La tarea (imposible) de José Olvera en Puebla
José Olvera Acevedo no tiene ni la menor idea del desastre en el que está convertido el PRI en Puebla.
Tiene tantas tareas para limpiar y ordenar lo que queda del PRI que debería hacer una lista de temas urgentes y otra de temas pendientes.
Pero antes de eso y conforme pasen los días conocerá poco a poco a los priistas poblanos.
Se dará cuenta que dicen una cosas y hacen otra.
Ya podrá percatarse que los grupos priistas se van a destrozar por la designación del presidente del Comité Directivo Municipal del PRI.
Ahí empezará a entender la complejidad de su tarea y vivirá en carne propia –como ya lo hace hecho en estos días- el doble lenguaje de los priistas poblanos.
Seguramente el PRI que encontró en sus primeros días es un partido destrozado, dividido y de revanchas pendientes.
Javier López Zavala tiene cuentas pendientes con Enrique Doger, Juan Carlos Lastiri, Mario Marín y cuanto priista se pueda imaginar porque a todos los culpa de su derrota en el 2010 en la campaña a la gubernatura.
Blanca Alcalá quiere ajustar cuentas con Enrique Doger, Juan Carlos Lastiri y Javier López Zavala porque se siente traicionada por los priistas que no la apoyaron y fue exhibida como la peor candidata del PRI en todas las elecciones.
A Juan Carlos Lastiri lo rechazan casi todos los líderes priistas.
Tiene estructura, tiene dinero, tiene aliados temporales, pero no tiene el apoyo de los liderazgos del tricolor porque lo consideran como uno de los grandes traidores de Blanca Alcalá y un candidato cómodo para Rafael Moreno Valle.
Y así puede seguir la lista de las acusaciones.
Y las cosas se pondrán peor conforme se acerque el momento de elegir al candidato del PRI a la gubernatura y luego a la Presidencia Municipal de Puebla.
Así que el delegado del CEN del PRI tiene una tarea casi imposible para que obtengan algún resultado positivo en Puebla en el 2018.
Las palabras unidad y lealtad fueron borradas del vocabulario de los priistas.
Hoy hablan de venganza, cuentas pendientes, facturas pendientes, traiciones y es que el pleito del PRI no es contra el PAN y Rafael Moreno Valle.
El pleito de los priistas es en contra de los mismos priistas.
Y eso ya no tiene retorno.
Los priistas se odian entre ellos.
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