Galimatías electoral panista (yunques vs morenovallistas)
Muchas son las lecturas que se han dado sobre la elección panista del domingo pasado, la organizada para suceder en el cargo a Gustavo Madero Muñoz, aún dirigente nacional del PAN.
Nunca hubo duda que Ricardo Anaya Cortés, candidato de Madero, saldría victorioso porque simple y sencillamente contó con toda la estructura y apoyo del propio CEN panista.
Tuvo consigo el apoyo del gobernador Rafael Moreno Valle Rosas y de muchos otros panistas de “alto rango” que se sumaron a la cargada y a su causa con el fin de fortalecerlo, y al mismo tiempo para evitar quedarse desprotegidos.
Javier Corral Jurado, el ex contrincante de Anaya, con su participación, como ya lo dije antes, sólo les permitió a sus adversarios la oportunidad de poder presumir que su partido es un organismo democrático que eligió a su dirigente mediante “un proceso limpio y transparente”.
En realidad nunca fue un candidato ni difícil ni incómodo.
Empero, insisto, la elección interna panista dejó muchas lecturas que permiten el análisis profundo y frío por parte de todos los poblanos, sean panistas o no.
Algunas versiones de esos análisis señalan que la elección nacional y la local no son nada parecidas como muchos cronistas lo habrían sugerido, incluido quien esto escribe, debido a que son totalmente distintas.
¿Quién podría asemejar la elección nacional panista como un antecedente de lo que pudiera pasar en la elección local cuando aún ni siquiera existe un candidato favorito para el Comité Estatal?
Cuando ni siquiera existe un candidato bien definido.
Porque dicen ahora que Jesús Giles se podría quedar en el camino.
Así que aunque se asegure lo contrario al parecer no existe similitud alguna entre ambos procesos panistas; particularmente por el simple hecho de saber que Rafael Micalco Méndez, dirigente estatal del PAN, no es Corral, ni Jesús Giles es Ricardo Anaya Cortés, ni mucho menos juegan roles similares.
La reflexión parece coherente.
Porque al menos en Puebla -en la capital y en el interior del estado- Micalco ha mostrado presencia, fortaleza, capacidad de operación y "músculo" político.
Ejemplos de esto: el cumpleaños de Micalco -el número 45-, el que fue saboteado por haber sobrepasado el número de apoyos.
Algo que le cuesta trabajo a Giles cuando no lleva regalos.
En el proceso para renovar la dirigencia panista de Puebla se dice que Rafael Micalco no está tan sólo debido a que tampoco está tan lejos de Ricardo Anaya, de Damián Zepeda Vidales, de Sonia Mendoza Díaz y de Fernando Rodríguez Doval, panistas con quienes mantiene amistad y compañerismo por la legislatura y ahora por ser miembros del CEN del PAN.
Así que el escenario panista en Puebla pinta diferente si se quiere ver a través de la realidad local, porque el morenovallismo aún parece no tener "gallo" para enfrentar una posible nueva postulación de Rafael Micalco.
Es más, dicen que el aún dirigente panista podría respaldarse, en caso de buscar mantenerse en el cargo, con el apoyo de 10 mil enemigos azules del morenovallismo que no votaron y que no fueron movilizados el domingo pasado.
Así que los yunquistas parece que se jugarán una de sus últimas cartas contra el morenovallismo en la próxima elección panista del mes de octubre.
Para ello ya se mueven en distintos sectores como el empresarial y el académico, a fin de buscar el respaldo necesario de los panistas inconformes.
Buscan liderazgos fuera y dentro del PAN dispuestos a colaborar y a evitar que su partido siga siendo una marioneta.
Dicen las malas lenguas que ese batallón panista ya sólo está en espera del banderazo de salida de Micalco, del anuncio de su reelección.
Están confiados porque ahora parece que ganarle una elección a Micalco ya no es cosa tan sencilla, pues a la fecha el todavía dirigente ha ganado cada una de las elecciones internas en las que ha competido y operado en favor de otros panistas.
La efectividad operativa de Micalco es tal que dicen que hasta por sus mismos oficios políticos muchos se han encumbrado.
¿Será?
Ya lo veremos.
En Twitter: @poncharelazo
