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Política y futbol (el descenso del Puebla)

Varios son los escenarios que podrían pensarse si el Puebla de La Franja -el club de futbol de los Camoteros- termina por descender y se va al infierno de los derrotados sin siquiera estrenar el nuevo Estadio Cuauhtémoc.

Las probabilidades son muchas y las repercusiones muy graves, y están a punto de darse.

El Club Puebla ya ni siquiera tiene en sus manos el poder de salvarse, pues depende de los resultados de la U. de G., de los Leones Negros.

Si los melenudos suman tres puntos al enfrentarse al Puebla (11 de abril Estadio Jalisco), los de la mentada Franja prácticamente le tendrían que decir adiós a la Primera División Profesional y a su nueva casa.

Empero, el descenso del Puebla, por supuesto, le pegaría en la nariz a la imagen de primer mundo que ya tiene el estado, y le aplicaría, además, un gancho a los intereses del gobernador Rafael Moreno Valle Rosas.

Si los poblanos nos quedamos sin equipo de futbol de Primera División resulta muy perjudicial para el mandatario estatal, particularmente para su proyecto presidencial de 2018 que ya está en marcha, y para el ánimo de los ciudadanos.

La imagen del inquilino de Casa Puebla podría sufrir un descalabro porque la política y el futbol claro que van de la mano en estos tiempos de promoción y difusión política.

Cómo entender que un estado que es tan exitoso en lo político, en lo económico, en lo social, en lo cultural, en materia de turismo e infraestructura, no hace del deporte también un proyecto ambicioso -como en todo- y no tiene un equipo de futbol profesional.

Esto bien lo sabe el gobernador del estado y seguro va a resolverlo y a capitalizarlo.

Los bonos del morenovallismo se irán al infinito una vez que herede el estadio más lujoso y moderno del país, aunque esto, hay que decirlo, podría triplicarse si además también deja a su sucesor una escuadra que esté al nivel de su cancha de súper lujo.

Un nuevo equipo de futbol que sustituya al triste grupo que se mantiene actualmente le generaría al gobernador el agradecimiento eterno de los poblanos.

Rafael Moreno Valle sería prácticamente el salvador del futbol en Puebla, cosa grande políticamente hablando.

La evaluación a su campaña presidencial, lo mismo que por muchos otros proyectos, sería bien vista y contaría con la venia de los ciudadanos.

Eso sí, el mandatario requiere de un equipo de futbol, pero de un trabuco, que embone en el estadio de súper lujo que ya se construye -con una inversión de más de 600 millones de pesos- para poderle brindar a los poblanos una gran satisfacción.

Esto es muy sencillo, no puede haber un estadio de primera para un equipo de tercera como el que hoy mantiene Jesús López Chargoy.

Se habla de la posible compra del Morelia una vez que se tenga certeza del descenso del Puebla.

Otra opción podría ser el posible ascenso de los Lobos de la BUAP, una posibilidad que sólo está en los botines de sus jugadores y en el sueño del club universitario.

Haciendo futurismo político y deportivo, el escenario ideal para Puebla, para los poblanos, para el gobernador Rafael Moreno Valle, para el rector de la BUAP, Alfonso Esparza Ortiz, y para el deporte en el estado, sería que al momento que la Franja descienda los Lobos de la BUAP escalen al máximo circuito del futbol mexicano.

El proyecto, créame, sería muy ambicioso y el escenario sería el perfecto para la BUAP y para el gobierno, toda vez que la dupla de patrocinadores impulsaría a la jauría como equipo de Primera División sin tantos aspavientos.

Sobre todo, porque el gobernador Rafael Moreno Valle y el rector Alfonso Esparza, mantienen una excelente relación, laboral, personal y política que permitiría impulsar un equipo de futbol profesional de primera en un estado de primer nivel.

Imagine, usted, a los Lobos de la BUAP como el equipo de casa.

Su guarida en el Estadio Cuauhtémoc sería la casa más cotizada del futbol de Primera División en el país.

Y todo esto, desde luego, le daría satisfacción a los poblanos, abonaría a la buena imagen con que cuenta el estado, otorgaría el punch extra que requiere el gobernador para 2018 y permitiría una gran proyección a la BUAP y a su rector Alfonso Esparza en el ámbito nacional.

¿Verdad que la política y el futbol sí van de la mano en este caso?

En Twitter: @poncharelazo