El transporte en Puebla, una piedra en el zapato
No cabe duda que además de la inseguridad y las inundaciones en el estado, el tema del transporte público le está sacando canas verdes al gobernador, Rafael Moreno Valle Rosas.
Es cierto que en Puebla la inseguridad no se ha disparado como en otros estados, donde reina la ley del más fuerte, donde imperan el desorden, los asesinatos a sangre fría, los secuestros en todas sus modalidades y toda clase de actos violentos relacionados con este fenómeno social.
También es cierto que la naturaleza ha golpeado de más a los poblanos, provocando graves inundaciones, generadas, por ejemplo, luego del desbordamiento del Vaso Regulador Puente Negro.
En ambos temas, las autoridades pusieron manos a la obra y están tratando de librar los problemas de la mejor forma.
Sin embargo, provocadas o no por las recientes obras viales ejecutadas por el gobierno estatal, lo cierto es que las inundaciones registradas por las fuertes lluvias son más consecuencia de la irresponsabilidad de los poblanos.
Y es que el Puente Negro estaba convertido en un muladar y en un basurero al que los colonos de la zona siempre le han tirado basura.
La inconciencia de muchos de los ciudadanos que se dedican a arrojar basura, escombro, autos, refrigeradores, animales muertos y todo tipo de materiales a los ríos, barrancas, presas, represas y estanques es la que ha provocado las graves crecidas.
Aunque como dijera la nana Goya, “esa es otra historia”.
El tema del transporte para el gobierno se ha convertido en una piedra en el zapato que no da tregua.
En este mismo espacio abordamos los problemas de los mototaxis, el de la Red Urbana de Transporte Articulado (RUTA) y todos los relacionados con la instalación de las líneas uno y dos de este moderno sistema que le vino a dar otra cara a la capital poblana.
Los escándalos generados por la mala administración en la RUTA, hay que decirlo, abrieron la caja de Pandora y obligaron al gobierno del estado a tomar posesión y control de la concesión de la línea uno del Metrobús Chachapa-Tlaxcalancingo, con todas sus alimentadoras.
Como lo expusimos anteriormente, el servicio del transporte que ofrecía la RUTA ya era todo un desastre que reventó por la irresponsabilidad de las empresas concesionarias ATT Maximus y SAPI.
Es por ello que el gobernador, Moreno Valle Rosas, amparado por la Ley de Transporte del Estado de Puebla y su reglamento, ordenó intervenir el permiso de inmediato.
Ya con las modificaciones a la ley, aprobadas por el Congreso del Estado, las cuales permiten revocar o modificar concesiones del servicio de transporte, se logró recuperar las licencias que tenían en su poder 192 socios a través del organismo público descentralizado denominado Carreteras de Cuota Puebla.
En aquel momento señalé que los únicos responsables del fracaso operativo y administrativo de la RUTA, quienes incumplieron con brindar un servicio de calidad a los poblanos, fueron los empresarios que obtuvieron la concesión.
La planeación de la RUTA fue adecuada y visionaria, pues se avaló su correcta viabilidad técnica y financiera desde el gobierno federal, vía Banobras y la SCT.
La línea uno del Metrobús vino a poner orden en el transporte y a meter en cintura a los cientos y miles de viejos camiones que ofertaban un servicio deficiente, inseguro, sucio y de tercer mundo.
El fracaso de ATT Maximus se dio debido a que sus concesionarios no aplicaron una inversión de más de 7 millones de pesos para capitalizar a la empresa.
La irresponsabilidad de los empresarios nos salió muy cara a los poblanos.
Sin embargo, también vale decir que después de ese proceso aún existen serios problemas con la RUTA, por lo que valdría la pena preguntarse ahora, ¿quién carambas hizo los paraderos de la línea uno?
¿Habrá sido ATT Maximus?
Las condiciones en las que están estos espacios, ahora con las graves inclemencias del tiempo, son francamente deplorables.
El plástico, mica, acrílico o con lo que los hayan construido ya está en muy mal estado, se está cayendo.
Los concesionarios de la RUTA y/o los constructores de su infraestructura heredaron unos verdaderos cochineros llamados paraderos, pues estos evidentemente fueron mal planeados, mal ejecutados, tienen goteras, están a desnivel, la gente se tropieza y tienen hasta encharcamientos.
Ojalá que las autoridades correspondientes se pongan las pilas, estudien a fondo el caso y descubran cuál fue la empresa que construyó los paraderos de la línea uno para evitar que la vuelvan a contratar ahora que se construyan las terminales de la línea dos de la RUTA.
¿Usted, qué opina?
En Twitter: @poncharelazo
