El “ya cállate, cabrón”, de Cotoñeto
Muy detrás del ridículo montado por los diputados locales del PRD y del Panal, Eric Cotoñeto Carmona y Héctor Alonso Granados, respectivamente, existe una realidad muy distinta a la que escenificaron ayer en lo que fue la última sesión de la LVIII Legislatura del Congreso del Estado.
Y es que ambos legisladores se enfrentaron, se retaron, se dijeron de todo, se mentaron la madre, pero en los hechos siguieron a un mismo proyecto.
De ser unos defensores de la democracia y de las causas sociales ninguno puede jactarse.
Su enfrentamiento obedece más bien a ver herido su ego, su orgullo y su dignidad por las ofensas lanzadas públicamente.
Por supuesto, ambos, también, se sienten dos estrellas del firmamento político de Puebla, ese que cubre Casa Puebla y los 217 municipios que conforman el estado.
Y es que todo mundo conoce la trayectoria de los dos flamantes aún diputados locales, dizque de izquierda, quienes han desarrollado sus caminos políticos en condiciones y ambientes totalmente opuestos.
Al menos Eric Cotoñeto se ha fajado los pantalones para construir lo que tiene.
Es un perredista de base, de lucha, de esfuerzo y de talacha.
Sin rubor alguno él mismo cuenta cómo escaló desde lo más bajo hasta lograr la confianza del Senador, Luis Miguel Barbosa Huerta, coordinador del grupo parlamentario del PRD en la Cámara Alta del Congreso de la Unión, la diputación y la dirigencia estatal de su partido.
Si hay alguien a quien le ha costado escalar y acomodarse en la complicada vida política aldeana de Puebla, es a Cotoñeto.
Mucho se podría decir del diputado perredista, quien tiene los méritos suficientes para haber logrado una mejor posición económica con la diputación y el poder acumulado en el PRD.
Empero, es una lástima que en muchos momentos claves en el Congreso y la vida legislativa de Puebla haya permanecido callado.
Podría haber trascendido como oposición sin problema alguno, porque es luchón y entrón, no se raja, como dicen.
Y sí, es de familia humilde, de la perrada, como se dice entre la tropa y la clase trabajadora. Pero su mérito tiene para haberse convertido en diputado.
El poder absoluto en el gobierno lo atrapó, lo deslumbró, lo hipnotizó y ya no lo soltó.
Sus diminutos asesores también le hicieron daño, su falta de decisión y de carácter también le afectaron.
Ayer simplemente explotó porque, como él dice, “Héctor Alonso se sentía muy chingón, porque nadie lo había parado”.
El “ya cállate, cabrón”, fue de impotencia, simplemente, porque no pudo aporrearlo.
Contrario a Cotoñeto, Héctor Alonso, es un político represor, prepotente e intolerante.
Ha tenido toda clase de enfrentamientos con los comunicadores poblanos.
Primero fue un desaguisado y enfrentamiento con José Antonio de la Vega, entonces reportero del extinto Momento Diario; después amenazó y casi golpeó al fotógrafo de Milenio y NG, Luis Hernández, a quien sacó a empujones del pleno del Congreso del Estado.
Posteriormente, retó a golpes y volvió a amenazar a los reporteros Agustín Hernández y Paulo Yolatl, de Ultra Noticias, Reto diario y Sexenio, respectivamente.
Después discriminó y ofendió la orientación sexual de Ignacio Alejandro Molina Huerta, asesor del diputado, José Juan Espinosa Torres, al llamarlo “señorita” y “homosexual discriminado”.
Héctor Alonso le exigió que abandonara el recinto legislativo, porque de lo contrario él mismo lo echaría. Esto provocó, incluso, que Ignacio Molina interpusiera una queja por actos constitutivos de hechos de discriminación ante el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred), con sede en la Ciudad de México.
En el mes de diciembre de 2013 acusó a un grupo de manifestantes, quienes se apostaron en las afueras del Congreso, de haberle robado su reloj, por lo que los calificó como “fascistas”, “acarreados”, “borregos de izquierda”, “grupúsculos” y “anarquistas”.
Héctor Alonso cerró ayer su trabajo como diputado amenazando y retando a Eric Cotoñeto, quien le contestó con la misma moneda, a grito pelado.
Y sí, en algo tiene razón Cotoñeto, Héctor Alonso va a querer ser diputado federal y quién sabe si esta vez su nuevo proyecto logre encumbrarlo.
En twitter: @poncharelazo
