Peligroso reacomodo de fuerzas en el PRI
Con la novedad de que en el PRI poblano no tendrán un cierre de año con broche de oro sino más bien un fin de año con broncas de plata.
Resulta que ahora en el ex partidazo se están reacomodando las fuerzas y formando nuevos grupos y bloques con miras a la competencia por las candidaturas que se sortearán en 2018, a diputados locales, federales, presidentes municipales, senadores y, en particular, a la gubernatura.
Desde luego que la manzana de la discordia, la candidatura por la que ya se volvieron a agarrar de la greña los priistas poblanos, es la que permite disputar las llaves de Casa Puebla.
El poder de gobierno que anhela recuperar el PRI a como dé lugar pero que día con día hace todo porque se aleje debido a sus graves e infinitos conflictos internos.
Porque hoy en día el PRI está sufriendo el mismo infierno por el que agoniza el PRD.
A ver si no al final los priistas terminan igual que los lidercillos perredistas en Puebla, con una mano atrás y otra adelante.
Sobre todo porque el PRI se está dividiendo peligrosamente en bloques y esto por supuesto que lo debilita.
Por una parte, está el grupo del subsecretario de la Sedatu, Juan Carlos Lastiri Quirós, quien lleva como aliados a Juan Manuel Vega Rayet, delegado de la Sedesol; al diputado Federal Juan Pablo Jiménez Concha, el ex legislador Francisco Ramos Montaño, yerno o ex yerno de la titular de la Sedatu, Rosario Robles Berlanga; así como a un ramillete de ex marinistas arrepentidos.
Entre esos marinistas se encuentras los delegados de la Conafor, Humberto Aguilar Viveros; el de Liconsa, Juan de Dios Bravo Jiménez; así como Vanessa Barahona de la Rosa, delegada del trabajo; e Isabel Merlo Talavera, delegada de la Procuraduría Agraria.
La fortaleza de Lastiri estriba en el apoyo federal que pudiera concederle la misma Rosario Robles, quien ha confiado ciegamente en el poblano para reforzar su equipo de colaboradores.
Por cierto que dicen que a Lastiri lo que menos le hace falta son recursos económicos para promoverse en el estado a fin de lograr su próximo objetivo.
Sin embargo, la competencia con Enrique Doger Guerrero, actual delegado del IMSS en Puebla es a muerte y muy complicada debido a que el también ex edil parece ser el mejor posicionado de los priistas de cara al 2018.
En ese sentido, habría que decir que a Doger lo apoya el grupo de Manlio Fabio Beltrones, ex dirigente nacional del PRI, por lo tanto otro de sus aliados sería ni más ni menos que el diputado local del Verde, Juan Carlos Natale López, empleado del beltronismo.
Además, Doger cuenta con el respaldo de Javier Cacique Zarate, de Adolfo Karam Beltrán, esposo de Isabel Allende Cano, ex dirigente estatal del PRI y delegada de la Segob; el regidor Iván Galindo y sus eternos amigos y colaboradores como Jorge Alfonso Ruiz Romero.
Lo mismo, el ex rector cuenta con los medios de comunicación que financia y respalda Ignacio Mier Velasco.
El grupo de ambos priistas es importante porque seguro que pudiera fracturarse entre sí durante una posible guerra parejera por la candidatura tricolor.
Sin embargo, para variar el diputado federal priista Alejandro Armenta Mier, quien también es un ferviente aspirante al gobierno, sumó desde hace mucho a su equipo al presidente municipal de Tepeaca, David huerta Ruiz, así como -de forma muy discreta- al ex gobernador Mario Marín Torres, el gober precioso; además de muchos ex ediles priistas y ex diputados como Raymundo Atanacio Luna, a Claudia Hernández Medina, a Cutberto Cantorán Espinosa, entre otros.
Y para no variar, y agudizar la fractura del PRI, el grupo de la senadora Blanca Alcalá Ruiz también está vigente y organizando todo para quedarse con espacios y candidaturas importantes en 2018.
Y es que Blanca tiene con ella a Jorge Estefan Chidiac, dirigente estatal del PRI; a su hija la regidora Karina Romero Alcalá, a su operador de cabecera y yerno, Edgar Chumacero Hernández; así como a el malogrado dirigente municipal tricolor, José Chedraui Budib.
También están con Blanca los diputados Silvia Tanús Osorio, Pablo Fernández del Campo y Sergio Salomón Céspedes Peregrina.
El grupo de Blanca y Estefan, se dice, no va a ceder terreno ni tantito para poder acaparar todas las candidaturas posibles. Por lo pronto es quien controla los tiempos y la chequera del PRI estatal.
En otro frente, nada menor, está el ex diputado federal y ex candidato al gobierno, Javier López Zavala, quien según él cuenta con la estructura más grande del PRI en el estado.
Eso sí, Zavala cuenta con el apoyo del delegado de relaciones exteriores en Puebla, Santiago Bárcena Álvarez; y tal vez con algunos de los antiguos empresarios marinistas como Julián Ventosa papá e hijo, Edgar Nava y Ricardo Urzúa.
Lo cierto es que el PRI está fragmentado y con miras a un divorcio matrimonial.
Una separación que los podría mantener muertos en vida no sólo en el 2018, si es que vuelven a perder otra elección, sino por el resto de la vida política de su gran ex partidazo.
El nuevo choque de trenes en el PRI va a ser mortal y a dejar un saldo mortal.
Al tiempo.
En twitter: @poncharelazo
