Huepa, los niños y su atroz guerra política en Cholula
Es una pena y una vergüenza que para el diputado federal del PAN Miguel Ángel Huepa Pérez estén primero sus intereses políticos y partidistas, así como la guerra personal contra sus enemigos, que la felicidad y el bienestar de los niños de Cholula.
Y peor aún, es una bajeza que su esposa Liliana Castillo Terreros, la directora del Centro Escolar Licenciado Miguel Alemán (Celma), haga lo mismo y anteponga los intereses de su marido antes que los de los alumnos de la institución que dirige.
Bonito día del niño les dieron a los alumnos del jardín de niños del Celma.
A la feliz pareja, beneficiaria del morenovallismo, debería darle pena presumir su servicio a la comunidad cuando lo único que hacen es moverse conforme se los dictan sus intereses.
Tal vez por eso se diga en toda Cholula que la carrera política de Huepa y el cargo como directora de Celma de su señora esposa se debe gracias a su mansedumbre.
Tanto el legislador federal como la directora del Celma deberían tener al menos un poquito de sensibilidad como personas y de astucia política para resolver las crisis que se les presentan.
Sin embargo, no es así.
La millonaria y pudiente pareja de Cholula hace y deshace, en el que dicen es su territorio, lo que se les pega la gana.
Para eso, dicen, ella es directora del Celma y su esposo diputado federal con fuero.
Ninguno de los ha sido capaz de mostrar un poco de inteligencia para tratar y manejar a sus enemigos, como ellos les dicen.
Está claro que sus adversarios, en particular el presidente municipal de San Pedro Cholula, José Juan Espinosa Torres, les están dando una verdadera paliza en política, en estrategia y en el trabajo como servidores públicos.
Lo que no se vale es que la familia Huepa utilice el Celma, una institución educativa pública, para sus fines y propósitos político-electoreros.
Porque eso sí, Migue Huepa entra y sale del Celma cada que se le antoja.
Él no necesita ni permiso, ni oficio, ni petición oficial alguna para hacer proselitismo dentro de la institución.
Y es que resulta que el viernes pasado se presentaron el edil cholulteca y su esposa la titular del DIF, y aún priista, por cierto, Nancy de la Sierra Arámburo, al Celma para entregar un paquete de juguetes a los alumnos del jardín de niños.
Sin embargo, por órdenes expresas de la dirección general del centro escolar que dirige la esposa de Miguel Ángel Huepa les fue estrictamente prohibida la entrada a la institución para realizar acción o gestión de cualquier tipo.
Al presidente y a su esposa les cerraron la puerta en las narices.
A la flamante directora de la escuela, Liliana Castillo, le valieron un comino los niños del jardín de niños, el festejo del 30 de abril y la felicidad que pudiera haberles generado un juguete de parte del Ayuntamiento de San Pedro Cholula.
Que vergüenza de autoridad.
Sobre todo cuando fue una acción orquestada y gestionada precisamente por la propia institución, vía la dirección del jardín de niños, encabezada por la Maestra Luz del Carmen Tejeda Arroyo, quien solicitó la entrega de juguetes.
Incluso se entregó un oficio con número LCTA/65/2016/2017 escrito y firmado por Tejeda Arroyo y toda la mesa directiva de la dirección que representa desde el pasado 21 de febrero del año en curso.
Petición, hay que decirlo, que fue respaldada de inmediato por el polémico edil de San Pedro José Juan Espinosa.
Al discípulo de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y aspirante al gobierno del estado le pusieron el balón sin portero en el área chica de quien representa el PAN cholulteca y lo único que hizo fue tirar a gol.
Desde luego tanto JJ como Nancy de la Sierra aprovecharon el festejo por el día del niño, la invitación del Celma y, particularmente, la torpeza política de su directora para seguir realizando sus gestiones sociales.
Así que en Cholula una vez más el tiburón se comió al pez más frágil y débil.
Y con su venia.
Lo que es evidente y realmente denigrante es que se esté utilizando al Celma de Cholula para lograr un nuevo cargo de elección popular, porque Liliana Castillo está que se muere por ser como su esposo, legisladora.
Qué tal.
Así se las gasta el matrimonio de los Huepa Castillo.
La feliz y millonaria pareja de Cholula.
Ojalá que alguien haga algo para evitar más proselitismo en el Celma.
¿O está reservado en cuestiones de política sólo para los amigos?
Esperemos que la SEP tome cartas en el asunto.
Pero que asquerosidad es esto, dijera el clásico.
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