Los independientes y su falsa preocupación por Puebla
Es una lástima que los poblanos tengamos que sufrir las de Caín por aquello que en política reza: “cada quien tiene los políticos que se merece”, en alusión al viejo dicho popular por el que se expresa un escarmiento por el comportamiento de alguien.
Sobre todo ahora que el Instituto Electoral del Estado (IEE) dio luz verde a los SIETE aspirantes a candidatos independientes para competir por la minigubernatura del estado por un periodo de 20 meses.
Qué pena que los poblanos no tengamos un verdadero perfil ciudadano para impulsarlo como un verdadero baluarte del fenómeno de los candidatos ciudadanos o independientes.
Porque hay que subrayar que de los siete supuestos perfiles ciudadanos ninguno, a excepción de la “ex panista” Ana Teresa Aranda Orozco, nunca se ha preocupado por Puebla, o por lo menos nunca lo había hecho público.
Eso sí, el gran problema de “La Doña” es su reciente pasado político panista, ese que aún la persigue y que incluso podría costarle la candidatura por la vía autónoma.
Sin duda que fue una sorpresa que los siete aspirantes lograran pasar el primer filtro estipulado en la Ley Electoral para poder competir en los próximos comicios del 5 de junio por la primera magistratura del estado.
La pregunta sigue siendo: ¿Quién logrará y será capaz de obtener, sin problema, las 130 mil firmas para cumplir con el requisito final y aparecer en la boleta electoral en la elección entrante?
Y es que, insisto, quién recuerda, de estos próximos nombres, a alguien que pública e históricamente siempre se ha preocupado por Puebla y sus casi 6 millones habitantes: Ricardo Jiménez Hernández, Ricardo Villa Escalera, Leodegario Pozos Vergara, Marco Antonio Mazatle Rojas, Rubén Hernández Pérez y Carolina López López.
Si no fuera por la grilla y por la participación de algunos de estos “candidatos independientes” en la política nadie, ni en su colonia, los conocería.
Su mañosa actitud y sospechoso silencio (por años) los ponen en tela de juicio.
¿Cómo creerles a estos supuestos candidatos independientes, quienes hasta ahora quieren cambiar, ayudar, beneficiar, mejorar y/o liberar a Puebla?
Los independientes más bien parecen una coartada y estrategia electorera de algunos partidos y personajes que participarán en los comicios locales abanderando a un partido político.
Los poblanos no deben tragarse el cuento de los candidatos ciudadanos tan fácil.
¿De cuándo acá ahora seis supuestos ciudadanos, algunos con claros vínculos partidistas, se vienen a preocupar por Puebla en estos tiempos electorales?
¿Por qué no se preocuparon por el estado desde hace uno, dos o tres años?
Qué pena que los poblanos tengamos a los políticos que tenemos; vamos, a los candidatos independientes que ahora vemos.
Sería bueno que estos siete citados personajes nos explicaran de dónde van a sacar dinero para financiar sus campañas electorales si es que la autoridad en la materia les da el sí a sus registros oficiales como candidatos.
O qué, ¿ahora nos van a salir que de sus ahorros de toda la vida?
Ni el más noble de los poblanos apostaría su capital económico para jugarlo en una campaña ciudadana que no tiene la menor de las posibilidades de triunfo.
Veámoslo más fácil, solo basta hacer memoria y recordar quiénes son los aspirantes a candidatos ciudadanos para darnos cuenta de su farsa:
Ricardo Jiménez es un alfil de Fernando Manzanilla Prieto, cuñado del gobernador Rafael Moreno Valle Rosas. Fue su director de Promoción Participativa cuando éste encabezó la Secretaría General del Gobierno (SGG).
El ex funcionario de gobierno, además, presume a todo mundo que es compadre del ex consejero del IEE, Paúl Monterrosas.
¿Cuál independencia profesa?
Leodegario Pozos, el mentado “Tigre de la Sierra”, quien metió la pata y evidenció que también Manzanilla lo patrocinaba en una de sus declaraciones también tiene nexos con el grupo en el poder desde 2010.
Es, además, primo del actual diputado local del partido Compromiso por Puebla, Manuel Pozos Cruz.
Sobre Marco Antonio Mazatle todo mundo conoce que tiene un cordón umbilical que lo une al PRI, pues siempre ha formado parte de los grupos afines al tricolor. Su última participación política se dio en 2013, en la campaña de Enrique Agüera Ibáñez, ex candidato a edil por Puebla.
El perredista Rubén Hernández es bien conocido por las tribus poblanas del sol azteca, donde hizo grilla en los últimos años y donde participó como secretario general del partido amarillo.
Su supuesta independencia o repugnancia a los partidos no se la cree ni él.
El caso de Ricardo Villa Escalera todos lo conocen, es un empresario poblano, ex panista, que ha querido ser todo pero no ha logrado ser nada.
Ha ido del PAN al PRD y viceversa.
Se dice ciudadano pero lo cierto es que los poblanos ni se acuerdan de él ni mucho menos lo han apoyado en sus distintas aventuras políticas por las que ha pasado.
Antes se dijo de izquierda y ahora con la moda de los independientes ya es ciudadano.
Dicen que por querer ser el protagonista de una nueva historia política hasta se peleó con uno de los ex políticos que lo impulsaron, Gabriel Hinojosa Rivero, otro personaje poblano que aparece en escena cada que hay elección.
La historia de Ana Tere todo mundo la conoce; al menos ella tiene un poco de estructura y cartel político.
Y de Carolina López, ¿alguien me puede ofrecer información?
En Twitter: @poncharelazo
