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Los riesgos de Armenta y la elección para la mini

Son muchos los riesgos que el diputado federal del PRI, Alejandro Armen Mier, corre en caso de convertirse en el coordinador de campaña de la virtual candidata del PRI a la minigubernatura del estado, la senadora Blanca Alcalá Ruiz (BAR).

Tantos, que incluso le podrían costar su futuro y su carrera política.

Todo lo que ha ganado se podría caer en caso de que el PRI pierda la próxima contienda electoral.

Sin embargo, tampoco hay que soslayar el tema de los jugosos beneficios que lograría el legislador en caso de salir triunfador del compromiso el próximo 5 de junio, el día cero de la elección.

Armenta conoce perfectamente la derrota y, por supuesto, las mieles de la victoria.

No hay que olvidar que ya perdió una elección -en 2010- como dirigente estatal de su partido en Puebla.

En aquella ocasión, el partido de los tres colores perdió ni más ni menos, con su entonces candidato marinista, Javier López Zavala, ante el actual gobernador Rafael Moreno Valle Rosas, quien terminó con el poderío del PRI, apoyado por una megacoalición encabezada por el PAN.

La derrota, por supuesto, fue todo un escándalo -local y nacional- por distintos factores: por ser el estado entonces gobernado por “el góber precioso”, Mario Marín Torres; por haber cortado de tajo los 70 años de gobierno ininterrumpido del PRI, porque la del morenovallismo fue una paliza al PRI marinista, y por el descalabro sufrido por Armenta.

En aquel entonces el PRI quedó desecho, desdibujado y casi exterminado en Puebla.

Los pocos priistas que lograron cachar un cargo de elección popular y/o público se sometieron a la voluntad morenovallista y los menos quedaron en el olvido, desaparecieron.

Armenta, a pesar de llevar a cuestas la derrota del PRI, no se tiró a la hamaca ni desapareció de la escena política, por lo que fue rescatado por la federación al convertirse en titular del Registro Nacional de Población (Renapo).

En su paso como funcionario federal, el ex diputado local, ex edil y ex secretario de Desarrollo Social estuvo en el ojo del huracán por supuestamente haber protagonizado en la residencia oficial de Los Pinos un desencuentro con el actor Sergio Meyer, quien interpretó al presidente de México en la película “La dictadura perfecta”, y a quien le pidió retirarse de un acto oficial organizado en ese momento.

A la postre, Alejandro Armenta dejó la dirección del Renapo para regresar a Puebla -en el 2015- a competir por la diputación federal por Tepeaca contra uno de los mejores hombres del morenovallismo, Mario Rincón González, hoy actual secretario de Gobernación del Ayuntamiento de Puebla.

El resultado, desde luego, todo mundo lo conoce pues Armenta le dio una paliza a su contrincante y con recursos, voluntad propia y el apoyo del edil de Tepeaca, David Huerta Ruiz, le ganó el distrito al aparato gubernamental.

Esto elevó los bonos del diputado federal, quien levantó la mano para contender por la candidatura a la minigubernatura sólo por mantener su perfil de liderazgo y mantenerse en la escena mediática.

A Alejandro Armenta nunca le interesó la mini simple y sencillamente porque su verdadero objetivo es el 2018, la candidatura a la gubernatura de seis años.

Hoy, las circunstancias político-electorales parecen favorecer al diputado priista, aunque más bien podrían ser un arma de dos filos.

Ciertamente no hay mejor perfil para coordinar la campaña de BAR, por toda su experiencia en la batalla electoral, que Alejandro Armenta; sin embargo, insisto, de perder la elección podría ver esfumarse sus sueños de ser el próximo candidato del PRI al gobierno en 2108.

Armenta tendría ya dos derrotas como protagonista de su partido en una elección a gobernador, la del 2010 y esta del 2016.

Empero, eso sí, si el PRI, BAR y Armenta, como coordinador de campaña, ganan la elección entonces el futuro es muy prometedor porque habría muchas posibilidades de convertirse en el próximo candidato tricolor.

Tremendo dilema en el que está metido Armenta, quien tiene que medir los riesgos y los beneficios que le dejaría figurar como en el artífice de la derrota o el triunfo de la senadora Blanca Alcalá.

¿Qué haría Alejandro Armenta en caso de que Miguel Ángel Osorio Chong, secretario de Gobernación federal, le pidiera que se sume de lleno a la campaña de BAR?

Si es así y el PRI gana los comicios locales estoy seguro que en automático los priistas tendrían ya un serio aspirante a la gubernatura del 2018.

Ya veremos qué sucede.

En Twitter: @poncharelazo