Último minuto
Viernes, 25 de Septiembre de 2026
Puebla 25°C
Reto Diario | Noticias de Puebla
Ver Episodio Completo

Portada del Día

Cargando Portada...

La desolación de #UnDíaSinEllas

Por: Gerardo Ruiz / @GerardoRuizInc

Su ausencia jamás se sintió tan fuerte.

La soledad fue por las miles de mujeres que ya no están.

Miles que al ser enterradas se convirtieron en las semillas de este movimiento que ha cimbrado al país.

El movimiento de ellas, por las que ya no van a regresar.

Este 9 de marzo las calles de Puebla se sintieron cada vez más grandes, más frías, más silenciosas, más vacías.

Así fue en todo el país.

El color morado invadió las redes sociales.

Un morado de sororidad, de solidaridad, de esperanza.

Pero también fue un morado de luto, de nostalgia, de dolor.

#UnDíaSinEllas fue desolador, como lo ha sido enterarnos de todos los feminicidios que suceden a diario en nuestro país.

Un sociedad enferma que engendra feminicidas.

Y es que las mujeres, nuestras mujeres, ya se cansaron de ser víctimas de un estado machista.

Un estado que no ha sido capaz de llevar a una mujer a la presidencia de la República.

Un sistema que ve a las mujeres como un objeto.

El mismo sistema que le sigue impidiendo a las mujeres acceder a las tomas de decisiones.

México, sin duda, sería un mejor país sin una mujer estuviera a cargo del gobierno federal.

Que esta nueva revolución feminista sea el inicio de un verdadero cambio.

Esta lucha necesita mantenerse vigente hasta las próximas elecciones presidenciales para que las mujeres sean mayoría en las boletas.

Su ausencia nos duele, pero nosotros, los hombres, las hemos orillado a esto.

Las reflexiones del 9 de Marzo no deben entenderse desde la soledad masculina.

No se trata de los hombres solitarios.

Su ausencia va más allá del género.

La soledad de un país sin mujeres es el reclamo generalizado de todas aquellas que se sienten inseguras de salir a las calles, de aquellas que han sido víctimas de violencia, de las estuvieron a punto de perder la vida, de aquellas que sufren a diario la miseria masculina.

Lo que los hombres sentimos por no ver a las mujeres en las calles es lo que menos importa.

Su ausencia nos pesa y nos duele, pero es la consecuencia de normalizar la violencia de género.

De ver como normal un comentario misógino, una insinuación no consensuada, una caricia de más, un insulto, un golpe.

Sí, la soledad de un país sin ustedes, sin las mujeres, duele.

Pero duele más cuando no regresan a casa.

No queremos #UnDiaSinMujeres otra vez.