemigos!
Con el aval a la cuenta pública del gobernador poblano, los diputados locales del PRI por fin mostraron su juego y quedó claro de qué lado están.
Así es.
Ya vimos por qué perdió el PRI y su candidata, Blanca Alcalá Ruiz, la gubernatura.
De entrada, siempre lo dije en este mismo espacio, José Chedraui de político y priista es más un empresario y negociador nato que sólo cuida y vela por su patrimonio personal.
Nunca ha sido un crítico de la actual administración estatal.
¿Ahora quién es el palero?
Los priistas en el Congreso no chistaron ni un solo rubro, ni un solo tema, ni dijeron una sola palabra para oponerse a la aprobación de la cuenta pública del gobernador Moreno Valle.
De pronto olvidaron el partido al que se deben y que son diputados de oposición.
Qué bárbaros.
Por algo Iván Galindo se les fue encima.
Por algo, también, Karina Romero señaló recientemente que en Puebla los verdaderos enemigos de los priistas son los propios priistas.
Y no se equivoca.
Mucho antes del 2010, año en que perdió el poder el PRI, Enrique Doger Guerrero, actual delegado del IMSS en Puebla, demostró que a su partido le hacen más daño sus propios militantes que otros adversarios.
Desde aquella traición, el PRI no se ha podido levantar de su letargo.
Los priistas poblanos, con sus muy contadas excepciones, se han convertido en unos animales políticos especialistas en la felonía.
¿O alguien cree que con el largo historial de traiciones y traidores el PRI va a poder ganar la elección del 2018?
¿Quién va a creer el cuento que Juan Carlos Lastiri Quirós, empleado de la Sedatu, podría ser ungido como un candidato de unidad?
Ni soñando.
Ni Doger, ni Alejandro Armenta Mier, ni el propio Estefan van a permitir que Lastiri sea el abanderado tricolor al gobierno en la próxima elección.
Hay muchos intereses económicos, políticos y personales en juego que permiten pronosticar una guerra de sangre en el PRI hacia el futuro.
Y es muy sencillo entenderlo: hoy los priistas pegan con la izquierda y cobran con la derecha, o viceversa, como más les guste.
¿A poco no, señores diputados?
En Twitter: @poncharelazo
