La sombra del gobernador
Eduardo Rivera Pérez pasará a la historia como el alcalde panista que siempre fue opacado por la figura del gobernador, Rafael Moreno Valle.
A diferencia de ex alcaldes, como Mario Marín o Luis Paredes, que supieron brillar con luces propias en sus respectivos trienios ante Melquiades Morales, Eduardo Rivera, jamás se atrevió a desafiar la figura de Moreno Valle.
El alcalde panista prefirió refugiarse en la sombra del gobernador.
Nunca dio la cara ante las embestidas morenovallistas.
Una y otra vez prefirió la comodidad del Palacio Municipal antes de salir a jugarse su futuro político.
Jamás entendí la estrategia de Eduardo Rivera y éste nunca logró posicionarse como un alcalde eficiente con un importante grupo político y un inteligente jugador de la política poblana.
Nadie recuerda un solo proyecto o programa que sea propio. Que tenga el sello de Eduardo Rivera.
Rafael Moreno Valle, en cambio, impuso su estilo, sus reglas y los tiempos en los que podría jugar el alcalde.
El gobernador, prácticamente, se convirtió en el presidente municipal de Puebla y ejecutó las obras más importantes de sus primeros tres años en la capital.
Las magnas obras de Rafael Moreno Valle sepultaron la figura de Eduardo Rivera.
Y es que cuando se recorre la capital poblana luce la transformación emprendida por Moreno Valle con los puentes vehiculares, los viaductos, el cambio radical en la Zona Cívica 5 de Mayo.
Pero por ninguna parte se encuentra la huella de Eduardo Rivera.
Quizá en algunos parques se noten los gimnasios al aire libre, pero esa obra no es digna para recordar a un alcalde.
Su promesa estrella de pavimentar mil calles en el primer año de su gobierno resultó un auténtico fraude, porque jamás se hizo realidad y sus cuentas alegres de los metros cúbicos terminaron como un curiosa anécdota de cómo el edil intentó engañar a los poblanos.
La sombra del gobernador le quedó muy grande al alcalde.
Nunca pudo correr a su ritmo, ni siquiera intentó seguir sus pasos. Eduardo Rivera siempre se mantuvo distante y estático ante el mandatario y éste supo capitalizar el miedo que le tiene.
Hoy la cuenta regresiva comenzó para Eduardo Rivera y su futuro luce negro.
Cuando Antonio Gali entre al Palacio Municipal, entonces, empezará la verdadera pesadilla para Eduardo Rivera y su grupo político.
El exilio parece el único camino que le queda a Rivera Pérez.
Eduardo Rivera, echó a la basura tres años de oro en su carrera política.
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@gomezcarlos79
