Marín, Anaya y los medios
Lo dicho, Mario Marín Torres, ex gobernador del estado, sigue siendo un gran problema y un gran lastre electoral para el PRI.
Y parece que los priistas no quieren entenderlo.
Se niegan a dejar fuera a Marín de sus actos, de sus campañas, y no quieren ver la realidad.
Ayer, durante la vista de Ricardo Anaya Cortés, candidato presidencial de la coalición Por México al Frente, quedó claro que lejos de ayudar a la causa priista el mentado “gober precioso” resulta un golpe fulminante para la bufalada de candidatos tricolores.
Es increíble que los priistas se enterquen en querer regresar a la escena política al ex mandatario.
Y más cuando Marín sigue vigente y perfectamente bien posicionado en la mente de los ciudadanos, en el discurso de los opositores y de todos aquellos que quieren golpear al PRI.
¿Hasta cuándo entenderán los priistas que Mario Marín no puede hacer más campañas políticas porque les resulta una gran carga?
Marín es un personaje muy polémico que sólo abona a la guerra sucia en contra del priismo.
Lamentable, por supuesto, para el marinismo pero las cosas son así.
Todo lo que huele a marinismo hoy por hoy es sinónimo de corrupción, de abuso de
poder, de autoridad y de represión en contra de los periodistas.
Muy difícilmente la historia de Lydia Cacho va a desaparecer del colectivo ciudadano. Así que Marín seguirá siendo tema de escándalo en la política aldeana.
Así que Ricardo Anaya aprovechó el regaló que le puso en charola de plata Ramoncito Fernández, candidato a diputado, con la asistencia de Marín a uno de sus actos proselitistas, para darle al PRI hasta con la cubeta.
El abanderado presidencial agarró vuelo y le dio con tubo al PRI, a Marín y a sus ex pupilos, Alejandro Armenta Mier y Nancy de la Sierra Arámburo, candidatos al senado por Morena.
De paso, aseguró que el marinismo tiene metidas las manos en el partido del peje, y en una de esa no se equivoca porque se dice que el ex mandatario habría recomendado y negociado el apoyo para algunos de los abanderados en Morena.
Apoyo, desde luego, económico y en recurso humano a fin de fortalecer las candidaturas de ciertos aspirantes a ediles en la Sierra de Puebla.
Ricardo Anaya, por cierto, con su visita logró tres cosas importantes en torno a su candidatura:
La primera: arremeter contra el PRI utilizando el tema Mario Marín y poder así continuar con aquello de que “el PRI ya se va…”.
La segunda: logró unir al panismo, a sus dos grupos más importantes, el morenovallismo y el yunque; porque hacía rato que no se veían tan a gusto sus protagonistas como se sintieron ayer con Anaya.
Y la tercera, mostró su poca sensibilidad y su verdadera cara ante los medios de comunicación, pues sólo se reunió con un grupúsculo del gremio informativo que evitó cuestionarlo sobre los temas espinosos que lo rodean.
La visita de Anaya a Puebla hizo ruido porque es el primer candidato presidencial que ya en campaña visita el estado.
El gran ausente del evento, eso sí, fue el ex gobernador Rafael Moreno Valle Rosas (RMV), quien ni por casualidad se dejó ver en el acto.
¿Será por sus acuerdos con el presidente Enrique Peña Nieto?
¿O habrá sido por los que dicen tiene con José Antonio Meade Kuribreña, candidato del PRI?
Porque con eso de que ahora RMV es tan picudo que también habría negociado hasta con Andrés Manuel López Obrador (AMLO) ya no se sabe.
Eso sí, la campaña continúa, crece, madura y se pone cada vez más buena.
En twitter: @poncharelazo
