Puebla y las inundaciones
Una vez más nos puso a pensar, a correr y temblar la madre naturaleza con la granizada y la tormenta que azotó ayer, sin misericordia, el valle de Puebla.
Por poco y nos ahoga.
Y es que la lluvia que cayó superó, otra vez, nuestra capacidad de protección y salvamento para evitar las graves inundaciones en varios puntos de la ciudad, donde constantemente se registran afectaciones por las intensas precipitaciones pluviales.
Sin ser alarmistas habrá que reconocer que esta temporada de lluvias está golpeando fuertemente a las autoridades estatal y municipal, por lo que amenaza gravemente con rebasarlas.
¿O de plano han sido las lluvias más fuertes registradas en la historia de Puebla, o algo anda mal en torno al sistema hidráulico que protege la ciudad para evitar inundaciones, como las registradas en los últimos días?
¿Usted qué opina?
Lo cierto es que en apenas unos días ha quedado claro que Puebla aún no está lista para soportar y enfrentar fenómenos atípicos, como la granizada que cayó ayer por la tarde.
De milagro no se desbordó nuevamente el Puente Negro e inundó las colonias aledañas.
Contrario a eso, puntos ya conocidos donde se registran severas inundaciones siempre siguen siendo focos rojos para los ciudadanos, para las autoridades, para Protección Civil, para los Bomberos, para Gobernación y hasta para los hospitales.
Las inundaciones generan afectaciones de todo tipo, hidráulicas, materiales y en materia de salud, así que ponen a correr a todos. Las autoridades parecen ya no darse abasto.
Tan sólo ayer se detectaron inundaciones severas en el Bulevar Cinco de Mayo, en la Avenida Nacional, en la 11 Norte-Sur, en Las Torres, en la 83 Poniente de San José Mayorazgo, en San Manuel, en La Margarita, en Parque Ecológico, Plaza Dorada, todas las colonias que se encuentran cerca del cauce del Río Atoyac.
Lo mismo sucedió en colonias, como El Cerrito, en Plaza Cristal, en Mayorazgo, en Concepción Guadalupe, en los márgenes del Ecoparque del Río Atoyac, Chula Vista, La Hacienda entre muchas otras colonias.
En muchos de los casos las inundaciones se generaron por varias razones que no tienen que ver con las responsabilidades de las autoridades municipal y estatal.
Desde mi punto de vista existen grandes razones por las que las fuertes lluvias están provocando las graves inundaciones: Por la falta de una red hidráulica más grande en toda la ciudad de Puebla, por la falta de educación y de una cultura de respeto y limpieza para con la naturaleza.
Es muy sencillo, y no tengamos miedo a señalar los errores humanos y los fenómenos sociales, los cuales son los que nos han dejado a merced de las inclemencias del tiempo.
Y es que así como se critican las obras ejecutadas por los gobiernos estatal y municipal, también se tienen que ver otros factores que provocan graves problemas, como las inundaciones registradas ayer en la capital.
Los ciudadanos seguimos contaminando sin piedad las calles de Puebla, los jardines, las barrancas, el Río Atoyac y las coladeras.
Continuamos, autoridades y ciudadanos, depredando y devastando los bosques, construyendo grandes e inmensos edificios a costa de las ya casi inexistentes áreas verdes en la ciudad.
Seguimos cortando los pocos árboles y provocando el cambio climático sin consciencia alguna.
Nos estamos acabando el ecosistema en el que nos desarrollamos, en el que crecimos y vivimos.
La naturaleza sólo nos está cobrando lo que estamos haciendo con ella.
Hasta que los poblanos respetemos el medio ambiente, tiremos la basura en su lugar, veneremos los bosques y los ríos, hasta ese momento todo se va a equilibrar.
De lo contrario, es un hecho, las cosas van a empeorar.
Y si esto lo sumamos a que las nuevas vialidades de concreto se construyeron en una red hidráulica e infraestructura urbana caduca y obsoleta que no soporta más el volumen de agua, resulta entonces vano el trabajo ejecutado por el gobierno.
Esto combinado con la falta de una cultura y/o educación ambiental es mortal, y ayer quedó comprobado.
¿Así de qué nos sirven las grandes obras?
Autoridades y ciudadanos debemos tomar consciencia de nuestros actos. Los primeros antes de ejecutar cualquier magna obra, y los segundos en evitar contaminar más.
Si no queremos que la madre naturaleza nos cobre factura, ¿por qué carajo no la cuidamos?
En Twitter: @poncharelazo
