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Franqueza priista, ¿el viso de la nueva derrota electoral?

Es imposible dejar de señalar la crisis político-electoral en la que está sumido el PRI poblano, su dirigencia estatal, representada por Ana Isabel Allende Cano; su dirigencia municipal, liderada por José Chedraui Budib, sus candidatos y el resto de sus corrientes.

La mayoría de los priistas poblanos, quienes son los personajes y políticos más representativos del partido de los tres colores, están escondidos o tienen, de plano, enterrada la cabeza como las avestruces por aquello de que la nueva desgracia electoral se esparza y los alcance.

Pocos son los priistas que dan la cara por su partido, que ofrecen una explicación, una opinión y un pronóstico para el próximo 7 de junio.

Los marinistas prefirieren seguir escondidos en sus madrigueras, disfrutando de sus millones, y permanecer tranquilos maquinando su revancha contra algunos de los nuevos mandones en el PRI.

Allí está el caso de Alfonso Roldán Cervantes, quien es alentado por el rencor priista-marinista e impugnó el proceso de selección de candidatos tricolor ante los tribunales federales.

Roldán cuenta con padrino suficiente para continuar la defensa legal de sus derechos políticos. Por recursos económicos, como él dice, no para, y está dispuesto a llegar hasta las últimas consecuencias, a fin de quedarse con la candidatura del Distrito 5 de San Martín Texmelucan.

Marinistas, zavalistas, dogeristas, melquiadistas, blanquistas y cualquier integrante de otra corriente priista, han preferido callar y sólo dedicarse a observar cómo el PRI se derrumba.

Insisto, pocos son los priistas que se atreven a hablar al respecto.

Uno de ellos es el diputado local Víctor Manuel Giorgana Jiménez, quien en una entrevista con el periodista y director de esta casa editorial, Erick Becerra Rodríguez, y su servidor, en el noticiario radiofónico “Encuentro con la Noticia” de la 920 de AM, reconoció la crisis y el negro panorama que aquejan a su partido en el actual proceso electoral federal.

El ex líder del Congreso del Estado aceptó que será una elección muy complicada por toda la serie de factores que se suman en contra de su partido, particularmente el escenario político nacional tan adverso generado por fenómenos como la inseguridad y los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos.

Como pocos priistas, Giorgana Jiménez, muy sensato, admitió que el contexto en el que el PRI llegará a la próxima elección puede ser el peor de su historia.

Sin embargo, también se mostró positivo y dijo que aún a pesar de esto los priistas bien podrían ganar 8 distritos, es decir, lograr al menos un empate.

Empero, si recordamos otras declaraciones de priistas como el también legislador Leobardo Soto Martínez, el ahora ex priista y ex dirigente juvenil, Luis Tiffein Alvares; así como las expresiones de Alfonso Roldán, Fernando Morales Martínez, ex dirigente priista; entre muchos otros, el panorama priista se pinta más complicado.

No entiendo qué tendría que festejar el PRI, al menos en Puebla, en el marco de su 86 aniversario cuando está totalmente desfondado.

Luego de la publicación de la lista de los candidatos pluris del PRI por la cuarta circunscripción, en el ex partidazo de Puebla empezaron las caras largas, los empleados se dedicaron a guardar sus cosas y a cerrar sus oficinas.

Y es que en el PRI nacional prefirieron a Carmen Salinas, a “La Corcholata”, que sentar a cualquier otro “connotado priista” de la localidad en la próxima Cámara de Diputados.

¿Quieren otra señal más clara de que el PRI nacional no tiene como prioridad Puebla?

Ojalá que los priistas, el resto de sus líderes y funcionarios, particularmente, Ana Isabel Allende, aprendan y tomen como ejemplo la sinceridad de Víctor Giorgana, quien reconoció que ni él mismo la tiene fácil como candidato.

Y si no se quieren ver en ese espejo, allí está el de la dirigente estatal del PRD, Socorro Quezada Tiempo, quien ya declaró en repetidas ocasiones que su partido sin alianza nunca va a ganar absolutamente algo.

Por cierto, la asepsia política de Giorgana -muy extraña y sorprendente- llegó a tal grado de reconocer que la ley debería ser modificada para obligar a políticos como él a tener que dejar su cargo público si es que aspiran brincar a otro más.

Víctor Giorgana ya explora la posibilidad de que se termine con los abusivos y asquerosos “políticos chapulines”.

En Twitter: @poncharelazo