Esparza, nueva era en la BUAP
El rector electo de la BUAP, Alfonso Esparza Ortiz, demostró ayer -a la perfección- cuál será su política de desarrollo que impulsará en la institución que va a encabezar durante los próximos años.
Oficialmente, quedó enterrado el agüerismo y se encumbró una nueva era en la máxima casa de estudios, la de Esparza.
El ahora rector electo cerró el último periodo de trabajo de su antecesor, Enrique Agüera Ibáñez, quien le heredó una institución con grandes avances, sí, pero también con grandes retos.
Rindió un informe que prácticamente estaba marcado por la obra y gracia agüerista, sin embargo, hay que decir que ese fue el último reducto de la burbuja que encabezó el también ex candidato por el PRI a edil de Puebla.
Tanto que Esparza también logró impulsar proyectos en el corto tiempo que se mantuvo como rector interino.
Empero, por fin Alfonso Esparza dio el cerrojazo final a la era agüerista para impulsar su propio gobierno y administración en la benemérita institución.
El futuro del nuevo rector de la universidad pública de Puebla está más que visto.
Serán ocho años de administración en la BUAP tal como lo marca la historia y lo permite la legislación universitaria.
Los primeros cuatro para planear, crear y desarrollar metas a pequeño y mediano plazo.
Los cuatro restantes, luego de la reelección, le permitirán a Esparza la ejecución de los megaproyectos a largo plazo que serán asentados en la institución.
La política de trabajo que seguirá el rector quedó perfectamente establecida y delineada, por lo que la austeridad y la efectividad serán sus banderas.
Y es que el rector de la BUAP organizó un informe sobrio, acorde con las graves condiciones climatológicas y de infraestructura que han azotado y cimbrado al país en los últimos días, en particular, a Puebla.
Varios fueron los mensajes que dejó a los presentes, a la comunidad universitaria, en específico, y a la opinión pública, en general, Alfonso Esparza, en este informe.
El primero, tal vez el más importante, que cuenta con todo el apoyo y respaldo del gobernador del estado, Rafael Moreno Valle Rosas, quien estuvo presente, junto con su señora esposa, Martha Erika Alonso de Moreno Valle, en el evento.
El segundo, que el futuro de Esparza será copioso si continúa con la expansión de la universidad y si garantiza la calidad de la educación que se imparte en la máxima casa de estudios.
Y el tercero, que de no tener otro interés que no sea el crecimiento de la BUAP, en todos los sentidos, se mantendrá sin problema como el mandamás de la universidad; por algo Esparza hizo a un lado los mensajes políticos en lo que fue su mensaje.
Y es que logró muy fácil lo que tenía más difícil.
Me explico, Esparza, supo esperar paciente los tiempos de la sucesión en la BUAP para forjar su criterio rectoral a tiempo; supo negociar y acordar con el gobernador del estado para mantenerse y perpetuar su permanencia en el máximo cargo al interior del Consejo Universitario de la institución.
Así que una vez guardados los restos del agüerismo en el baúl de los recuerdo, ahora sí empieza una nueva era en la BUAP, la de Esparza.
Los cambios al interior de la institución, por supuesto, son inminentes y se darán de forma paulatina.
Bien dicen, tiempo al tiempo.
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