Jaque mate en el ajedrez morenovallista
A punto de sufrir un posible “jaque mate” en los comicios locales del próximo 5 de junio, en los que se elegirá al minigobernador de la entidad por un histórico periodo de 20 meses, el morenovallismo ya empezó a mover las fichas de su ajedrez para preparase ante los embates del PRI.
Y no es para menos.
En la elección que viene el grupo en el poder se juega la vida.
El panorama simple y sencillamente se le descompuso al gobernador Rafael Moreno Valle Rosas (RMV) -tanto en lo local como en la arena política nacional- y ya puso manos a la obra.
Eso sí, parece que el sueño presidencial tendrá que esperar.
Y es que mientras el mandatario poblano recibe y aguanta los embates del PRI (y del peñismo en pleno) para tratar de ablandarlo de cara a los comicios que se avecinan, en su partido ya se le abrió otro frente.
Igual de cachetones y campantes, como los priistas que apoyaron la reforma a la Ley de Proyectos para Prestación de Servicios del Estado Libre y Soberano de Puebla y que ahora se arrepienten o se hacen los locos, ahora los panistas anayistas parecen haber roto el pacto.
De entrada, dejaron solo al morenovallismo en la negociación para pactar la alianza PAN-PRD en Puebla, además que no han ordenado y obligado a los panistas antagónicos a solidarizarse con el mandatario.
Tampoco se han sumado abiertamente a la cargada de Tony Gali, cosa más grave.
Y peor aún, después de la visita de Enrique Peña Nieto, presidente de la nación, a Puebla, quien vino a respaldar a la senadora Blanca Alcalá Ruiz como candidata del PRI, a Ricardo Anaya Cortés, líder nacional del PAN, no se le ha dado la gana venir a defender a RMV.
¿Para qué?, dicen que exclamó Anaya.
Tal vez esa sea la causa por la que la estructura morenovallista gubernamental se está transformando, moviendo y reforzando.
Ya empezó a elegir a sus mejores hombres y mujeres en los lugares claves, en espacios operativos en materia electoral.
Algo se cocina y calienta a fuego lento.
El morenovallismo y su líder, -por fin- parecen haber entendido que su futuro está en riesgo.
Parece que ya descubrieron que pueden perder la elección, el poder en Puebla, a su mejor gallo y hasta el 2018.
Por eso los priistas están tan motivados, acoplados y borrachos de emoción.
El morenovallismo sigue peleado con algunos medios, con reporteros y con algunos otros sectores de la sociedad a los que no deja de fregar; y, de verdad, parece que no entiende que todos estos problemas se los adjudican a Tony Gali.
El caso es que RMV ya empezó a echar mano de sus mejores cuadros para mantener el control de los órganos operativos y electorales.
Uno de los primeros cambios (que ya todos conocen) se dio en la Secretaría de Comunicación a la llegada de Diódoro Carrasco Altamirano.
A la Dirección de Comunicación de la Secretaría General de Gobierno, encargada de mantener paz y orden en la próxima elección llegó Raúl Reynoso, ex titular de la misma área en Comunicación.
En su lugar se quedó una subordinada del diputado panista que todo quiere controlar pero que nunca nada logra, el panista Jorge Aguilar Chedraui, Vanessa González, quien es al mismo tiempo jefa de su oficina.
Ambos jefes de Comunicación, apoyados por la inteligencia estatal, observan, vigilan y mantienen bien informados a sus jefes de lo que sucede en relación a la próxima elección.
Otro cambio interesante se dio recientemente en la Dirección de Comunicación del Instituto Electoral del Estado (IEE), a donde llegó Diana Balbuena, quien cuenta con las tablas y la experiencia suficiente para mantener a raya al organismo.
Uno más, en el mismo puesto, se dio en el polémico Tribunal Electoral del Estado de Puebla (TEEP) con la llegada de Juan Manuel García, otro elemento clave que, sin duda, sabe sortear y resolver los infinitos conflictos electorales que se darán por los comicios que vienen.
Los operadores del gobierno ya empezaron el reclutamiento.
En Twitter: @poncharelazo
