La crisis EPN-Trump
La relación política entre México y Estados Unidos está en su peor momento por décadas.
Las autoridades diplomáticas mexicanas no habían dimensionado el conflicto por venir, a pesar de que Donald Trump lo anunció meses atrás, desde la campaña interna.
Aún más: Luis Videgaray, el flamante secretario de Relaciones Exteriores (SRE), mostró su falta de oficio diplomático y se vio ridículo ante la grosera actitud del gobierno norteamericano.
Y entonces sucedió lo que era obvio: la catástrofe de la negociación porque a Trump no le interesa negociar.
Porque en una relación de mayor fuerza (como la tiene Estados Unidos) al más débil es al que le urgiría negociar.
Y entonces el presidente escuchó a todas las voces legislativas, empresariales y partidistas y decidió cancelar su visita a Estados Unidos, pero Trump le ganó la primicia.
Es, como dije al principio, el inicio de una profunda crisis en las relaciones entre ambos países.
¿Qué viene? Sin ser experto internacionalista me queda claro que cuando el diálogo falta entonces comienzan los recursos epistolares -que para el caso de Trump, se traduce en tuits mal escritos pero con toda intención de generar pánico entre la población mexicana, de envalentonar a sus seguidores y a sus guerreros e intimidar a sus adversarios -como hacía en su reality show, pues gobierna como si estuviera en un espectáculo de tv.
Lo que se viene, estimado lector, es inestabilidad en mercados, zozobra entre los mexicanos ilegales y legales radicados en Estados Unidos y el riesgo de más pifias de nuestro gobierno.
Lo único que es cierto es que necesitamos cabeza fría para enfrentar esta crisis que estoy seguro será muy larga.
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