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Mucho ruido y pocas nueces

Mucho ruido fue lo que mostró la segunda mesa de trabajo del famoso foro “Periodismo bajo amenaza. ¿Qué hacer para proteger la libertad de expresión?”, llevado a cabo en el Auditorio del Tec de Monterrey y al que asistieron funcionarios de gobierno, diputados, rectores, estudiantes y comunicadores.
La primera y segunda mesa del foro fueron las que más asistencia registraron, sin duda, ambas abarrotaron el auditorio de la institución.
Empero, en la segunda parte del evento se esperaba un álgido debate, un encontronazo entre periodistas, que nunca llegó. 
Varios camaradas reporteros de los que asistieron al acto aseguraron, incluso, que se quedaron con las ganas de ver correr sangre, de escuchar nuevas denuncias en contra del gobernador, Rafael Moreno Valle Rosas, y de presenciar, por fin, una real y verdadera alianza entre los medios.
Sin embargo, en lo personal, creo que no se dijo nada nuevo de lo que ya todos sabemos. Lo que bien se conoce en el círculo rojo y entre comunicadores: La mala relación que la mayoría de los medios mantienen con el gobierno local.
La mesa de trabajo en la que se abordó el tema de las amenazas, retos y oportunidades del periodismo en Puebla, estuvo integrada por la periodista -la única mujer invitada- Patricia Estrada Sánchez, directora de noticias de Vértice 102; por los dueños de los periódicos digitales, e-consulta, Puebla Online y NG, Rodolfo Ruiz Rodríguez, Arturo Luna Silva y Fernando Alberto Crisanto, respectivamente.
Otros de los panelistas fueron el director del Grupo Status, Alejandro Mondragón; el director del periódico Intolerancia, Enrique Núñez, y el conductor de noticias de TV Azteca, Armando Álvarez.
El moderador de la mesa fue el rector de la BUAP, Enrique Agüera Ibáñez, a quien se le vio relajado, atento y reflexivo sobre el tema de la relación entre los medios y el poder político, y hasta bromista.
Por cierto, Agüera, evidenció la excelente relación que mantiene con los medios de comunicación poblanos y con sus protagonistas. Sin querer, dio cátedra de la tolerancia, apertura y buen trato que mantiene con los informadores poblanos.
Con relación en las exposiciones de cada uno de los invitados al foro, la mayoría coincidió en que los verdaderos enemigos de la prensa y la libertad de expresión son la intolerancia y soberbia, principalmente, así como de aquellos que detentan un poder financiado por el erario pensando que el dinero es suyo.
Coincido, en este sentido, con el periodista, Arturo Luna, cuando dice que no hay nada nuevo en el trato entre el poder y la prensa en Puebla.
La presión a una parte de los medios -locales y/o nacionales- por parte de un gobierno es el pan de cada trienio, sexenio o periodo de gestión de los rectores de las universidades públicas.
Lo mismo sucede con las palabras de Crisanto, quien acertadamente señaló que hoy, como antes, en la relación prensa-poder hubo excesos. Y tampoco hay que espantarse de eso.
Sin embargo, igual comparto la idea de Alejandro Mondragón, quien sugirió que es necesario el equilibrio de poderes en Puebla para privilegiar la libertad de expresión. No hay más.
Reconozco, además, que Mondragón es uno de los periodistas más combativos y serios de Puebla. Es bonachón, inteligente y creativo. Y sí, tiene razón cuando dice que el boicot contra los medios no es más que un tema de fobias.
Por cierto, en su participación sentenció algo que en esta casa editorial, en mi casa, Síntesis, siempre privilegiamos: La crítica constructiva, esa que legitima las acciones de cualquier gobierno, institución u organización.
Lo que me causó sorpresa, fue la posición de Enrique Núñez, quien reconoció que sin el subsidio gubernamental su diario mejoró y se volvió más crítico. Y es que ahora hasta el mejor reportero, dice, ya tiene.
Eso sí, reconozco que Intolerancia tiene plumas de peso completo, como Ricardo Morales, Mario Martell y, mi tocayo, Alfonso Ponce de León.
Pero, insisto, cada gobierno tiene a sus amigos o enemigos. No hay que alarmarse.
En ese sentido, habrá que reconocer que los medios, como lo señaló, Paty Estrada, son empresas que tienen intereses como cualquier negocio particular, cosa que los periodistas y reporteros debemos entender. 
Todo es parte del juego del poder.
Por supuesto que lo más ético y viable es no venderse al mejor postor.
Al final del día, lo más prudente de la relación medios-poder político, tal vez, sea lo que dijo, Rodolfo Ruiz. Que a los medios se les invierta dinero público de acuerdo a su popularidad y éxito entre los ciudadanos.  
En twitter: @poncharelazo

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