La lealtad de Leobardo Soto, ¿con el PRI, con el PAN, o con Morena?
El priismo poblano completo, junto con su candidato al gobierno del estado, Enrique Doger Guerrero, y el coordinador de su campaña, Germán Sierra Sánchez, deberían preocuparse más por lo que sucede en su partido que en estar viendo a quien se joden.
Porque en el PRI los traidores siguen haciendo de las suyas.
Siguen haciendo su agosto.
Siguen negociando con Dios y con el diablo.
Mantienen sus fueros porque le apuestan en cada elección -local y nacional- a ganar o ganar, a dos o hasta tres candidatos.
Esos mismos priistas, como dicen, “ganan perdiendo”.
Así que Doger y su palomilla deberían poner más atención en lo que sucede al interior de su partido, a lo que hace cada líder priista y a las acciones que ponen en jaque y en duda no sólo su campaña sino hasta su inteligencia.
Porque los traidores pactan por un lado y por otro negocian con la oposición, con el enemigo, con quien tenga posibilidades de triunfo.
Esa es la línea del clásico traidor.
Así se maneja.
Y esa estrategia siempre les ha funcionado dentro y fuera de su amado partido, el PRI.
Dijera el clásico “pero que asquerosidad es esto, eh”.
En el PRI ya empezaron las ratas a saltar del barco porque ven inminente el hundimiento de su navío.
Y las imágenes que están incluidas en este espacio podrían ser tema del día y podrían, también, generar polémica, sin embargo es necesario que se muestren por varias razones: la primera porque habrá que darle el beneficio de la duda a los protagonistas, sobre todo al personaje priista; la segunda, porque tratándose de Leobardo Soto Martínez, líder estatal de la CTM, todo puede suceder; tres, porque de todos es sabido que la lealtad del sindicalista al PRI siempre ha estado en duda; cuatro, porque sólo Dios sabrá que estuvo platicando con el candidato de Morena al gobierno, Luis Miguel Barbosa Huerta; y cinco, porque el líder tricolor lo saludó muy efusivamente, casi, casi como compadrito.
De eso es de lo que Doger y su coordinador de campaña Germán Sierra deberían estar preocupados, de los posibles traidores de su partido, y no de denuncias que no les dejan más votos.
Porque tal vez Leobardo Soto sólo se acercó a saludar al enemigo político y electoral -por ahora- de Enrique Doger, aunque en este caso bien aplicaría aquello de “no hagas cosas buenas que parezcan malas”.
Y también las casualidades existen, eso sí; aunque serían muy extrañas y extraordinarias en plena recta final de las actuales campañas en Puebla.
El caso es que las imágenes que se muestran en este espacio corresponden al día de ayer, fueron tomadas en el restaurante de mariscos Silver, un lugar que es muy concurrido por la clase política local.
Por cierto que Barbosa es un cliente frecuente de esa marisquería, donde regularmente acude con su esposa y algunas veces con su familia completa.
Así que esta vez ambos personajes acudieron, donde también comió Aristeo Reyes Hernández, presidente de la Asociación de Empresas de la Construcción (AECO), y uno de los pilares financieros de la campaña dogerista.
El caso es que fue Leobardo Soto quien llegó primero al restaurante, se sentó en una mesa para 10 personas, en el salón principal, y posteriormente arribó Barbosa con su esposa y su asistente personal.
El candidato de Morena eligió una mesa del rincón, pasó desapercibido y uno que otro comensal apenas lo saludó.
El líder estatal de la CTM se mantuvo expectante y observando a Barbosa durante su
comida, por lo que una vez que Aristeo Reyes salió del lugar se levantó de su mesa y se dirigió a la de Barbosa.
Leobardo Soto lo saludó muy efusivamente y le preguntó si ya estaba listo para la elección, por lo que Barbosa le respondió “ya estamos velando armas, ¿tú como ves?
El priista de inmediato le exclamó “va a estar reñido y veo mucha competencia”.
Ambos personajes estuvieron platicando entre 15 y 20 minutos, por lo que al final se despidieron y se desearon mucha suerte.
¿Será que le ganó la camaradería y la cordialidad al líder sindical?
¿Habrá sido un encuentro pactado o una simple coincidencia?
¿Qué se habrán dicho, comentado, intercambiado?
¿Esta vez dónde está la lealtad de Leobardo Soto?
¿A poco estará con Doger?
¿Con el PRI?
¿Con Martha Erika Alonso Hidalgo, candidata del PAN al gobierno del estado?
¿O ahora con Morena y con Barbosa?
¡Y que conste que son preguntas!
Por cierto, el que no se quiera quemar pues entonces que no se meta a la cocina.
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En el debate de candidatos al Ayuntamiento de Puebla se vio más sobrio, convencido y preparado al candidato del PAN y de la alianza Por Puebla al Frente, Eduardo Rivera Pérez.
Lo malo del debate fue el pésimo sonido y las fallas técnicas que no permitieron escucharlo claramente.
Y aunque fue un debate soso, parco, cuadrado y aburrido, el mejor librado fue Lalo Rivera.
Y es que no siempre la mejor arma es golpear para colgarse del puntero, cosa que le
paso a Claudia Rivera Vivanco de Morena.
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