No hagas cosas buenas…
Que alguien le diga al diputado local priista, Edgar Salomón Escorza, que las acciones que realiza en el municipio de San Martín Texmelucan, donde quiere ser presidente municipal, parecen más una campaña proselitista que acciones legislativas prometidas en el pasado.
Y es que Edgar Salomón actúa con clara intención de ganar la candidatura y la nominación a la alcaldía por su partido, el PRI. Lo malo es que el legislador, líder del Poder Ejecutivo, pareciera estar utilizando la estructura oficial del Congreso para su beneficio.
Bien dicen, no hagas cosas buenas que parezcan malas.
Tan sólo ayer entregó 3 mil paquetes de útiles escolares en la región, según para cumplir la promesa de campaña que lanzó cuando figuró como candidato a la diputación de la que hoy goza.
Empero, el flamante legislador, colocó en el templete, donde ofreció un discurso poco antes de la entrega de útiles escolares, una lona en la que se leía: “Entrega de útiles escolares, compromiso cumplido, Edgar Salomón Escorza, presidente”.
La palabra “presidente” se leía en mayúsculas, de color guinda, y debajo le agregaron “de la Junta de Gobierno y Coordinación Política del H. Congreso del Estado de Puebla”.
El detalle es que las últimas frases estaban en negro y en una letra mayúscula, sí, pero mucho más pequeña y apenas se notaba.
Al legislador lo acompañaron en su acto proselitista, perdón, en su evento de compromiso de campaña, la actual presidenta municipal de San Martín, Jazmín Alonso, y del diputado federal electo, quien es coordinador de los diputados federales del PRI por Puebla, Carlos Sánchez Romero, además, ex edil del municipio.
Las intensas actividades de Salomón, al menos, están beneficiando a los habitantes de la región, quienes ya le han gritado aquello de “¡Edgar presidente! ¡Edgar presidente! ¡Edgar presidente!”
Por cierto, me dicen que entre él y Carlos Sánchez ya existe un acuerdo para negociar la candidatura de la próxima presidencia municipal por su partido.
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* Adiós a Juanito…
Conocí al Maestro Juan Rosas Martínez durante el homenaje que le organizó la Zona Escolar 014 del estado por sus 47 años de trabajo y servicio a favor de la educación. El evento se llevó a cabo en la Escuela Secundaria Federal Número 8, Águilas de Anáhuac.
Fue un evento muy emotivo, las lágrimas rodaron y la tenacidad de Juanito, como le llamaban sus alumnos, por defender a la educación pública y la enseñanza a quienes lo necesitan, siempre estuvo por delante.
Desde que lo escuché hablar supe que era un hombre entregado a su pasión, la escuela, la formación de más y mejores mexicanos, de poblanos de calidad, con valores y principios.
Aún recuerdo sus frases: “Los maestros son la fortaleza del quehacer educativo”, “Todos los hombres debemos ser agradecidos con Dios, y debemos estar dispuestos a dar la vida por la patria”.
Y la mejor, una expresión sublime: “Si volviera a nacer, volvería a ser maestro”.
Sin embargo, la vida es corta, y como dicen, es sólo prestada.
El pasado miércoles, lamentablemente, falleció Juanito. Fue un gran golpe para su familia, para su esposa, la Maestra Sábas Tapia Medina, y sus cuatro hijos, América, Azucena, José Juan y Juan Manuel, todos ellos mujeres y hombres de bien.
Toda la Sección 51 del SNTE rindió un merecido homenaje al Maestro Juanito, quien dedicó toda su vida a educar y a enseñar.
Juanito, ya descansa en paz.
Lo despidieron los maestros poblanos como él se quería ir, con aplausos y con palabras sensibles de parte de sus alumnos y compañeros de trabajo.
Desde aquí, un fuerte abrazo a sus deudos, a la familia completa, en especial, a mi amigo, Juan Manuel Rosas, quien sigue los pasos de su padre, no en la academia, sino en la vida como un excelente ser humano.
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