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Los cómplices -priistas y panistas- del PPS

Ante el escándalo estallado en Puebla por la supuesta existencia de un fideicomiso creado para operar el Impuesto Sobre Nómina (ISN) y manejado por la empresa Evercore-Protego, propiedad de Pedro Aspe, ex secretario de Hacienda, vale la pena plantearse algunas reflexiones y preguntas al respecto.

Y es que vaya escenario -tenso y belicoso- que se está vislumbrando y empezando a tejer de cara a las elecciones este año con las que se habrá de elegir al nuevo sustituto de Rafael Moreno Valle Rosas.

Tal como se esperaba, la guerra entre el PRI y el PAN será sangrienta, a morir y de alarido.

No habrá tregua en la próxima batalla electoral.

Ni Blanca Alcalá Ruiz (BAR) resultó una palomita, ni Tony Gali un adulador.

Será una pelea directa, cuerpo a cuerpo.

Por lo pronto, el gobierno federal ya empezó a movilizar a su estructura, a sus delegados y a los priistas que quieren cachar cargos públicos futuros.

Mientras tanto, en el estado ya velan armas y los estrategas galistas ni están temerosos, ni de brazos cruzados.

Será una elección de antología, un mano a mano histórico.

Ambos, tanto PRI como PAN tienen fortalezas pero también debilidades.

Tanto BAR como Tony Gali son bien vistos por un sector de los poblanos.

La elección la va a ganar la mejor estrategia, quien cometa menos errores y quien logre las mejores propuestas; quien muestre su congruencia y su mayor sensibilidad para con los poblanos.

De lo que ambos aspirantes deben tener cuidado es de sus pequeños errores, de lo bueno y malo que arrastran sus partidos, sus grupos políticos y patrocinadores.

Los poblanos están hartos de las fotomultas y del cobro abusivo en el agua pero también de la crisis económica nacional, de la inseguridad y de que cada día haya más pobres.

Si bien el tema de la aprobación de los Proyectos para la Prestación de Servicios (PPS) le pega al morenovallismo también pasa a fregar al priismo.

Al PRI complaciente que le permitió al gobernador poblano ser lo que ha sido durante cinco largos años.

¿O acaso no llegó la gubernatura por la complicidad de algunos militantes del PRI?

¿O ya olvidaron quién lo ayudó del PRI a derrocar al marinismo?

La complacencia de los priistas para con el morenovallismo también ha sido cínica, y las pruebas están a la vista.

Veamos:

¿Cuántos diputados priistas aprobaron en su momento la reforma a la Ley de Proyectos para Prestación de Servicios del Estado Libre y Soberano de Puebla?

¿Adivinen?

Antes, hay que recordar que esta reforma la aprobó el pleno de la LVIII Legislatura del Congreso del Estado, momento en el que el PRI nunca se opuso.

La modificación a la ley se aprobó el pasado 19 de septiembre de 2012 y según se dijo: “Los PPS son una estrategia de ‘apalancamiento’ para que los tres niveles de gobierno puedan ejecutar obras de infraestructura sin la necesidad de realizar una inversión inmediata y generando su pago a largo plazo”.

Entonces, ningún priista regidor, diputado, dirigente, delegado o militante, puso pero a la medida.

Nadie absolutamente.

Un año después, se presentó una nueva iniciativa para reformar la Ley de PPS de Puebla en la que se propuso que las modificaciones a los contratos signados para los créditos financieros no tendrían que pasar por el Congreso para ser aprobadas, toda vez que ahora el ente responsable sería la Secretaría de Finanzas o la Contraloría del Estado.

¿Qué tal?

Entonces, tampoco ningún priista se indignó.

Los únicos opositores a la modificación de los PPS fueron los diputados panistas, integrantes del grupo contrario al gobernador, Ana María Jiménez, Juan Carlos Espina von Roehrich y Rafael von Raesfeld.

Su argumento: la inviabilidad de dejar en manos de un solo ente, en este caso el gobierno del estado, la posibilidad de afectar total o parcialmente el presupuesto para el pago de estos contratos.

Y de los priistas, otra vez, ni sus luces.

No entiendo por qué hoy se espantan los tricolores cuando en los últimos cinco años han sido tapaderas de un supuesto represor.

En mi pueblo les dicen de otra forma a quien consciente y justifica los abusos y las atrocidades de alguien.

Por cierto, sería bueno que los diputados priistas que avalaron los PPS explicaran por qué sirvieron de comparsas para darle paso a una medida que según endeudaría a Puebla hasta por 50 años.

Que nos digan ¿quién pompó?, o ¿con el patrocinio de quién levantaron su manita para votar a favor?

A propósito: si usted, amigo lector, quiere reclamar o felicitar a los priistas o ex diputados locales que avalaron los PPS para Puebla sólo identifique sus nombres:

PRI

Edgar Salomón Escorza, David Espinosa Huerta, Ernesto Leyva, Eleofermes Palacios, Jesús Vázquez, Elvia Suárez, Lauro Sánchez, Jorge Luis Coriche, Zenorina González, Iván Conrado Camacho, Gerardo Mejía y Juan Manuel Jiménez.

PAN

Denisse Ortiz Pérez, Josefina Buxadé Castelán, Mario Riestra, Jesús Zaldívar, Jorge Gómez, Myriam Galindo, Lucio Rangel, Jorge Garcilazo y María Fernanda Huerta.

PRD

Eric Cotoñeto Carmona, José Antonio Gali López y Dora Luz Cigarroa.

PVEM

Elías Abaid Kuri, Oswaldo Avendaño y José Venancio Ojeda Hoyos.

Movimiento Ciudadano

Jorge Luis Blancarte Morales.

Partido del Trabajo

Zeferino Martínez Rodríguez.

Nueva Alianza

Guillermo Aréchiga Santamaría, Héctor Alonso Granados, Hugo Alejo Domínguez, Víctor Hugo Islas y Enrique Nácer.

En Twitter: @poncharelazo