Quedan a deber Morena y la cuarta transformación
El Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) y sus huestes, quienes impulsan la mentada cuarta transformación del país, le están quedando a deber a los mexicanos, particularmente a quienes creyeron su perorata electorera.
Sobre todo aquellos que en campaña vendieron una cosa pero en los hechos están haciendo otra.
Y empezando por el presidente electo Andrés Manuel López Obrador (AMLO), quien insiste en tratar de omitir, no ver, ni escuchar todo lo que la opinión pública señala sobre personajes que antes criticó pero que ahora parece respaldar.
El caso más emblemático, evidentemente, es el de la ex lideresa del SNTE, Elba Esther Gordillo Morales, quien con todo la impunidad y el cinismo que la caracteriza como una líder charra se sigue burlando del estado mexicano.
¿Por qué no actuará AMLO en consecuencia?
¿No que lucharía contra la impunidad y la corrupción?
Ojalá que aquello de “seré respetuoso del sindicalismo” aplique en todo los casos y no sólo donde más les convenga.
Porque los mexicanos los estamos observando.
O será verdad aquello de que negoció con Enrique Peña Nieto (EPN), el todavía presidente de México, su total tranquilidad una vez que este deje el mando del país, la gubernatura de Veracruz, la liberación de Elba Esther y el estado de Puebla.
De ser así entonces la luna de miel y la tersa transición que se da entre él y EPN se entiende a la perfección.
Por una parte, entonces no enjuiciaría a nadie del gobierno saliente, no habría aspavientos en nada de lo que recibe de la administración peñista; por otra, en Veracruz Miguel Ángel Yúnes Linares tampoco tendría problema porque habría sido parte del acuerdo.
Mientras que en Puebla el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (Tepjf) ratificaría el triunfo de Martha Erika Alonso Hidalgo como gobernadora electa de Puebla, gracias incluso a la venia e intervención de Elba Esther Gordillo.
Y finalmente, la liberación de la ex líder nacional del SNTE, la cual ya fue todo un escándalo incluso para el propio AMLO.
¿Y la cuarta transformación del país donde quedó?
¿Y el resto del sindicalismo oficial que tanto ha golpeado a los trabajadores?
Si Morena y su máximo líder, el nuevo gran elector del país, no empiezan a dar muestras del cambio prometido en el sistema de administración y gobierno, y de las actitudes de sus líderes, me temo que las cosas en el país no van a cambiar mucho.
AMLO debería empezar a dar manotazos en la mesa y a meter en cintura a todos aquellos morenos que ya empezaron a sacar el cobre sólo por sentirse los todos poderosos sólo por formar parte de la república del amor.
Porque ejemplos de estos animales de la política poblana hay muchos.
Algunos de ellos, el diputado federal de la farándula, Sergio Meyer Mori, quien declaró recientemente que el sueldo de legislador no le alcanza para darse la vida a la que está acostumbrado y que le gusta.
Evidentemente, el actor que se desnudaba frente a las multitudes de mujeres para ganarse la vida y la simpatía, no pensó lo que dijo porque sus declaraciones le costaron -en redes- la mofa y las ofensas de los ciudadanos que incluso seguro votaron hasta por Morena en la pasada elección.
Eso sí, el ex Garibaldi, además de querer seguir viviendo como burgués, no quiere que le reduzcan el número de asesores en la cámara seguramente porque no tendrá ni idea de lo que hará para legislar leyes en beneficio de quienes lo hicieron servidor público.
Un ejemplo más, -local- es el de Guillermo Arechiga Santamaría, diputado federal electo de Morena, quien sin complejo alguno presumió en su cuenta de tuiter su asistencia a la conferencia de prensa en la que Elba Esther Gordillo reapareció públicamente.
Las expresiones y la misma asistencia de Arechiga al citado acto son una muestra más de los acuerdos entre AMLO y EPN. Son una muestra del cinismo de algunos morenos por apoyar la corrupción.
Y el tercero de los pr-morenistas que están vueltos locos por ser parte de la famosa cuarta transformación es Fernando Manzanilla Prieto, diputado local electo y famoso por ser el cuñado incómodo del ex gobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle Rosas.
A Manzanilla ahora resulta que todo le molesta; no tolera la crítica, ni la liberta de expresión.
Fernando ya empezó a dar muestras de que tiene la piel muy delgada cuando los medios califican su incongruencia.
Porque hoy critica todo, absolutamente todo lo que se hizo en el gobierno de su cuñado, cuando él formó parte de esa administración y calló mucho tiempo los abusos, arbitrariedades y demás corrupción que, según él, se dieron en aquel sexenio.
Hoy si alguien le señala y le refuta eso se prende, y entonces lo acusa de formar parte de las filas y las descalificaciones de los morenovallistas.
Qué tal, ¿así o más empoderados?
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Con la novedad de que el presidente municipal de Puebla, Leoncio Paisano Arias, resultó inocente, como Pepe “el toro”, de todas las acusaciones lanzadas por el periodista Fernando Maldonado, director de Parabólica.
Resulta que la PGR no giró, ni liberó, ni generó orden de aprehensión alguna contra el edil, por los supuestos delitos de lavado de dinero y manejo de recursos de procedencia ilícita por más de 115 millones de pesos, por dos razones.
La primera, que la PGR no es la instancia que libera ordenes de aprehensión; y la segunda, que Paisano está limpio y nada debe.
Así que todo lo que se dijo en Parábolica sobre Leo Paisano resultó falso porque más bien resultó ser un chantaje, delito que, por cierto, ya fue denunciado.
La denuncia de marras, además presentaba muchas inconsistencias debido a que, por ejemplo, con el nuevo sistema de justicia dejaron de existir las “averiguaciones previas”, las cuales se sustituyeron por las carpetas de investigación.
Así que dadas las circunstancias bien vale la pena la aclaración.
En twitter: @poncharelazo
