La dupla Jorge Estefan-Rocío García, ¿benefactores de quién?
Quién sabe a quién beneficie más la designación de Jorge Estefan Chidiac y Rocío García Olmedo, como secretarios de Organización y de Acción Electoral, respectivamente, del Comité Directivo Estatal del PRI, si a la candidata por el PRI a la minigubernatura de Puebla, Blanca Alcalá Ruiz (BAR); o al abanderado aliancista del PAN, Tony Gali.
La duda, dijeran, mata y acribilla.
Particularmente porque de todos es conocido que Estefan es pariente y amigo de Tony Gali, con quien mantiene una muy buena relación, aunque con la senadora tricolor con licencia también mantiene grandes lazos de amistad y de trabajo en conjunto.
Estefan, evidentemente, parece estar en una encrucijada.
Sobre todo porque ahora deberá inclinarse, lo quiera o no, por uno de los dos proyectos de gobierno: el de Blanca Alcalá o el de Tony Gali.
Vaya decisión que tendrá que tomar, o que seguramente ya tomó.
Lo cierto es que la capacidad política y habilidad para los números de Estefan es, sin duda, de las mejores en el PRI, tanto en el ámbito local como nacional.
Vaya que el Revolucionario Institucional, o la misma Blanca, ahora sí metió al ruedo electorero y a la campaña de su abanderada a un peso pesado que sabe lo que es negociar, hacer política, campaña y hasta ganar.
Porque a Estefan, hay que decirlo, no le tiemblan las piernas, ni la boca para hablar. Tiene los suficientes cojones para enfrentar una campaña ríspida, reñida y muy competida como la que está iniciando entre el PRI y el PAN.
Eso sí, Jorge Estefan tendría el compromiso de inclinarse por su partido y por BAR para ganar la elección del próximo 5 de junio, pues tendría que responder positivamente a los compromisos que asumió como al ganar la elección federal pasada, gracias a la que se hizo diputado federal.
Pero como dicen que “del dicho al hecho hay mucho trecho”, quién sabe.
Me explico:
Estefan tiene que responder a la confianza que le está brindando su partido y la dirigencia nacional que encabeza Manlio Fabio Beltrones.
Tiene el compromiso de ganar la elección en Puebla llevando al PRI y a su amiga Blanca Alcalá de la mano al 5 de junio.
Está obligado a jugarse el todo por el todo porque a él en los comicios federales pasados no le costó trabajo alguno hacerse legislador federal y llegar a la Cámara de Diputados.
Tanto la federación como el gobierno del estado, el que encabeza Rafael Moreno Valle Rosas, lo apoyaron.
La federación le brindó todo el apoyo económico y político, mientras que el morenovallismo todas las facilidades para ganar en su demarcación sin aspavientos.
Es más, Gerardo Islas Maldonado, dirigente estatal del Panal y entonces aspirante a diputado por Izúcar de Matamoros, decidió retirarse de la competencia en la región una vez que supo que Jorge Estefan era el gallo del PRI.
Prefirió hacerse a un lado por recomendaciones del morenovallismo para no enfrentar ni a la federación, ni a Estefan en una batalla que se consideró innecesaria y peligrosa.
Fue tan real el apoyo que se le brindó a Estefan en aquella elección del año pasado que su coordinador de campaña fue ni más ni menos que Elías Abaid Kuri, ex diputado local por el Partido Verde y yerno del ahora candidato aliancista Tony Gali.
Quien diga que aquella elección no se negoció miente.
Los hechos y el resultado de los comicios demostraron lo contrario.
Así que el PRI no podría haber tenido mejor personaje en la Secretaría de Organización.
Estefan, no hay que soslayarlo, conoce perfectamente a sus ahora rivales, sabe de qué pie cojean y cuáles son sus puntos vulnerables; aunque la amistad y el cariño también cuentan.
A Jorge Estefan le dieron la Secretaría de Organización, para asumir prácticamente la dirigencia estatal si es necesario “sin membrete” como dijera el “hecho en la región”, el diputado federal berrinchudo Alejandro Armenta Mier.
No importa si Estefan es o no designado el nuevo líder priista de Puebla en sustitución de Ana Isabel Allende Cano, quien parece que tiene las horas contadas hasta que se le ofrezca un jugoso intercambio, un nuevo hueso donde pueda seguir cobrando.
Al fin y al cabo es precisamente desde las Secretarías de Organización donde se ganan las elecciones.
Con Estefan en la organización priista, la coordinación de la campaña de BAR no importa si termina o no en manos de Armenta, sobre quien, por cierto, ya descansan sospechas inusitadas de traición.
De sobra está decir, por otra parte, que Rocío García es una de las pocas priistas inteligentes, de las que hacen verdadera política y trabajan sin cesar, alejadas del chisme y del bullicio.
Ya veremos si Jorge Estefan y Rocío García logran resarcir y revertir los primeros daños registrados en la campaña de Blanca provocados por el “góber precioso”, Mario Marín Torres; por el uso del helicóptero, por la alianza a favor de Tony Gali, por su discurso filtrado y por las traiciones.
En Twitter: @poncharelazo
