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EPN, su cuarto informe y los pesares de su sexenio

En medio de un espeso ambiente de pesadumbre política, de la desaprobación de la gente a su gobierno, de una crisis social cada vez más aguda, de una muy complicada economía que no crece ni alcanza ínfimamente lo prometido, de un trance en la gobernabilidad que ha puesto en entredicho la capacidad de su administración, así llega el presidente Enrique Peña Nieto (EPN) a su cuarto informe de gobierno.

Y lo peor, a escasos dos años de que concluya su gestión las promesas de campaña, los mentados 266 compromisos firmados ante notario, no llevan ni el 50 por ciento de avance.

El futuro para México parece totalmente incierto.

Mientras tanto el PRI, el partido del presidente, se hunde, se sigue fragmentando y está partido en dos proyectos presidenciales: uno, el de Manlio Fabio Beltrones, ex líder nacional; y dos, el que disputan desde las entrañas del gabinete de gobierno algunos funcionarios como Miguel Ángel Osorio Chong, secretario de Gobernación, y Aurelio Nuño Mayer, titular de la SEP.

EPN, me parece, está en el peor de los momentos de su administración.

La figura presidencial, la pareja incluso, está desdibujada, vapuleada por el tufo de corrupción e impunidad provocada por temas como el de “la Casa Blanca”, el plagio de la famosa tesis y los beneficios a empresas de amigos y compadres.

Hoy, Enrique Peña Nieto rendirá su cuarto informe de gobierno mediante un nuevo formato que seguramente fue modificado para al menos mostrar cambios en la imagen institucional, para intentar dar un viraje ante los malos escenarios.

Sin embargo, ¿qué tan efectivo será el nuevo informe?

¿Sirve de algo a estas alturas?

¿El presidente de México cree que en realidad los jóvenes y los estudiantes no lo van a cuestionar?

¿O el cuarto informe será un show cómico, mágico, musical?

Si los mexicanos quisiéramos ser más incisivos, los más jóvenes incluidos, bien podríamos cuestionar por qué convocar a un personaje como Donald Trump, candidato republicano a la presidencia de los Estados Unidos, quien públicamente y sin rubro alguno ha mostrado su odio y repudio a nuestro país y a sus ciudadanos.

Coincido con aquellos que han manifestado la posible equivocación de EPN sobre el tema, sobre la convocatoria al magnate estadounidense que sólo ha tenido para con los mexicanos expresiones negativas, de racismo y discriminación.

El costo para Peña por la visita de Trump a México, en materia de imagen y en el marco de su cuarto informe de gobierno, por podría ser devastador.

Sin embargo, estoy convencido de que la mala racha del sexenio peñista estriba tres temas que me parecen torales en cualquier gobierno: la desaceleración económica por la que atravesamos, la crisis social y la inseguridad.

Sobre el primero de los asuntos, el más importante tal vez, bien valdría la pena señalar que la poca aceptación de los ciudadanos al presidente (según Consulta Mitofsky y Roy Campos, apenas el 29% de mexicanos aprueba el trabajo del EPN, mientras que el 65% lo desaprueba, la calificación más baja en lo que va del sexenio) tiene que ver con la mala economía.

Es decir, los ciudadanos de a pie, como usted y yo, reflejan su sentir de acuerdo como se encuentre su bolsillo.

Y vaya que los mexicanos estamos enojados con el presidente, porque el salario mínimo es una vergüenza y no sirve para nada ($73.04).

El crecimiento económico del país, según los especialistas, es prácticamente nulo a estas alturas del sexenio (2.03%) y las expectativas para los próximos años no son nada alentadoras.

Con Vicente Fox Quezada México creció apenas 2.13%, mientras que con Felipe Calderón Hinojosa el 1.86%. Y ahora con EPN se ha crecido en un 2.03%.

¿Tienen algo que presumir EPN y Luis Videgaray Caso, su flamante secretario de Hacienda?

¡Ups!, me parece que absolutamente nada.

¿Y dónde quedaron las reformas?

¿Nos han servido de algo al grueso de los mexicanos?

Sobre la crisis social, de ingobernabilidad y seguridad habría mucho que hablar, sin embargo el tema de la CNTE, una piedra más en el zapato de la administración peñista, es un claro ejemplo de la aguda crisis que se vive en estos rubros.

La CNTE, para no darle vueltas al asunto, puso en jaque al peñismo, ni más ni menos.

Y qué decir de los derechos humanos y los casos de presunta violencia perpetrada por parte de las propias autoridades, sobre los cuales no ha habido respuestas contundentes a las demandas de la gente.

Allí está la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, las ejecuciones ocurridas en Tlatlaya, Tanhuato y Nochixtlán.

¿Qué es de las investigaciones?

¿En qué nivel se encuentran?

No hay duda que el gobierno de EPN está sumido en una profunda crisis de confianza y credibilidad social, de la que no se ve como podría salir bien librado.

¿Por qué EPN se sigue dejando mal influenciar, mal asesorar?

¿Por qué no reconocer los errores y da un manotazo de autoridad en la mesa para tratar de cambiar las cosas y cumplir con las promesas que hizo en campaña?

¿Hasta cuándo vamos a tener que soportar, los mexicanos, más crisis económica, más descomposición social, más inseguridad?

¿Hasta cuándo, Señor Presidente?

En Twitter: @poncharelazo