La incongruencia de Barbosa
Que mal haría Andrés Manuel López Obrador (AMLO) en aceptar sumar a su batallón electoral en Morena a los desechos políticos que están saltando y saliendo -por pura conveniencia- de los distintos partidos como el PRI y el PRD.
Ahora resulta que para lo más podrido de la clase política -local y nacional- el peje es el gran mesías.
Pero que asquerosidad es esto.
Ya sólo falta que Mario Marín Torres y Javier Duarte de Ochoa, ex gobernadores de Puebla y de Veracruz, respectivamente, aparezcan anunciando que también se suman al peje.
Si Morena no purifica sus filas, si no coloca filtros y candados para evitar que su militancia se nutra con los mismos políticos corruptos de siempre entonces va a correr la misma suerte que el sol azteca.
Es mucho riesgo el que corre Morena y el peje al sumar a su barco a políticos de clase como el senador “perredista” Luis Miguel Barbosa Huerta.
Porque la mejor cualidad del legislador, el dueño del PRD poblano, es la traición.
Y su historial político así lo confirma.
Con razón la pipitilla que sirve como su ridícula avanzada en Puebla, integrada entre otras personas por la regidora poblana Gabriela Viveros González, le hizo lo mismo a su partido.
Ahora se entiende la incongruencia de Socorro Quezada Tiempo, dirigente de las ruinas del PRD poblano.
Por algo ni Eric Cotoñeto Carmona, el subordinado más fiel de Barbosa, asoma la cabeza en la vida política de Puebla.
Ya tenían bien calculado su mañoso plan de traicionar al sol azteca.
Y es natural, las ratas son las primeras en huir cuando saben que se hunde el barco.
Porque aquí y en china lo que le está haciendo el ñoño Barbosa al PRD se llama traición, incongruencia, ingratitud.
Lo mismo hizo su lacaya en el Cabildo de Puebla; cuando vio la mejor oportunidad renunció al partido que la puso donde está, partido que le dio trabajo y de comer durante muchos años.
Esa la esencia de quienes están al servicio del senador Barbosa.
Porque la de ahora no es la primer traición que ha cometido Luis Miguel Barbosa al partido que le ha dado todo.
Lo hizo en 2010, cuando se alió a Rafael Moreno Valle Rosas para evitar que cualquier otra fuerza política ganara la gubernatura del estado, incluso la suya.
Entonces, Barbosa utilizó al PRD para formar parte de los acuerdos y la negociación política con el PAN, para sacar beneficio propio -particularmente económico- y después dejó a la deriva a su comité estatal.
A la postre, Barbosa también traicionó al morenovallismo.
Hoy, por la ambición de querer ser gobernador del estado, Barbosa Huerta ya anunció su supuesto apoyo a AMLO, a quien acusó de ser un populista y todo menos de izquierda.
¿Cuánto le va a durar esta vez la lealtad AMLO?
O a poco cree que lo van a dejar entrar a Morena, o acercarse al peje así como así.
Lo mismo a sus hueste en Puebla, quienes no tienen siquiera una estructura como para tratar de venderla al escuadrón de pejistas en el estado.
Vaya papelón que está jugando el barbosismo y su líder.
¿Qué esperará el PRD para quitarle la coordinación de la bancada en el Senado?
Que dirá el otrora socio político de Barbosa, el presidente Enrique Peña Nieto, de la intención del senador para abanderar la causa de Andrés Manuel en 2018 y no la suya.
A qué diablos querrá llegar Barbosa a Morena: a tratar de disputar la candidatura a la gubernatura del estado, a buscar chamba para sus seguidores, o a asegurar su futuro cuando deje la senaduría.
Con razón el Ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano decidió abandonar al PRD, partido que se convirtió más en una guarida de ladrones que en una opción de gobierno.
A ver si AMLO no se equivoca y suma a sus filas a los desechos de la política local y nacional.
Ya lo veremos.
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La visita de Ivonne Ortega Puebla
Si la priista Ivonne Ortega Pacheco, ex gobernadora de Yucatán no hubiese formado parte de los acuerdos pactados entre el PRI, el PAN y el morenovallismo bien podría decirse que es una priista de las más congruentes.
Sin embargo, o a ella también le vio la cara su dirigencia nacional (cosa que dudo haya sucedido), o de plano piensa que los poblanos son unos tontos.
Porque promoverse a estas alturas como una posible candidata presidencial con miras al 2018 parece más o un suicidio, o parte de una artimaña política del PRI, que una aspiración legítima.
Lo que dijo Ivonne Ortega ayer en su discurso ante los medios parece más de lo mismo.
Más promesas, más buenos deseos, más discurso, más diatriba y más desperdicio de saliva.
Si los priistas de nivel de verdad desean que su partido sea competitivo entonces que dejen de ser comparsas, cómplices, socios, amigos y compadres de la oposición, particularmente en Puebla.
Sólo así van a terminar su circo, a figurar como un verdadero partido político y a parecer una real opción de gobierno.
En twitter: @poncharelazo
