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Los barbosistas vs los morenos de brazos caídos

Ni Claudia Rivera Vivanco, ni Rodrigo Abdala Dartigues, ni Mario Bracamonte González, ni mucho menos Luis Fernando Jara Vargas, tienen la capacidad para movilizar la estructura que hizo ganar al gobernador Luis Miguel Barbosa Huerta y a Morena en las pasadas elecciones.

Esa misma estructura que actuará en los próximos comicios del 2021, cuando se renovará el Congreso y las presidencias municipales, pero que ya encendió los focos rojos en la capital.

Porque la sola estructura de Morena en Puebla, sin apoyo del barbosismo y el resto de sus aliados, es nada.

La presidenta municipal de Puebla, Claudia Rivera, no tiene aliados de peso, todos sus gallos se le han caído a la hora buena.

Allí está el senador Alejandro Armenta Mier, por ejemplo, quien ya sentó cabeza y prefirió terminar su guerra porque sabe que estar solo en su partido le resultaría como estar en el PRI.

Afortunadamente, el legislador volvió al buen camino y ya puso a disposición del barbosismo y del gobernador su estructura.

Armenta, al final, resulta ser un buen aliado, un amigo de peso completo para lo futuro.

Cosa contraria en el caso de Claudia Rivera, quien no ha entendido que si sigue lacerando la confianza de los ciudadanos con su desgobierno va a provocarle a Morena una grave derrota.

Es increíble que a pesar de tener la ciudad hecha pedazos se empeñe en seguir defraudando la confianza de la gente, y engañando que todo es color de rosa en la ciudad cuando la inseguridad y la delincuencia le van ganando la batalla.

Pobre Claudia, es tan evidente su futuro que el barbosismo prefirió hacerla a un lado y trabajar en tratar de recobrar los votos que no le dieron a Morena gracias a la ingobernabilidad que se vive en la capital.

En el caso de Rodrigo Abdala, el sobrino incomodo del titular de CFE, Manuel Bartlett Díaz, este también juega un papel importante en la oposición contra el barbosismo, toda vez que sigue su propia línea pero sin estructura.

Abdala navega de muertito, se deja llevar por la ola lopezobradorista y por la inercia del gobierno federal.

No ata ni desata.

Más bien sueña con ser presidente municipal de Puebla y/o gobernador pero hace muy, muy poco para lograr méritos y ganarse la oportunidad.

Y es que no todo en la política, en el servicio público, se gana en el escritorio, con recomendaciones o imposiciones, más bien.

Los cargos y los premios se ganan con trabajo, con esfuerzo, con horas recorridas y sufridas junto a la gente.

Abdala es un político fifi disfrazado de un socialista y revolucionario.

Y qué decir de Mario Bracamonte, quien se ha encargado de desprestigiar a todo aquel que pretenda liderar algo en Morena en Puebla por temor a que le quiten lo poco que tiene.

El actual delegado de Morena, quien se encarga, según, de manejar el partido actualmente, no tiene la menor idea de cómo organizar y ganar una elección.

Si Bracamontes jugara la mesa directiva de su colonia seguro la perdería.

Está claro que en Puebla los morenos que no han hecho nada ni por su partido, ni por la gente, no podrían hacer nada, ni ganar nada, ni aspirar a nada sin la estructura barbosista.

Allí está el ejemplo de Claudia Rivera, la primera presidenta municipal de izquierda en la capital, quien lo único que ha hecho es desperdiciar y desgraciar la confianza de la gente, misma que ya sufre un grave desencanto por Morena.

Por cierto, para aquellos que juran y perjuran que Eric Cotoñeto Carmona, operador de cabeceare del gobernador Miguel Barbosa, no está afiliado a Morena se me hace que muy pronto se podrían llevar una sorpresa.

Mientras tanto, queda claro que el grupo de los mentados puros lo único que teme con la llegada de personajes de peso a su partido es perder las canonjías que habrían ganado con el arribo del presidente Andrés Manuel López Obrador al Palacio Nacional.

No hay que olvidar que la costumbre de los perdedores es criticar, arremeter y acusar a sus superiores de cualquier cosa con tal de tratar de detenerlos.

Si el gobernador Miguel Barbosa quiere la dirigencia del partido Morena en Puebla la va a tener, suceda lo que suceda en la carrera que se juega por la dirigencia nacional.

Eso sí, lo ideal para el barbosismo es que Yeidckol Polevnsky Gurwitz repita en el cargo, pues es una de las aliadas más audaces y eficaces del mandatario poblano.

Así las cosas en Morena, donde están a punto de surgir nuevos liderazgos que le darán certidumbre y rumbo a sus filas.

Vamos a ver qué pasa.

En twitter: @poncharelazo