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Posdata

Falsa personalidad

Muchos y muy variados fueron los mensajes relacionados con la edición anterior de Posdata, sobre los candidatos al Senado de la República en Puebla. La reacción de algunos de éstos no se hizo esperar.

Algunos, insisto, tuvieron a bien enviar su comentario al correo electrónico de quien esto escribe. Otros, de plano, prefirieron hacer caso omiso de la humilde opinión externada en la columna intitulada: “Todos contra Blanca”.

En particular, me llama poderosamente la atención que el más aguerrido de los cuatro candidatos, Víctor Hugo Islas Hernández -del Panal-, mantenga una posición incongruente sobre la candidata del PRI-Verde, Blanca Alcalá Ruiz (BAR).

Sobre todo, cuando han sido militantes del mismo partido -el PRI- y ex funcionarios impulsados, también, por el partido de los tres colores.

No entiendo cómo es que Islas nunca dijo nada en contra de BAR cuando ésta era funcionaria estatal y edil de Puebla capital. Vamos, no concibo la idea de que Islas sea un personaje que pida justicia y sea hoy el más crítico de los aspirantes al Senado, si él, también, tiene mucha cola que le pisen.

Ni Manuel Bartlett Díaz (Movimiento Progresista), ni el mismísimo, Javier Lozano Alarcón (PAN), han ido tan lejos como Islas en sus ataques. Más bien, han sido moderados e inteligentes.

En cambio, el diputado local con licencia ha puesto la paja en el ojo ajeno y se ha encargado de derramar el tepache con una serie de embestidas en contra de Alcalá Ruiz, quien, por cierto, tiene cuentas pendientes que comprobar.

Empero, Víctor Hugo Islas, es el aspirante menos indicado para reprochar actitudes políticas ajenas.

Si bien dicen que en la guerra, en el amor y en la política todo se vale, el abanderado del Panal, me parece, es el menos indicado para pedir justicia y mano dura sobre alguien.

Y si no, juzgue usted.

Víctor Hugo Islas, es diputado local por el PRI -con licencia- y candidato al Senado por el Panal. ¿Cómo podría hablar de asepsia y congruencia política cuando llegó por un partido al Congreso del Estado y ahora defiende a otro que no es el que lo convirtió -por enésima ocasión- en funcionario público?

Que alguien me explique.

Por cierto, Islas, ya fue diputado local 3 veces y diputado federal el mismo número de ocasiones. Ya fue senador y hasta regidor en Puebla. Por supuesto, todo gracias al patrocinio del PRI.

Fue dirigente estatal del PRI (1993-1995), delegado en Tabasco, Coahuila, Nayarit, Oaxaca, Colima, San Luis Potosí y Chiapas. En este último estado, recuerdo, perdió las elecciones.

Además, el gallo del Panal ya fue delegado de Banobras en Guanajuato y director del Archivo General en Puebla.

Es, además, tío del dirigente estatal de Panal, Gerardo Islas Hernández.

Víctor Hugo Islas, siempre se ha caracterizado por ser poco tolerante y demasiado agresivo. En una sesión del Congreso del Estado, recuerdo, retó a golpes a José Juan Espinosa Torres, diputado del Movimiento Ciudadano, por haberlo criticado.

En aquella ocasión le advirtió que con él no se metiera porque “sí le partía su madre”.

Son muchos los episodios, anécdotas y datos curiosos que evidencian la actitud agresiva e incongruente de Islas, su verdadera personalidad política y su falta de ética partidista.

En ese sentido, habría que recordar aquel episodio protagonizado por Islas en Chiapas, donde se descubrió, a través de una grabación telefónica, la conspiración realizada y ejecutada junto con el ex dirigente nacional del PAN, Manuel Espino, para impedir la avanzada perredista.

El hecho, hay que hacer memoria, fue un escándalo nacional, le costó la expulsión y el repudio de los priistas de aquel estado, pues Islas se refirió a Espino como su “jefe”.

En otra ocasión (2009), el candidato del Panal se vio involucrado en un delito electoral cometido por su secretaria particular, Martha Elena Ramírez Sosa, a quien se le encontraron cinco credenciales de elector distintas.

Extrañamente, el Juzgado Séptimo de lo Penal, donde se ventilaba el litigio, y la Procuraduría de Justicia del Estado desaparecieron las pruebas del delito.

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