Ganar o morir, la elección para el PAN poblano
En el bunker panista en Puebla sólo hay un objetivo de cara a los comicios del próximo primero de julio: ganar la gubernatura del estado a cualquier precio.
Y es que el morenovallismo tiene claro que si pierde Casa Puebla sería prácticamente el fin de su predominio en el estado, de su poderío y de su influencia en la política local y hasta nacional.
Sería una puñalada directa al corazón si es que Luis Miguel Barbosa Huerta, candidato de Morena, o Enrique Doger Guerrero, abanderado del PRI, le arrebatan la elección a los panistas.
Es por ello que el PAN, el morenovallismo y ahora hasta Ricardo Anaya Cortés, su candidato presidencial, pretenden ganar Puebla cueste lo que cueste.
Así que para ello, desde el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del albiazul se dio la orden de redoblar el apoyo a la candidata al gobierno Martha Erika Alonso Hidalgo.
El panismo local y nacional le está inyectando todo el recurso económico y humano posible a su candidata para poder lograr el anhelado y tan ansiado triunfo que encumbraría tanto a Martha Erika, a Ricardo Anaya, al gobernador Tony Gali y al mismísimo ex gobernador Rafael Moreno Valle Rosas.
Porque si el PAN morenovallista gana la elección entonces el mentado morenogalismo va a refrendar su poderío y su fuerza imbatible en el estado.
Ante tal escenario Morena y su palomilla van a tener que meditar, analizar y pensar muy bien en qué fallaron, aunque igual se van a tener que guardar por un rato.
Eso dependiendo si Andrés Manuel López Obrador (AMLO) gana o no la presidencia.
Van a tener que rehacer su estrategia para poder ser oposición en el estado, una oposición creíble y confiable porque si se da el triunfo del grupo político que controla el estado ahora sí a los morenogalistas a ver quién los para.
La estrategia de los punteros en la elección es clara, hacer de la campaña un infierno para Morena y para sus candidatos, además de evitar a toda costa que avancen y sean arrastrados por AMLO.
Se dice incluso que los panistas que trazaron la estrategia electoral para ganar el 2018 ya tienen medidos a cada uno de los candidatos de oposición, por lo que ya conocen sus movimientos, a sus operadores, sus herramientas, sus estrategias de trabajo e incluso tienen amigos infiltrados en sus equipos de campaña.
¿Será?
En los corrillos políticos y partidistas se dice que al propio Luis Miguel Barbosa lo tienen bien vigilado.
Cosa que ya se ha dado en otras ocasiones y en otras elecciones.
El caso que después del debate ahora se comenta que al PAN poblano le estarían apoyando algunos personajes priistas que se dedican a coyotear las elecciones y las candidaturas, cosa que tampoco resultaría una sorpresa.
Sobre todo si revisamos las candidaturas priistas y a cada uno de los personajes que las encabezan, ¿verdad, Juan Carlos Lastiri Quirós, candidato al senado por el PRI?
La estrategia del panismo en Puebla es clara, realizar una campaña en equipo, uniforme, limpia en imagen, perfectamente cuidada en los tiempos, en sus etapas, desde el arranque hasta el final del calendario electoral.
Todo esto está estrictamente calculado y la orden es que no debe haber fallas.
Los panistas están ante uno de sus más grandes y complicados retos.
Morena y AMLO no ceden y siguen creciendo.
Afortunadamente para los panistas en Puebla aún llevan la delantera y siguen avanzando.
Ya veremos si los efectos del debate hacen mella o cambian la percepción de los votantes.
Por lo pronto para Ricardo Anaya y para Rafael Moreno Valle el triunfo en Puebla es una prioridad.
Así que los arranques de campaña de cada candidato, particularmente el del PAN, serán un caso especial y un buen termómetro para medir los alcances y el arrastre de cada aspirante.
Eso sí, el PAN ya tiene preparada la metralla, ya vela armas, tiene a su objetivo en la mira y a los enemigos bien cuidados.
Vamos a ver si su plan les resulta.
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