Feminicidios: todos somos culpables
Los cuatro feminicidios ocurridos en menos de una semana en Puebla, mantiene a una buena parte de la sociedad preocupada porque todas las mujeres de cualquier familia poblana están en riesgo.
Ya no hay un solo círculo social o familiar seguro para las mujeres poblanas que se sienten en potencial riesgos aún con sus parejas que han mostrado conductas agresivas con anterioridad.
Los casos de Karla López Albert, Paulina Camargo y Lily Marlen, que perdieron la vida en las manos de sus parejas sentimentales, son el ejemplo más claro de que todas están en riesgo aún con las personas más cercanas a ellas.
Por eso en el debate en las redes sociales no existen puntos de coincidencia claros.
Lo más fácil es culpar al Gobierno del Estado y a la Fiscalía General por los feminicidios y la falta de aplicación de la ley para hallar y castigar a los responsables de cada uno de los feminicidios ocurridos en Puebla.
Ese argumento es parcialmente cierto porque se espera que las autoridades hagan su trabajo, encuentren a los responsables y los refundan en la cárcel por el resto de sus vidas.
Y también se exige, se reclama que el Gobierno del Estado y el Congreso del Estado no reforme el marco legal para establecer de una vez por todas la Alerta de Género para que se inicie una búsqueda inmediata desde que se reporte la desaparición de cualquier mujer y no esperar 72 horas.
Sin embargo, eso tampoco sería suficiente.
Hay que ir más allá para analizar las diversas aristas del problema social del feminicidio.
Y todo empieza desde la comunicación entre las familias, la confianza que debe haber entre las hijas con los hermanos y sus padres para establecer líneas de comunicación claras y seguras.
Y en este problema es indispensable que las propias mujeres tengan la capacidad de advertir situaciones que las pongan en riesgo.
Elegir mejor a sus supuestas amistades y sus parejas.
Lamentablemente eso no ocurre.
Las mujeres no tienen la confianza con sus familiares para confiar sus problemas personales, familiares o profesionales y eso las hace vulnerables.
Hay decenas de casos de mujeres que desaparecen por voluntad propia porque se van de sus casas sin avisar, se fugan con sus novios y a nadie avisan y se emiten falsas alertas para hallarlas.
El manejo irresponsable de las redes sociales que causan alarma y después se esclarece que las supuestas desaparecidas se fueron con sus novios desanima a la sociedad para cooperar de manera seria en la búsqueda de las mujeres que en realidad están en riesgo.
Es un tema en donde toda la sociedad, incluidos los medios de comunicación, tienen algo de responsabilidad.
Así que nadie hacerse a un lado en este problema.
Es tarea de todos aportar lo que poco o mucho que nos toca para prevenir, en la medida de lo posible, más feminicidios en Puebla.
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