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Soliloquio

¿Ganaron todos?

Es muy temprano todavía para obtener conclusiones definitivas en torno a las cuatro elecciones del pasado domingo, pero los resultados disponibles son más que suficientes para tejer múltiples lecturas.

Bajo la premisa de que en un proceso electoral forzosamente unos ganan y otros pierden, es obligado preguntarse quiénes fueron unos y los otros, no sólo en lo que las cifras de los conteos se puede deducir, sino en sus efectos, en las consecuencias de lo que será la elección presidencial del 2018.

En términos generales, de algún modo puede decirse que ganó el PRI al resurgir de sus cenizas y preservar la gubernatura del Estado de México, la entidad más importante del país y, de paso, retener también Coahuila.

Se podrá decir que se trata de pírricas y no tan pulcras victorias, es cierto, pero es irrefutable que por ahora son oxígeno y aliento para el tricolor, además de un soporte para la etapa final del mandato del Presidente Peña Nieto.

Ganó la izquierda en su conjunto: Morena y el PRD hubieran ganado de ir juntos en el Estado de México y los propios perredistas fueron factor para las victorias en Tepic y en muchas alcaldías de Veracruz.

Mención aparte entre los ganadores merece el candidato mexiquense del PRD Juan Zepeda, quien no solo mostró talento y agallas, sino que tras una campaña innovadora y convincente se posicionó con un nada despreciable 18% de la votación.

Gana Morena al hacer sentir su fuerza bajo el impulso de su líder Andrés Manuel López Obrador, quien se posiciona como el rival a vencer para el 2018, y de paso obliga a sus rivales a conformar alianzas, echarle montón como única alternativa para frenar su ascendente despuntada.

Gana también el exgobernador poblano Rafael Moreno Valle al entregar buenas cuentas en Nayarit, y reforzar su tesis de que sólo mediante una coalición será posible obstruir el paso a Morena, dejar fuera al PRI y recuperar la Presidencia.

Pero además, y con él, igual gana Margarita Zavala en la lucha que ambos sostienen por la candidatura interna del PAN, al propinarle un duro golpe al tercer interesado, su dirigente Ricardo Anaya, cuyo discurso triunfalista ya no es tan conmovedor. Será difícil que Anaya se reponga de la “estrepitosa” derrota en el Estado de México que se le atribuye.

De igual modo ganan los partidos “chiquitos”, aquellos de escasa pretensión electoral, porque ahora más que nunca saben que podrán ceder su querer al mejor postor, así sea mínima la cuota que puedan aportar, bajo el criterio de que todo sumará para el 2108.

Por supuesto que también gana la figura de la autoridad electoral que hizo bien lo que le compete, incluyendo desde luego la instalación puntual del 99.9% de las casillas y la oportuna difusión de los resultados del conteo rápido en el Estado de México.

Ciertamente hubo irregularidades como parte de una inercia que debería combatirse, pero nada hasta ahora de consecuencia grave, o que pudiera alterar el resultado de ninguna de las elecciones del pasado domingo.

¿Quién perdió?

Desde luego Josefina Vázquez Mota, quien con sólo 11.9% de la votación mando al PAN al cuarto lugar, y con ella, el poblano Eduardo Rivera, quien pudiera ver frustrado su interés de volver a la actividad política.

En cuestión de prestigio y credibilidad, que de por sí son valores escasos, pierden los principales partidos al declararse ganadores con absurda precipitación. ¿Alguien les creyó?

Así pues, en los días por venir habrá que esperar los resultados oficiales, las inconformidades de rigor, el tono de la protesta que hará sin duda Morena y los reacomodos naturales de las distintas fuerzas políticas del país.

Será tiempo del análisis, la reflexión, el ajuste de estrategias.

Una tregua obligada para un análisis más ponderado, aunque por ahora queda más que claro que el enemigo a vencer el año entrante será Andrés Manuel López Obrador, y que la única manera de frenar su oleada será mediante la conformación de alianzas partidistas.

En esa tesitura, el PRD se revalora inmensamente y será el factor que determine en función de su interés si va con melón o con sandía, esto es, con el PAN o con el PRI, para conformar un bloque en condiciones de disputarle el privilegio de ganar lo que será sin duda una memorable elección.

AL OÍDO

Interesante y completo el trabajo del periodista Víctor Hugo Juárez, publicado este lunes como la nota principal de “El Sol de Puebla”, que revela que son al menos 25 los aspirantes a la gubernatura de Puebla para la elección del año entrante, entre ellos, diez por el PRI, cinco del PAN, seis de Morena, uno del PRD y tres independientes.

En corto plazo la lista se irá recortando para quedar dos del PRI, e igual del PAN; tres de Morena y quizá un solo independiente.

El conteo para el descarte ya empezó…

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