Los judas que traicionaron al pueblo
Por más que los diputados federales priistas, y el resto de los legisladores que aprobaron la Reforma Hacendaria que dio paso al “gasolinazo” del 2017, se quieran hacer los locos o los muy inteligentes los ciudadanos ya no les creen ni una palabra.
Es el caso de los diputados priistas Jorge Estefan Chidiac y Alejandro Armenta Mier, particularmente, quienes han querido sacudirse su responsabilidad ofreciendo explicaciones que ya nadie acepta.
Argumentos, por cierto, que debieron haber ofrecido en el momento de la discusión o mucho antes de aprobar la citada reforma; cuando hicieron completo mutis sobre el tema para evitarse problemas.
Es por ello que hoy por hoy el descredito ha caído sobre sus figuras, las cuales evidentemente sólo sirven de ornato en la Cámara de Diputados.
Afortunadamente para los ciudadanos, ambos diputados tienen aspiraciones políticas en Puebla de las que, por cierto, se debieron haber despedido a partir de que se anunció el incremento de las gasolinas.
Porque una vez que se dio la noticia los poblanos los tacharon de Judas y traidores a la patria.
Particularmente en el caso de Alejandro Armenta, quien siempre había gritado y presumido a los cuatro vientos una supuesta lucha en contra de los disque abusos del gobierno del estado.
Armenta no se ha cansado, desde que contendió por la curul de la que hoy goza, de venderse como el único priista honorable, sensato y enemigo de los abusos.
Sin embargo, al tiempo que se proclamaba el priista más congruente de Puebla avaló una reforma que permitió el gasolinazo y un golpe fulminante a la economía de los mexicanos, y los poblanos en particular.
¿De qué nos sirven ahora las explicaciones de Armenta y de Estefan?
Ya que ahogaron al pueblo ahora quieren tapar el pozo.
Que no jodan.
Los priistas mostraron que ni están del lado del Pueblo, ni mucho menos son un par de políticos y diputados congruentes con lo que dicen y hacen.
Y lo mismo el resto de sus pares, tales como Citlali Ceja García, Graciela Palomares Ramírez, Víctor Manuel Giorgana Jiménez y Lorenzo Rivera Sosa.
Al menos el resto de los diputados federales priistas se hicieron los locos y no se presentaron a aquella sesión en la que se aprobó la mentada reforma, la cual dio manga ancha al presidente para poder fijar a su consideración el precio de la gasolina.
Y aunque los priistas no fueron los únicos diputados que apoyaron el incremento a los combustibles sí fueron los más perjudicados debido a que el presidente del país, Enrique Peña Nieto (EPN), es su correligionario.
Ahora el resto de los legisladores que dio paso al aumento al precio de la gasolina tendrá que hacer lo mismo -quien sabe si les sirva de algo-, pues deberán responder en donde se paren por qué apoyaron tal medida que afecta directamente la economía de los ciudadanos.
Los panistas que levantaron su manita y votaron la propuesta de reforma presidencial y hacendaria fueron: Genoveva Huerta Villegas, Mónica Rodríguez Dela Vecchia, Lilia Arminda García Escobar, Eukid Castañón Herrera, Hugo Alejo Domínguez, Miguel Ángel Huepa Pérez y Rubén Garrido Muñoz.
Por cierto que aquella votación enfrentó al morenovallismo con el grupo de Ricardo Anaya Cortés, dirigente nacional del PAN, quien ordenó a Marko Cortés Mendoza, líder del PAN en la cámara, que la bancada completa rechazara la reforma.
Empero, los únicos diputados poblanos que se sumaron al llamado fueron Sergio Ramos Olivier y Juan Pablo Piña Kurczyn.
Debido a esto, los dos legisladores fueron tachados por el morenovallismo como traidores, lo que generó un distanciamiento con el gobernador Rafael Moreno Valle Rosas y su operador Eukid Castañón.
Al final, el tiempo y los ciudadanos ya vimos quién tuvo la razón.
Que friega nos pusieron.
¿O no?
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