Los cierres de campaña, los escándalos, el marinismo y algo más…
Muy tarde parecen haber llegado los refuerzos a las campañas de los distintos candidatos a la gubernatura de Puebla, a excepción de la de Tony Gali, quien concluirá su campaña como empezó: como puntero de prácticamente todas las encuestas publicadas hasta ahora sobre el resultado de la elección.
La que menos delantera le da al abanderado de la coalición “Sigamos Adelante”, le da entre 8 y 10 puntos de ventaja sobre su más cercana competidora, la candidata del PRI, Blanca Alcalá Ruiz.
Sin embargo, regresando al punto central de Posdata, hay que subrayar que hasta apenas ayer, 6 días antes de que se efectúen los comicios locales para designar al llamado minigobernador, hicieron su aparición los refuerzos de los candidatos rezagados.
En el caso del PRD, por fin aparecieron en el cierre de campaña de Roxana Luna Porquillo algunos senadores y personajes de talla internacional como la senadora Dolores Padierna Luna, quien estuvo acompañada de su par, del dueño de la franquicia del PRD poblano, Luis Miguel Barbosa Huerta.
El evento de cierre de Roxana, hay que decirlo, fue el mejor de toda la campaña, aunque tampoco lució del todo debido a que no logró nada extraordinario, utilizó el miso discurso de los últimos 60 días y la misma cantaleta contra el gobierno en turno.
Gris, con un partido a cuestas que parece desmoronarse si no recoge una votación copiosa en esta elección, y con el destino de ser sustituido por Morena, el PRD y Roxana Luna ayer cerraron campaña.
Lo mismo sucedió con Abraham Quiroz Palacios, el sombrío candidato de Morena, quien si no fuera por Andrés Manuel López Obrador (AMLO) ni en su propia casa votarían por él.
El cierre de campaña de Morena y su candidato del sueño quedó manchado por la agresión de los guarros del mentado Peje a la prensa.
Los gorilas y aduladores de AMLO, pagados quién sabe con dinero de quién, no permitieron que se acercaran los reporteros al aspirante presidencial -por enésima ocasión- ni para entrevistarlo.
Eso sí, fiel a su estilo, AMLO y sus achichincles de inmediato acusaron a los informadores, quienes cubrieron toda la campaña de su aburrido candidato, de ser supuestos esquiroles y provocadores del gobierno.
Cosa y reacción normal en el supuesto caudillo y dizque salvador de los mexicanos, quien no hizo otra cosa que acusar a todos de todo y decir que Morena es el único partido honrado.
Lo que debería hacer el Peje y todo su equipo, en lugar de estar agrediendo a la prensa en sus mítines, es explicar por qué caramba lanzó a un personaje tan pobre en popularidad, gris en imagen y falto de experiencia política como candidato para la gubernatura de Puebla.
Dijera el clásico: me huele a cochupo.
En tanto, los priistas ayer intentaron hacer -por fin- lo que debieron hacer durante toda la campaña, durante los 60 días que ya pasaron y que no volverán, enfrentar a sus enemigos de frente.
Y es que nadie entiende por qué hasta apenas ayer, cuando las campañas llegaron a su fin, se deciden desafiar a su adversario mayor, quien está a punto de ganarles la elección que se avecina, el gobernador Rafael Moreno Valle Rosas.
Me parece que la bravata llegó muy tarde.
Porque una vez más, a pesar de la manifestación celebrada ayer en Casa Puebla, el morenovallismo le ganó la partida y un día clave en la elección al PRI y al marinismo.
Mientras Tony Gali logró llenar el Estadio de Beisbol Hermanos Serdán y realizar un cierre de campaña que lució y que denota al candidato más fuerte de la contienda, arropado incluso por algunos priistas y panistas tradicionales, el PRI y sus líderes organizaron una manifestación en las afueras de Casa Puebla donde apenas se lanzaron con todo contra el mandatario poblano.
Peligrosamente, los priistas como el diputado Pablo Fernández del Campo, el dirigente tricolor, Jorge Estefan Chidiac; el coordinador de la campaña de Blanca, Alejandro Armenta Mier; el delegado Rogelio Cerda y toda la clase política marinista, entre familiares, primos, tíos, amigos y parientes -lejanos y cercanos-, mentaron madres, hicieron desperfectos en los jardines de la zona y pegaron toda clase de mensajes y calcomanías en la entrada principal de Casa Puebla.
Lo más lamentable fue que los priistas lanzaran amenazas de todo tipo con un lenguaje soez y alentaran a sus seguidores a agredir verbalmente a quien encabeza el gobierno de Puebla.
Empero, más grave aún resulta el hecho de que los priistas hayan despertado de su letargo hasta el cierre de la campaña, cuando ya no hay nada que hacer para poder remontar las encuestas.
Porque estoy seguro que si hubiesen enfrentado así, desde el inició de la campaña, a su máximo adversario, sin groserías ni desmanes de por medio pero sí con inteligencia habrían ganado mucho.
Hoy, insisto, parece que ya es muy tarde para enderezar el barco.
Algo que, sí, nunca entendieron los priistas y blanquistas fue sacudirse al marinismo, el sector del PRI por el que ahora Blanca Alcalá podría perder la elección al gobierno, su máximo reto.
Ayer, una vez más, el PRI utilizó al marinismo para armar su borlote afuera de Casa Puebla.
Allí estaban los operadores marinistas más insignes como el particular del gober precioso, Ramón Fernández; algunos de sus sobrinos como Toño Rodríguez Marín, un operador de quinta y colaborador de la diputada federal Grace Palomares, entre otras linduras.
El PRI, quiso echar la carne al asador y tirarse a matar cuando el toro bravo ya los había embestido.
En Twitter: @poncharelazo
