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Operación cicatriz; urge replantear la estrategia de RMV

Mucho se ha dicho y hablado de los ganadores y los perdedores de la pasada jornada electoral en la que aparentemente el PAN y el morenovallismo resultaron los damnificados, los perjudicados y los apabullados por un PRI que ya volvió a sus borracheras triunfalistas.

Nada más peligroso que subestimar al enemigo.

Los priistas, hay que decirlo, todavía no han ganado nada, apenas la mayoría mínima de los 16 distritos federales en Puebla.

El PRI lo único que ganó fue una diputación más, de confirmarse la del Distrito 11 con la ahijada del ex gobernador Mario Marín Torres, “El Góber Precioso”, Graciela Palomares, quien tan confiada estuvo de su padrino y de su triunfo que días antes de la elección se la pasó -día y noche- renovando su guardaropa en la plaza comercial Angelópolis.

Y es que Marín metió todo su dinero y a toda su familia a la campaña de la famosa “Grace”, sobrinos, hermanos y ex empleados del gobierno marinista fueron los responsables de la organización que apenas resultó efectiva.

Campaña que, por cierto, no ganó el PRI sino perdió por confiado el gobernador Rafael Moreno Valle Rosas (RMV).

Elección que tampoco ganó el delegado del PRI Ismael Hernández Deras, como dicen, mucho menos la dirigente estatal del tricolor Isabel Allende Cano, quien no ganó ni su propio distrito.

Nada más burdo.

La elección la perdió y la ganó el gobernador por creer que sus pupilos, sus hombres y mujeres de confianza, ya estaban listos para enfrentar unos comicios solos.

Vaya sorpresa, pues resultó todo lo contrario.

El gobernador soltó a sus vasallos al ruedo, mucho antes de la elección, para ver y analizar sus comportamientos y lo primero que éstos hicieron fue dividirse y pelearse por querer ganar un futuro cargo público sin antes siquiera haber participado en la competencia.

Dieron por sentado, muchos de ellos, que esta elección estaba ganada por el simple hecho de pertenecer a la burbuja morenovallista, pero se equivocaron.

Esto provocó que ahora el PAN y su jefe perdieran distritos de suma importancia como el 11, el cual fue en su momento el distrito que más votos le dio al PAN no en Puebla sino a nivel nacional.

Dicen que la confianza mató al hombre y eso fue lo que le pasó a la mayoría de los operadores del grupo en el poder, quienes cayeron en los mismos vicios del PRI de antaño, ese PRI que se fragmentó, que se peleó por el hueso y que perdió todo por la soberbia y la ambición desmedidas.

Me pegunto, ¿qué hicieron los diputados locales del PAN por sus candidatos?

La mayoría, no generalizo, ni siquiera se enteró ni cuándo empezó y ni cuándo terminó la campaña 2015.

Afortunadamente, tanto el gobernador como los líderes morenovallistas que sí operaron saben a ciencia cierta quién hizo campaña y trabajo operativo y quién no.

Habrá, sin duda, depuración en la burbuja.

Mientras tanto, la versión de que el PRI ganó en Puebla es un tanto complicada entenderla.

Sobre todo porque la negociación que se dio a nivel nacional le permitió al PRI empezar con tres distritos ganados al inicio de la carrera electoral: Izúcar de Matamoros, Atlixco y Ajalpan.

Tres distritos de los 9 que ganó el partido de los tres colores se los regalaron los acuerdos de alto rango. En el resto de los distritos logrados hay que reconocer que sus candidatos se fajaron y supieron capitalizar los graves yerros del PAN morenovallista, allí están Alejandro Armenta Mier, en Tepeaca; y Víctor Manuel Giorgana Jiménez, en el 12 de Puebla.

Estos dos priistas aguantaron a pie firme la guerra sucia y los madrazos mediáticos. Estos, me parece, son los triunfos más importantes del PRI.

Empero, el gobernador RMV ganó en la elección, también, porque solo, con su distraída y partida estructura, pudo ganar 7 distritos.

Está visto que el desgaste del grupo en el poder es real, por lo que se tiene que actuar en consecuencia pero el triunfo morenovallista también debe leerse.

Ahora lo mejor que puede hacer el gobernador RMV, junto con todos sus operadores, es llevar a cabo la operación cicatriz -en el PAN y en el estado- para poder retomar el vuelo y enderezar su nave, la cual sólo se ladeó.

La disputa con el PAN yunquista claro que también les pegó.

Rafael Micalco Méndez, dirigente estatal del PAN, lo advirtió muchas veces en varias ocasiones y en distintas declaraciones, “muchos de los panistas están de brazos caídos por los agravios en su contra, aguas”, “podemos irnos hasta en un empate de 8-8 con el PRI por el trato que se le da a los panistas tradicionales”, “en términos de distritos, entre el PRI y el PAN, estamos tablas, cuidado”, “no he tenido comunicación alguna con el gobernador, no sé por qué”.

Fue un grave error enfrentarse al PAN yunquista en tiempos electorales, pues también este sector contribuyó a llevar al gobernador RMV a Casa Puebla.

La elección federal no la ganó el PRI, insisto, sino la perdió el PAN que controla el gobierno estatal por diversos factores.

Algunos de Éstos: El no haber concretado alianzas, el despido de miles de trabajadores del gobierno, el estrepitoso y atropellado arranque de la Línea 2 de RUTA, los abusos de la empresa que sustituyó al Soapap, el tema de los verificentros y su complicada operación, el encarcelamiento de los disidentes y los líderes de grupos contrarios al gobierno, las fotomultas, los brazos caídos del PRD y del PAN, el poco brillo de las grandes obras del gobierno, el gran avance de Morena en el estado, las expropiaciones, pero sobre todo la división y ambición de poder que existe en el propio grupo del gobernador RMV.

Urge la operación cicatriz en el PAN y en el estado; urge que el gobernador replantee su estrategia de cara al 2016 y al 2018.

No hay que olvidar que la minigubernatura, la constitucional de seis años y la carrera presidencial de RMV están en juego.

Tiempo para pensar y modificar los planes lo hay; falta ver si también hay voluntad política.

En twitter: @poncharelazo