La grilla priista de fin de semana
Que a Enrique Ochoa Reza, dirigente nacional del PRI, no le gustó mucho su visita a Puebla, ni mucho menos le hizo gracia la manifestación, alboroto y el zafarrancho orquestado por algunos de sus correligionarios inconformes con su partido.
Dicen los informantes priistas que incluso espetó a sus colaboradores más cercanos: “vaya bienvenida”.
Lo cierto es que el ex titular de CFE ya dio cuenta de los graves problemas, de la crisis y de todos los conflictos por los que atraviesa su partido en el estado.
Y lo peor, vivió en carne propia el infierno de deslealtades y traiciones en el que están sumidos los priistas poblanos por su descomunal ambición, política y económica.
Por cierto, Jorge Estefan Chidiac, dirigente estatal del PRI, intentó ocultar la realidad y el malestar de un sector del PRI para con su trabajo y el de José Chedraui Budib, dirigente en la capital, de quienes se exige la renuncia a sus cargos por la reciente derrota electoral.
Y es que ordenó evitar -a toda costa- el ingreso al Hotel Lastra de los integrantes de la corriente Alternativa Priista, encabezados por Nezahualcóyotl Luis Ledesma, por lo que se armó un zafarrancho entre militantes tricolores presenciado por el mismo Enrique Ochoa.
Eso sí, ya una vez en el lugar, los priistas quejosos exigieron las cabezas de Estefan y de Chedraui, quienes a pesar de haber perdido la elección local continúan en sus respectivos cargos.
¿Y así quieren ganar el 2018?
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Un tema delicado que no pasó desapercibido en la primera reunión priista de ayer, y que contrasta con el discurso de Enrique Ochoa, es el referente al PRI de la lucha contra la corrupción.
Sobre todo porque no se puede uno explicar cómo es que el líder nacional tricolor presume su nueva estrategia política en el PRI y solapa, al mismo tiempo, la irresponsabilidad de los delegados federales en Puebla.
Porque ayer, debido a su visita y estadía en la capital, los funcionarios federales hicieron a un lado todas sus labores, encargos y responsabilidades para asistir, en horas de trabajo, a aplaudirle a su líder sus discursos triunfalistas.
Dijera la Nana Goya: “somos, o no somos”.
A ver si los flamantes delegados federales, o el mismo Enrique Ochoa, piden que les sea descontado un día de trabajo de su salario porque dejaron todos sus quehaceres por irse a hacer grilla partidista.
Algunos de los insensatos delegados que estuvieron en los eventos del PRI en horas de trabajo fueron: Sandra Paola Rodríguez Gómez, del Issste; Enrique Doger Guerrero, delegado del IMSS y quien al menos encabezó un par de sus eventos como funcionario, y Santiago Bárcena, el delegado de Relaciones Exteriores.
Y así se quejan de los funcionarios estatales.
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Un dato más que resaltó del evento tricolor, además de la bronca entre la militancia, fue la ausencia del grueso del marinismo.
Porque a excepción de Santiago Bárcena, el empleado de Javier López Zavala, quien también estuvo presente, pocos fueron los marinistas que se dejaron ver con Enrique Ochoa.
El góber precioso, Mario Marín Torres, de plano prefirió no acudir al evento -para evitar cualquier desplante-, por lo que prefirió observar a distancia la visita del dirigente nacional de su partido.
Quien sí estuvo en el mentado evento fue Alberto Jiménez Merino, otro orgulloso marinista y aspirante al gobierno de Puebla en 2018.
También estuvieron presentes otros operadores del góber precioso, tales como la diputada federal Graciela Palomares Ramírez, una de las amigas más cercanas que tiene el morenovallismo en el PRI; Filiberto Guevara González, quien es experto en jugar doble y enfundarse la máscara de verdugo para apuñalar a su partido, también amigo del grupo en el poder; así como el marinista arrepentido Guillermo Deloya Cobián.
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Finalmente, un tema que llamó la atención y que extrañó a los priistas que estuvieron todo el día con Enrique Ochoa fue el hecho de que éste no mencionara nunca al gobernador Rafael Moreno Valle Rosas.
Porque hay que subrayar que el dirigente nacional del PRI no citó ni de casualidad al mandatario poblano, con quien mantiene una excelente relación.
Tal vez por ello los priistas poblanos, los de siempre, se preguntaron una y otra vez “por qué carajo no lo tocó”.
A ver si así les queda clara la política que su líder nacional ha decidido para Puebla.
¿O no?
En Twitter: @poncharelazo
