Luis Banck y el ambulantaje
La valiente decisión del presidente municipal de Puebla, Luis Banck Serrato, para limpiar las principales calles de Puebla del ambulantaje, debe ir acompañada de una estrategia de gobierno bien trazada para que ésta funcione.
De lo contrario, la limpia de vendedores informales ordenada podría revertirse y perjudicar la pulcritud con la que el edil ha gobernado hasta ahora la ciudad.
Porque el ambulantaje, hay que subrayarlo, es un fenómeno que atenta y mata la imagen arquitectónica y colonial de cualquier ciudad, sobre todo si ésta es, como Puebla, considerada patrimonio cultural de la humanidad.
Sin embargo, insisto, la erradicación del ambulantaje debe estar acompañada de una estrategia bien definida que permita un beneficio tanto para las autoridades, para la ciudadanía, para los espacios públicos y hasta para los propios ambulantes.
A continuación presento el texto que publique el pasado 26 de julio a propósito del ambulantaje en la ciudad de Puebla, el cual ahora es muy oportuno por la decisión, insisto, muy valiente de Luis Banck para limpiar las calles de Puebla:
El problema del ambulantaje
Son muchas las causas que han originado -en el mundo entero- el fenómeno del ambulantaje; la desigualdad social tal vez sea el motivo más poderoso, junto con una economía pobre, el cual ha dado vida a este mal que afecta a unos pero beneficia a otros.
El ambulantaje es, sin duda, un lastre para la sociedad moderna pero una fuente de ingresos millonarios, impulsada por la corrupción, por la delincuencia organizada y/o por la falta de capacidad de las autoridades para poder controlarlo.
En México no hay estado que esté exento del comercio informal.
Y es que el fenómeno del ambulantaje se ha convertido, en algunos casos, hasta en una tradición que disfrutan los ciudadanos.
Se estima que en el país más de un millón 200 mil personas pertenecen a la economía informal, las cuales generan más de 90 mil millones de pesos por su actividad.
Ante esto, no hace falta ser un experto para entender que el comercio informal es una práctica que le permite a un sector de la sociedad poder sobrevivir ante cualquier crisis económica.
Porque ¿quién no ha comerciado con algo en algún momento, por necesidad incluso?
El tema, no cabe duda, es filoso y muy polémico.
El manejo que las autoridades le dan a éste fenómeno es más bien la clave de su posible control, más no regulación o erradicación.
Me parece que la responsabilidad de la propagación o no del comercio ambulante es directamente de las autoridades federales, las cuales no han permitido, por ejemplo, que los ciudadanos obtengan salarios justos en sus respectivos trabajos.
Actualmente el salario mínimo, según la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos, es de 73.04 pesos diarios.
¿Alguien cree que una familia de cuatro integrantes podría subsistir, comer, vestir, transportarse, tener vacaciones y darse algún gusto con tan miserable salario?
Las causas del ambulantaje son muchas, insisto, muy complicadas y también sus posibles soluciones.
La violencia, desde luego, es el peor recurso que se puede emplear para poder erradicar este mal que acribilla al comercio formal y a sus protagonistas, quienes pagan impuestos y están sujetos al vaivén de la economía nacional e internacional.
El ambulantaje y/o comercio informal es un tema espinoso del que deben tener mucho cuidado las autoridades nacionales, estatales y municipales.
Porque las necesidades de las personas, la falta de oportunidades, la mala educación o, peor aún, la oportunidad de cultivarse genera, agiganta y permite el descontrol de tan polémica práctica.
Y eso, hay que decirlo y subrayarlo, es responsabilidad de quienes nos gobiernan.
Porque el comercio informal, el ambulantaje, además, provoca de todo, inseguridad, contaminación, ilegalidad, prácticas nocivas para la salud, entre muchos otros males.
En el caso de la capital del estado, vale la pena hacer varias puntualizaciones:
Primera, que el enfrentamiento entre policías y ambulantes, originado por un operativo de la policía estatal, es un acto repudiable por donde se le quiera ver. Quien quiera que haya sido el responsable de iniciar la gresca debe pagar las consecuencias.
Segunda, el comercio informal, hay que entenderlo, es una práctica ilegal que debe ser regulada con métodos efectivos, inteligentes, pero no violentos.
Tercero, el gobierno debe proporcionar opciones a los informales para poder lograr acuerdos que regulen la práctica del comercio informal.
Cuarto, el gobierno debe ofrecer más y mejore oportunidades de empleo y salario a los comerciantes informales para estudiar y/o trabajar. De esta forma incluso se podría erradicar el comercio informal.
Quinto, se deben ofrecer más y mejores oportunidades de educación, y de espacios para poder ofrecer sus productos, los cuales no necesariamente son legales.
Sexto, los comerciantes informales deben entender que las calles del centro histórico de Puebla, en los espacios donde se ubican, son verdaderos muladares que deben desaparecer.
Séptimo, deben entender que contaminan las calles con la basura que generan sus productos, la cual tapa las coladeras y provoca las inundaciones que se registran en la capital cada que llueve con intensidad.
Octavo, en muchos casos, son coparticipes de la delincuencia organizada y deben ser vigilados y regulados.
Noveno, generan un caos vial con sus puestos, por la concentración de personas.
Décimo, contribuyen a la mala imagen del Centro Histórico, al deterioro del mismo, a la crisis económica del comercio formal, a la salud, al robo de energía eléctrica y por ende a las pérdidas económicas de CFE, así como al caos político, social y cultural de los estados o municipios donde la informalidad opera.
Los políticos poblanos, los regidores, diputados, y en general los servidores públicos, deben proponer soluciones para el ambulantaje en lugar de criticar y exigir destituciones sin ton ni son.
Es más efectiva una sociedad-autoridad que propone, acuerda y organiza, a una que taladra con sus críticas por el simple hecho de ser oposición al poder.
Al gobierno estatal sí, por supuesto, le faltó tacto para ejecutar el operativo contra el ambulantaje pero está en su derecho de aplicar la ley y de limpiar las calles de ambulantes y piratería.
Sobre todo por la imagen que requiere Puebla, la Puebla moderna y próspera que todos queremos”.
En twitter: @poncharelazo
