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La guerra electoral en Puebla, y la aprehensión de Marín

La verdadera guerra electoral en Puebla concluyó el fin de semana pasado con la ratificación de Luis Miguel Barbosa Huerta como abanderado de Morena al gobierno por parte del INE, del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación y del CEN de Morena.

Con esto, ya no hay quien detenga la inminente llegada de Barbosa a la gubernatura.

Y las encuestas así lo marcan.

Porque en la guerra electoral poblana el verdadero enemigo y competidor de Miguel Barbosa sólo era Alejandro Armenta Mier, senador con licencia por Morena, su correligionario y quien, hay que decirlo, lo metió en serios aprietos.

Eso sí, al final el pleito lo ganó Barbosa, quien goza de cabal salud política y física.

Y sostengo que la batalla electoral en Puebla concluyó el fin de semana pasado porque si el candidato de Morena tenía un competidor era precisamente Armenta, ni el candidato del PAN, Enrique Cárdenas Sánchez, ni mucho menos Alberto Jiménez Merino del PRI.

A Barbosa ya nadie lo alcanza, según las encuestas.

Porque aunque Cárdenas haya despuntado un poco en los números, la ventaja que le lleva Barbosa es de tres y hasta de cuatro a uno.

La campaña electoral en Puebla, luego de superada la impugnación de Armenta en el Tepjf, prácticamente es un trámite más que Barbosa deberá cumplir ante la ley para poder asumir la gubernatura del estado.

El CEN de Morena cumplió en tiempo y forma con la fundamentación, motivación y transparencia, ordenada por la máxima autoridad electoral en el país sobre la designación y candidatura de Barbosa, por lo que el tema está juzgado y cerrado.

Con el resolutivo del tribunal, y con el cumplimiento de Morena a la petición legal, también termina el pleito entre la dirigente nacional de Morena, Yeidckol Polevnsky Gurwitz, y el senador del mismo partido Ricardo Monreal Ávila.

El litigio, la lucha y la bronca, por supuesto, la ganó Yeidckol, quien ya mostró de qué está hecha y la fortaleza política que tiene.

La dirigente nacional de Morena cuenta con todo el apoyo del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO), quien siempre se mantuvo firme con Barbosa como candidato al gobierno de Puebla.

El pleito entre Yeidckol y Armenta era, además de político, un asunto personal pelado más por dignidad y orgullo que por otra cosa.

Y ya vimos quien lo ganó.

Lo interesante ahora será saber si Barbosa finalmente perdonará o no a Armenta.

Si confiará en él como para sumarlo a su campaña.

Y si el presidente Andrés Manuel va a permitir que militantes de Morena como Armenta se inconformen con las decisiones que se toman en su partido hasta el punto de llevarlas a los tribunales.

Porque vaya que tanta democracia por poco y les pega un susto en Puebla.

Mientras tanto, Armenta ya es historia y Barbosa será en breve el gobernador del estado.

Lo que haga de ahora en adelante el ex priista sólo serán patadas de ahogado.

Lo que sí muestra la inconformidad de Alejandro es que en Puebla Morena es un desastre, el partido está dividido y fragmentado.

Así que lo más viable es que el barbosismo, apoyado por Yeidckol Polevnsky, metan orden, hagan una limpia y tomen el control de Morena para evitar más desaguisados como el provocado por uno de sus militantes.

Y el hombre indicado para asumir el control de Morena en Puebla ya está visto, pensado y calculado.

Ya veremos en qué tiempo se dan las cosas.

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El tiro de gracia al PRI y a Mario Marín

La orden de aprehensión girada en contra del ex gobernador Mario Marín Torres, del empresario Kamel Nacif Borge y del director de la entonces policía judicial Adolfo Karam Beltrán, por los delitos de tortura psicológica en agravio de la periodista y escritora Lydia Cacho Ribeiro, ya puso a temblar al PRI.

Pero sobre todo puso en jaque a su candidato al gobierno del estado, Alberto Jiménez Merino, quien recientemente había aparecido en público con el ex mandatario en gira de campaña.

El escándalo Cacho-Marín, como siempre lo he dicho, es la peor pesadilla del PRI, del marinismo y de la propia Lydia Cacho.

Es un asunto que las ex autoridades poblanas no midieron por la soberbia que los cegaba, por sus excesos y por lo empoderados que estaban durante la administración que encabezó Mario Marín.

La escritora y periodista, Lydia Cacho, en cambio, logró que el gobierno de México le ofreciera disculpas públicas por haber sido encarcelada injustamente.

Incluso la Comisión de Derechos Humanos de la ONU exigió al gobierno de México reabrir el caso, el cual no había sido procesado, analizado y ejecutado de forma correcta, por lo que quedó vigente.

Y fue la Magistrada del Vigésimo Séptimo Circuito, con sede en el estado de Quintana Roo, Elena Suárez Préstamo, quien libró la orden de aprehensión contra los arriba mencionados, incluido el ex agente Juan Sánchez Moreno.

Al final, la ley le hizo justicia a Lydia Cacho.

Ahora los inculpados e imputados van a tener que ideárselas para librar una nueva batalla que parece perdida.

Y qué decir del tema en tiempos electorales en Puebla: es oro molido para Morena y su candidato Luis Miguel Barbosa, quien va en caballo de hacienda rumbo a la gubernatura.

Mientras, la derrota electoral y política del PRI volvió a llegar por anticipado.

El ex partidazo va rumbo a la extinción.

En twitter: @poncharelazo