Las tres candidatas a la mini y su responsabilidad
Ahora que parece que serán tres mujeres candidatas las que participen en la próxima elección local del 5 de junio, en la que se elegirá al nuevo minigobernador de Puebla por un periodo de 20 meses, valdría la pena analizar algo en torno a ellas.
De entrada, hay que precisar que los candidatos y las candidatas que tendrán licencia oficial para buscar la mini, si es que de aquí al domingo entrante no sucede otra cosa, serán: Tony Gali Fayad (coalición “Sigamos Adelante”, integrada por el PAN, el Panal, el PT, Compromiso por Puebla y el PSI), Blanca Alcalá Ruiz (PRI-Verde-PES), Roxana Luna Porquillo (PRD), Abraham Quiroz Palacios (Morena) y Ana Teresa Aranda Orozco (independiente).
Tal y como ya el Instituto Electoral del Estado (IEE) lo confirmó, Ricardo Jiménez Hernández, ya quedó fuera de los comicios por no alcanzar el mínimo de firmas establecido por la ley para poder postularse y registrarse como un candidato.
Serán cinco las y los candidatos que se disputen, en una batalla épica, la próxima gubernatura de Puebla: 3 mujeres y 2 hombres.
Así que habrá que estar muy atentos a escuchar y analizar las propuestas de las abanderadas, particularmente, porque son las primeras mujeres en participar en una elección a gobernador en Puebla.
Sobre todo porque en lo que va del proceso electoral las tres candidatas se han dedicado, única y exclusivamente, al golpeteo político en particular; han enfocado sus baterías en tratar de acribillar la figura del gobernador del estado Rafael Moreno Valle Rosas y nada más.
Blanca Alcalá se ha dedicado, junto con sus operadores, a descalificar al morenovallismo y a la administración que ha gobernador la entidad por los últimos 5 años.
Eso sí, por la calentura electoral, las tres abanderadas, han coincidido en ese punto.
Con la misma energía se han encargado de anunciarle a grito tendido a los poblanos que todo en el gobierno del estado está mal: las obras, el manejo de los recursos, los logros, la seguridad, etcétera.
No hemos escuchado propuestas concretas que estén dispuestas a impulsar, si es que logran ganar la elección, proyectos en beneficio de los ciudadanos.
Todo de parte de las tres candidatas ha sido grilla y golpeteo. Muy mal por ellas.
Ni siquiera Abraham Quiroz, abanderado del Peje y de Morena, se ha puesto tan fiero como las mujeres que competirán por la mini.
Otro dato en el que coinciden Blanca, Roxana y Ana Tere, es que entre ellas se han respetado, lo mismo que a sus respectivos partidos o intereses, en el caso de la independiente.
Entre ellas, vamos, no se han tocado ni con el pétalo de una rosa cuando en otros estados, por ejemplo, la pelea PRD vs PRI es a muerte.
¿Coincidencia o cochupo?
El principal compromiso que tiene Blanca es más bien con los priistas.
Y es que si pierde la elección vaya que meterá en serios problemas no sólo al PRI local y nacional sino a sus principales actores y protagonistas.
Si Tony Gali gana la mini, en el PRI habrá muchos damnificados, empezando por alguien llamado Manlio Fabio Beltrones, su dirigente nacional.
El futuro político de Blanca, además, estaría prácticamente cantado.
En cambio, el compromiso de la Doña, Ana Teresa Aranda, es doble y hasta triple.
Habría que subrayar, antes, que la ex funcionara foxista y panista sabe que sus canicas no le alcanzan para ganar sola la elección.
Por lo tanto, tendrá que pensar en cómo trabajar para convencer a los poblanos y poblanas de que su candidatura, para empezar, es verdaderamente ciudadana e independiente.
Tendrá que explicar de dónde ha sacado los recursos económicos para moverse, para posicionarse en los medios, para tener gente y seguridad que está a su servicio, para pagar la estructura que la acompaña a todas partes, para contar con un equipo de abogados, entre muchas otras cosas.
En una encrucijada parecida está Roxana Luna, quien se ha mantenido viva por respaldo de su partido, tal vez; por su salario de diputada federal y por el apoyo de Luis Miguel Barbosa Huerta, senador perredista.
Roxana, hay que reconocerlo, sabe que tampoco va a ganar la elección porque su partido simplemente no da para tanto, a nivel nacional está hecho trizas.
Porque contrario a Blanca y a Tony Gali, ellos tienen el respaldo de sus partidos, tanto económicos, humanos y materiales.
En cambio, la aspirante independiente y la perredista han derrochado recursos como han querido para mantenerse en la escena mediática y política de primer plano.
Otro compromiso que tienen estas dos candidatas es convencer al electorado de que no son esquiroles ni de Blanca Alcalá ni del PRI, tal como se les acusa.
Claro que su actitud y acciones las han puesto en el ojo del huracán.
Tienen la obligación, si es que quieren jalar votos a su causa, de demostrar que no son aspirantes disfrazadas y paleras de Blanca.
Por eso, insisto, los proyectos políticos y de gobierno que promuevan las tres candidatas, en particular, será muy interesante analizarlos a detalle.
Por lo pronto, deberían dejar ya de tirarse al piso, de patalear; deberían poner manos a la obra para hacer una campaña digna que no las coloque como simples soldados camuflajeados del PRI.
En Twitter: @poncharelazo
