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No todo es responsabilidad de las autoridades

Es un grave error de nuestros gobiernos -federal, estatal y municipal- la propagación y el incremento de la inseguridad, de la grave inseguridad que se vive en Puebla y el resto del país.

El fenómeno, no hay duda, está en sus máximos niveles de peligrosidad y parece que nadie hace nada por los ciudadanos.

La zozobra y la polarización social, generada por la incertidumbre postelectoral, parece que tienen paralizado al estado y a merced de la delincuencia organizada.

Tal parece que para algunos ciudadanos es más importante el pretender tirar y anular el resultado de la pasada elección al gobierno que se garantice la seguridad e integridad de sus familias, de sus amigos y vecinos.

Cosa que resulta muy grave porque pareciera que en Puebla todo está mal, todo se hace mal y todo está del carajo.

¿Y las buenas acciones dónde quedan, dónde están?

¿O acaso no hay buenos gobiernos en el estado?

¿Nadie hace bien su trabajo?

¿Tan del carajo está la entidad que no cambia su cantaleta?

Algo bueno deberíamos empezar a hacer cada quien por Puebla.

Sin duda, los asesinatos como el registrado en agravio de Arturo Castagné, un turista que se hospedaba en el Hotel Camino Real de la zona de Angelópolis, ponen los pelos de punta y encienden los focos rojos de los ciudadanos.

Sin embargo, hechos como este, junto con el reciente cierre violento de la autopista México-Puebla, presuntamente por un peligroso grupo del huachicol, debería hacer que el grueso de los poblanos abriéramos los ojos.

Así es.

Y los abriéramos para reflexionar y darnos cuenta que en Puebla se viven tiempos difíciles, políticos y sociales.

Los sociales por la inseguridad y los políticos, por supuesto, por la impugnación al resultado de la elección que ganó Martha Erika Alonso Hidalgo el pasado uno de julio.

Porque el barbosismo ya metió al estado, y a una buena parte de los ciudadanos, en un conflicto  social que a nadie conviene.

Tal vez por ello Luis Miguel Barbosa Huerta, ex candidato de Morena al gobierno, se esté quedando solo y su alma.

Porque ya no se ve la férrea defensa que Morena hacía del ex senador perredista, quien se mantiene en la postura de tirar la elección a costa de lo que sea, y con la firme intención de repetir una elección que parece haber sucumbido.

Lo cierto es que la protesta barbosista permeó y dejó a un grupo de ciudadanos metidos en una campaña de odio, de intransigencia, de terror y pánico social, así como de desánimo y rencor.

¿Dónde quedó la reconciliación que está pregonando el presidente electo de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), quien tienen en Puebla un verdadero problema con la rabieta de Barbosa?

Los poblanos que protestan “por todo” todos los días en redes sociales deberían preocuparse por hacer algo por su entorno, por su prójimo, por los animales, por el medio ambiente, por su ciudad, su municipio y por su estado.

No se vale sólo quejarse, maldecir y echar pestes sin hacer nada.

Más bien deberíamos pensar y preguntarnos ¿qué hacemos en lo personal por mejorar como ciudadanos y para mejorar nuestro entorno?

Se vale la protesta y la libre manifestación, sí, pero con concienciar porque de lo contrario de qué nos sirve exigir si sólo nos queremos beneficiar en lo particular y no en lo colectivo.

¿Por qué en vez de marchar, protestar, bloquear calles y afectar a terceros no organizamos un plan familiar que beneficie la ecología?

¿Por qué no hacemos algo para presumir lo bueno del estado?

¿Por qué no promovemos y difundimos los lugares turísticos en Puebla, nuestra gastronomía, nuestros pueblos mágicos?

¿Hay mucho que hacer para poder contribuir en algo para bien del estado y su economía?

Puebla es un paraíso que tienen de todo.

Los conflictos postelectorales, junto con la inseguridad, nos están matando y acabando.

Los poblanos no podemos dividirnos y pelearnos más.

Las elecciones ya son cosa del pasado.

Hagamos de nuestra entidad un mejor estado, un lugar de paz y tranquilidad.

¿Para qué nos peleamos?

La política y los políticos están empezando una nueva etapa con AMLO, hay que dejar que ellos sean los que gobiernen.

Los poblanos tenemos la necesidad de preocuparnos más por nuestro estado.

Al fin y al cabo tenemos que seguir trabajando.

Les propongo algo: en lugar de quejarse por todo y maldecir pensemos en un par de acciones que podamos empezar -en automático- para mejorar nuestro entorno y nuestro estado.

Vamos a construir con lo que tenemos en lugar de destruir con lo poco que los políticos nos han dejado.

Eso sí, ya no se vale quejarse.

Porque el inteligente construye, no destruye.

¿O me equivoco?

En twitter: @poncharelazo