PRI recibe lección de estrategia
Ana Isabel Allende, dirigente estatal del PRI, y su equipo de asesores recibieron una pequeña, pero efectiva, lección de estrategia política y mediática y es apenas una probadita de lo que les espera en el 2015, 2016 y 2018.
La investigación del desfalco de 800 millones de pesos de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedeso) en el sexenio de Mario Marín Torres fue suficiente para que la clase política se olvidara de actuales conflictos políticos y sociales y volteará la mirada hacia los marinistas.
Ahora la atención está centrada en los alcances legales que tendrá la investigación del desfalco cometido en el sexenio de Marín.
Adiós de la agenda política los temas de Chalchihuapan y Cholula.
El manejo exacto de la información permitió al morenovallismo aprovechar que a nivel nacional sólo existen ojos y voces para la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa para adueñarse, una vez más, del tema mediático.
La atención social está centrada en Guerrero y los presos de Cholula y Chalchihuapan han pasado a un segundo término.
El conflicto entre el gobernador, Rafael Moreno Valle, y el dirigente estatal el PAN, Rafael Micalco, por las afiliaciones masivas impugnadas ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) también pasó a segundo término.
Las condiciones políticas que tuvo el PRI desde el pasado 9 de julio por el enfrentamiento de policías y habitantes de Chalchihuapan fueron desaprovechadas.
El PRI no pudo y no supo capitalizar la indignación social por la represión ocurrida contra los habitantes de Chalchihuapan.
Nadie habla de usar la muerte del niño José Luis Tehuatle como una herramienta política.
Pero el PRI debió asumir una postura crítica y aprovechar el momento de debilidad del morenovallismo y no lo hizo.
Todo lo contrario ocurrió en la campaña del 2010 cuando el equipo del entonces candidato Rafael Moreno Valle usó de manera brillante la indignación social contra el entonces gobernador, Mario Marín Torres, por el escándalo de la detención de la periodista Lydia Cacho.
Lo único que hicieron Ana Isabel Allende y sus estrategas fue enviar un boletín de prensa para solicitar un proceso penal contra el secretario de Seguridad Pública, Facundo Rosas.
Poco les duró el gusto.
El morenovallismo respondió muy pronto y puso en jaque a la dirigente priista al exhibir un caso más de corrupción en el sexenio de Mario Marín.
Increíblemente hoy la tarea de Ana Isabel Allende es defender a Mario Marín y sus ex colaboradores.
Y seguramente así se pasará los siguientes años.
El PRI dejó pasar la mejor oportunidad que tenía para debilitar al morenovallismo.
Hoy está claro que poco o nada le afectó al aparato estratégico y electoral del morenovallismo el caso de Chalchihuapan.
Todo gracias a Mario Marín y a su débil dirigente Ana Isabel Allende.
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@gomezcarlos79
