Los ridículos por la gubernatura interina
Qué mal habremos hecho los poblanos que luego de la desgracia del pasado 24 de diciembre del año pasado, fecha en que perdieron la vida la gobernadora Martha Erika Alonso Hidalgo y su esposo, el senador Rafael Moreno Valle Rosas, ahora cualquiera se cree con derecho a gobernarnos.
Y sí, cualquiera que ahora está metido en la política ya sea por casualidad, por suerte o por la gracia y divinidad de la 4ta transformación.
Ahora resulta que cualquier animal político local se lo merece.
Que todos tienen la capacidad y los tamaños para administrar el estado.
Ya hasta los que no son poblanos de nacimiento quieren imponerse.
Lo más sensato es que aquellos que no nacieron en Puebla, quienes tienen aprobada la ciudadanía sólo por conveniencia, quedaran automáticamente descartados.
¿Pues no precisamente eso siempre se le reclamó al morenovallismo?
¿O dónde quedó aquello de “Puebla es para los poblanos”?
¿A poco ya se les olvidó?
¿Qué tan prostituida la política poblana que hasta los Amaya quieren impulsar a su gallo?
Ya sólo falta que Mario Marín Torres, el gober precioso, levante la mano y diga que él es el bueno para el interinato.
Me parece que ni siquiera Héctor Jiménez y Meneses, diputado federal de Morena, tienen los suficientes méritos como para asumir el papel de gobernador interino.
Ese cargo es para alguien que verdaderamente muestre independencia, capacidad, visión, mesura, conciliación, y que garantice que antepondrá el dialogo antes que la imposición o el sesgo a la hora de la toma de decisiones.
Los diputados locales de Morena están en la disyuntiva de haber generado un clima adverso y de guerra en el Congreso del Estado, el cual los descartaría como para figurar como gobernador o gobernadora interinos.
En lo personal considero que el mandatario interino debiera ser un personaje de la academia; y si es de la política entonces que sea alguien de un perfil como el del regidor Iván Galindo Castillejos, quien ha sido critico hasta con su propio partido.
Un personaje de ese calibre, mesurado, sensato y realista, vaya que le convendría a los poblanos.
Y así de esa forma el gobernador interino saldría de una terna de personajes serios, profesionales y no de un ramillete de ridículos, quienes ahora resultan que se merecen la designación disque porque aman y adoran Puebla.
O le dicen algo los nombres de: Rosa Márquez, Norberto Amaya, Gabriel Biestro, Héctor Alonso Granados, Ricardo Villa Escalera, Gabriel Hinojosa Rivero, Maillela Gómez, Nadia Navarro, Guillermo Pacheco Pulido, y un sinfín de etcéteras.
La cordialidad, la camaradería y el buen trato van a durar muy poco porque la gubernatura interina va a provocar disputa, guerra y tragedia política.
Y si a esto agregamos los jaloneos que se están dando ya desde el cierre de año por la candidatura al gobierno del estado -en todos los partidos- la cosa está que arde y se pone más delicada.
Porque todos los partidos y los intereses de nuestros políticos están puestos en la próxima elección a gobernador, para llenar el gran vacío que dejo Martha Erika Alonso, la primera gobernadora del estado.
Insisto que una mujer capaz y con algo de conocimiento entre los poblanos, impulsada inteligentemente por uno de los partidos protagonistas, haría un buen papel y hasta daría la sorpresa en los comicios que vienen.
Y en todos los partidos hay mujeres exitosas, inteligentes y duchas para la polaca sólo es cosa de actuar sin intereses propios para elegirla y querer ganar.
Empero, que los oportunistas, los partidos y los políticos tradicionales no nos jodan queriéndonos sorprender con sus candidatos -miguelitos y miguelitas- que los poblanos no somos estúpidos.
Imagine, usted amigo lector, que el gobernador interino fuese el diputado local de Morena Héctor Alonso, quien se refiere a los reporteros y a los poblanos que lo critican como “hijos de puta”, “muertos de hambre, estúpidos” y “pobres diablos”.
Si el suegro del diputado Alonso viviera capaz que se volvería a morir de la impresión por la clase de animal político en que está convertido su yerno.
Habrá que recordar, además, que en el 2012 el mismo Héctor Alonso discriminó a Ignacio Molina, entonces trabajador del Congreso del Estado y asesor del diputado José Juan Espinosa Torres, por sus preferencias.
Y lo mismo hizo en 2014 cuando en el pleno del Congreso por poco y termina a golpes con su homólogo del PRD, Eric Cotoñeto Carmona, quien le recordó sus escándalos y le advirtió que él no iba a tolerar sus ofensas.
Ese es Héctor Alonso.
De ese tamaño son algunos de los aspirantes a gobernador interino.
Vaya dilema el de los diputados.
De este calibre son los personajes que desean asumir el interinato en la gubernatura del estado.
Afortunadamente, gracias a Dios, existen poblanos que sí tenemos memoria y podemos publicarlo y recordarlo.
En twitter: @poncharelazo
