Los caciques de Izúcar
Ayer el PRI eligió a su candidato a diputado federal por el Distrito XIV, de Izúcar de Matamoros, el actual legislador local, Javier Filiberto Guevara González, quien, además, ya fue edil de la comunidad de donde es oriundo.
La definición de su candidatura se da en medio de un proceso totalmente amañado, cocinado, negociado y lleno de complicidades entre tres personajes que han mantenido controlado y sometido al municipio, el mismo Filiberto Guevara, Juan Manuel Vega Rayet y el inefable Cutberto Cantorán Espinosa.
El PRI acordó la opción menos peor -en Izúcar- para competir por un escaño más en la cámara baja del Congreso de la Unión; sin embargo, los abusos, los excesos y demás acciones por parte de estos tres personajes, en agravio de los ciudadanos, podrían derivar en una derrota para el nuevo abanderado tricolor.
La única ventaja que tiene el diputado, Filiberto Guevara, en su distrito es, sin duda, el apoyo irrestricto del gobernador, Rafael Moreno Valle Rosas, quien ve en el legislador un soldado más para seguir construyendo su proyecto a futuro.
Y es que para nadie es un secreto que tanto, Guevara González, como algunos otros diputados locales priistas se han convertido en fieles vasallos del titular del Poder Ejecutivo.
Las votaciones, las acciones en el Congreso e, incluso, las declaraciones públicas de varios diputados, así lo demuestran.
El caso es que la candidatura quedó, finalmente, en familia y entre los mismos caciques, digo, priistas que controlan Izúcar de Matamoros. No hubo sorpresas, al final salió pan con lo mismo.
Filiberto Guevara es representante en el Congreso del Distrito X, local, de Izúcar de Matamoros. Fue diputado federal suplente del mismo distrito, edil de Izúcar (2005-2008), coordinador de la Sedeso en la era marinista, entre otros cargos.
Como muchos priistas, él también fue uno de los beneficiados por la burbuja marinista-zavalista. Hoy es diputado, dice ser independiente y goza de mucho margen de maniobra política.
Así que Filiberto Guevara fue electo como el menos peor de los aspirantes priistas a la diputación federal por su distrito, debido a que Cutberto Cantorán y Juan Manuel Vega tienen mucha más cola que les pisen.
Tan sólo, juzgue usted.
Cutberto Cantorán, hoy suplente de Filiberto Guevara, en su momento como diputado local del Distrito XI, de Chiautla, hizo y deshizo en Puebla a su antojo. Por cierto, fue representante del pueblo en la LVI Legislatura, en la que el actual gobernador poblano fue presidente de la Gran Comisión del Congreso.
Gracias a aquella legislatura, 35 familiares directos del diputado, Cutberto, se hicieron de un terrenito compuesto de 173 hectáreas en la zona de Huehuetlán “El Chico”, de donde es originario el ex legislador.
El único y ridículo argumento que utilizó Cantorán y su familia para hacerse del espacio fue la intención de ejecutar en la zona un proyecto turístico, ganadero y de agricultura.
Y ni siquiera la alevosa adjudicación del terreno por parte de la familia Cantorán, solapada por el gobierno marinista, fue lo más grave del caso. Sino que estas 173 hectáreas que les fueron regaladas a los parientes de Cutberto, ellos mismos las habían vendido antes al gobierno en la administración de Melquiades Morales Flores.
Al final, la donación de las 173 hectáreas se dio bajo el argumento de que fue un tema de carácter agrario y no de abuso de poder.
Así se las gasta el PRI, Cutberto Cantorán y su parentela.
En el caso de Juan Manuel Vega, este priista siempre estuvo amparado a la sombra del ex gobernador, Marín, y de Javier López Zavala, quienes lo hicieron diputado federal a él y a su esposa, Erika Suck Mendieta, diputada local.
También fue dirigente municipal del PRI, sin pena ni gloria, y titular de la Sedeso con un paso muy gris como funcionario estatal en el sexenio marinista.
Vega Rayet, es de esos políticos que ni picha, ni cacha, ni dejan batear.
Eso sí, sabe hacer buenos negocios…
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